Por Araceli Aguilar Salgado

“El uso de esta nueva tecnología permitirá a los departamentos tributarios de las grandes empresas deshacerse de tareas rutinarias. Los fiscalistas podrán adelantarse a los cambios normativos. La inteligencia artificial (IA) es tendencia y la función fiscal no permanece ajena a esta revolución. “

El Fondo Monetario Internacional (FMI) propuso fortalecer la carga tributaria de ciertos gravámenes para disminuir el impacto que la inteligencia artificial (IA) está teniendo en las sociedades en temas relacionados con desempleo y desigualdad, debido a que la automatización de procesos desplaza mano de obra.

De acuerdo con el documento “La política fiscal puede ayudar a ampliar los beneficios de la IA para la humanidad”, las nuevas tecnologías de IA generativa tienen un inmenso potencial para impulsar la productividad y mejorar la prestación de servicios públicos, pero la velocidad y la escala de la transformación también plantean preocupaciones sobre la pérdida de empleos y una mayor desigualdad.

El FMI precisó que no es aconsejable imponer un impuesto a la IA, ya que su chatbot o copiloto con IA no podría pagar ese impuesto; solo las personas pueden hacerlo, y un impuesto específico a la IA podría reducir la velocidad de la inversión y la innovación y afectaría las ganancias de productividad. También sería difícil de poner en práctica y, si no se orienta correctamente, haría más daño que bien.

Ante esta situación, señaló que la IA generativa, al igual que otros tipos de innovación, puede conducir a una mayor desigualdad de ingresos y concentración de la riqueza, por lo que los impuestos sobre la renta del capital deberían reforzarse para proteger la base impositiva contra una mayor disminución de la participación del trabajo en la renta y compensar la creciente desigualdad de la riqueza.

El organismo internacional precisó que esto es crucial, ya que una mayor inversión en educación y gasto social para ampliar los beneficios de la IA requerirá más ingresos públicos y desde la década de 1980, la carga tributaria sobre los ingresos del capital ha disminuido constantemente, mientras que la carga sobre los ingresos laborales ha aumentado.

Para revertir esta tendencia, indicó, podría ser útil fortalecer los impuestos sobre la renta de las empresas y el impuesto mínimo global acordado por más de 140 países, que establece una tasa impositiva efectiva mínima del 15 por ciento para las empresas multinacionales, es un paso en la dirección correcta.

Otras medidas podrían incluir un impuesto suplementario sobre las ganancias excesivas, impuestos más fuertes sobre las ganancias de capital y una mejor aplicación de la ley.

Otras acciones

Además de lo anterior, el FMI el recordó que las lecciones de oleadas de automatización pasadas y sus modelos sugieren que un seguro de desempleo más generoso podría amortiguar el impacto negativo de la IA en los trabajadores, permitiendo a los desplazados encontrar empleos que se ajusten mejor a sus habilidades.

Al mismo tiempo, agregó, la formación sectorial, los programas de aprendizaje y los programas de mejora y recapacitación podrían desempeñar un papel más importante en la preparación de los trabajadores para los empleos de la era de la IA.

También se necesitarán programas integrales de asistencia social para los trabajadores que se enfrentan a un desempleo de larga duración o a una reducción de la demanda laboral local debido a la automatización o al cierre de industrias.

La IA no es ni buena ni mala, pero abrirá las puertas a una era global de complejidad y ambigüedad.

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, del Estado de Guerrero, México. E-mail periodistaaaguilar@gmail.com

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