
“La diversidad cultural es tan vital para la humanidad como la biodiversidad lo es para la naturaleza.” Koïchiro Matsuura, exdirector general de la UNESCO
Día Internacional de los Pueblos Indígenas – 9 de agosto
En el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, la humanidad se enfrenta a una encrucijada tecnológica y ética: ¿será la inteligencia artificial (IA) una herramienta de emancipación o una nueva forma de colonización digital?
La ONU ha hecho un llamado claro: los pueblos originarios deben ser reconocidos como titulares de derechos, co-creadores y tomadores de decisiones en el desarrollo de la IA. No basta con incluirlos como beneficiarios pasivos; su cosmovisión, sus lenguas, sus conocimientos ancestrales y su soberanía sobre los datos deben estar en el centro de toda innovación tecnológica.
Riesgos invisibles, exclusiones persistentes
Hoy, casi todos los modelos de IA se desarrollan sin participación indígena. Esto no solo excluye sus voces, sino que puede llevar al uso indebido de sus conocimientos y a la reproducción de sesgos coloniales. Los algoritmos, entrenados con datos que ignoran o tergiversan las culturas originarias, perpetúan patrones de exclusión y discriminación.
Además, la infraestructura que sostiene la IA —centros de datos, consumo energético, extracción de minerales— amenaza los ecosistemas de los que dependen los pueblos indígenas. La expansión tecnológica sin consulta ni consentimiento puede convertirse en una forma de despojo ambiental.
Oportunidades para la justicia digital
Pero la IA también puede ser una aliada. Puede preservar lenguas en peligro, cartografiar territorios ancestrales, amplificar la sabiduría indígena en la lucha contra el cambio climático y fortalecer la autonomía cultural. Para ello, es imprescindible cerrar la brecha digital sin reproducir desigualdades, garantizar la propiedad intelectual de los conocimientos indígenas y establecer mecanismos de gobernanza ética.
“Los pueblos originarios no solo somos guardianes del pasado, somos arquitectos del futuro”, afirmó Moi Guiquita, indígena Waorani de la Amazonía ecuatoriana. Su voz, como la de miles, exige que ese futuro se construya con los pueblos indígenas, no sin ellos.
Hacia una IA ética, inclusiva y plural
Desde el Congreso Hispanoamericano de Prensa, nos sumamos al llamado global por una inteligencia artificial que respete la diversidad cultural, proteja los derechos colectivos y promueva la justicia digital. La tecnología no debe ser una nueva frontera de exclusión, sino una herramienta para la equidad, la memoria y la transformación.
Porque sin justicia para los pueblos indígenas, no hay justicia para la humanidad.
“No heredamos la tierra de nuestros antepasados, la tomamos prestada de nuestros hijos.” Proverbio indígena navajo

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com









