
“Sin libertad de expresión no hay democracia.” Jorge Carpizo
En el México de 2025, ejercer el periodismo se ha convertido en una labor de alto riesgo, marcada por la violencia sistemática, el acoso judicial y la precariedad laboral. A pesar de los avances tecnológicos y el auge de plataformas digitales, la libertad de prensa enfrenta una crisis profunda que amenaza no solo a los comunicadores, sino al derecho ciudadano a la información.
Violencia estructural y asesinatos impunes
México encabeza nuevamente la lista de países más peligrosos para ejercer el periodismo en América Latina. En lo que va de 2025, se han registrado 8 asesinatos de periodistas, superando ya los casos de todo 2024. Las víctimas suelen ser reporteros locales que cubren temas sensibles como corrupción, crimen organizado o violaciones de derechos humanos2. La impunidad alcanza niveles alarmantes: más del 90% de los crímenes contra periodistas no se resuelven.
Este patrón de violencia no es aislado, sino parte de un sistema que busca silenciar voces críticas. La falta de investigaciones efectivas, la colusión entre autoridades y grupos criminales, y la debilidad institucional del Estado mexicano configuran un entorno hostil que convierte cada nota en una amenaza de muerte.
Acoso judicial y estigmatización política
Además de la violencia física, los periodistas enfrentan acoso judicial creciente, con denuncias cada tres semanas que buscan restringir la libertad de expresión. Estas acciones provienen principalmente de autoridades políticas, lo que revela un uso instrumental del sistema legal para intimidar y censurar.
La estigmatización desde el poder, incluso bajo la administración de Claudia Sheinbaum, persiste en forma de discursos que descalifican a la prensa crítica, acusándola de conspiraciones o intereses oscuros. Esta narrativa oficial no solo erosiona la credibilidad de los medios, sino que legitima las agresiones y crea un clima de permisividad.
Precariedad laboral y vulnerabilidad digital
La mayoría de los periodistas en México trabajan en condiciones precarias: bajos salarios, falta de seguridad social y ausencia de garantías laborales. Esta situación los hace más susceptibles a presiones externas y limita su capacidad de investigación independiente.
En el entorno digital, los comunicadores enfrentan nuevos riesgos como el acoso en línea, los ataques cibernéticos y la difusión de noticias falsas, que buscan desacreditar su trabajo y generar confusión informativa. Aunque las plataformas digitales han democratizado el acceso a la información, también han amplificado las amenazas.
Mecanismos de protección: ¿solución o simulacro?
El Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, implementado por el gobierno federal, ha sido duramente criticado por su ineficiencia, burocracia y falta de resultados. Muchos periodistas inscritos en el programa han sido agredidos o asesinados, lo que pone en duda su capacidad real para salvaguardar vidas.
La ausencia de una estrategia integral para combatir la impunidad y garantizar condiciones seguras para el ejercicio periodístico revela una falta de voluntad política que perpetúa la crisis.
Hacia una defensa activa de la libertad de prensa
La situación actual exige una respuesta contundente del Estado mexicano y de la sociedad civil. Proteger a los periodistas no es solo una cuestión de derechos humanos, sino una condición indispensable para la democracia. Es urgente:
· Fortalecer los mecanismos de protección con recursos y autonomía.
· Garantizar investigaciones rápidas y efectivas en casos de agresión.
· Promover una cultura de respeto y reconocimiento al periodismo crítico.
· Desarrollar políticas públicas que dignifiquen el trabajo periodístico.
El periodismo no debe ser una profesión de alto riesgo, sino un pilar de la vida democrática. Defenderlo es defender el derecho de todos los mexicanos a saber, cuestionar y transformar su realidad.
“El periodismo es imprimir lo que alguien no quiere que se publique. Todo lo demás es relaciones públicas.” George Orwell

Dr. Amín Cruz CEO, presidente y fundador del Congreso Hispanoamericano de Prensa y del Congreso Mundial de Prensa; Padre Embajador del Periodismo Hispanoamericano y Latinoamericano, diplomático, periodista, historiador, escritor y educador.









