
“La patria es primero.” Vicente Guerrero
Cada 15 de septiembre, México se convoca a sí mismo en un ritual de memoria: el Grito de Independencia. En Guerrero, tierra insurgente y profundamente simbólica, esta ceremonia adquiere una dimensión especial. En el marco del 215 aniversario del inicio de la lucha por la libertad, la gobernadora Evelyn Salgado Pineda encabezó el Grito desde la Casa del Pueblo, transformando el balcón del Palacio de Gobierno en altar cívico, y la plaza en un espacio de comunión patriótica.

La explanada del Palacio de Gobierno se convirtió en el corazón ritual de Chilpancingo. Más de 10 mil asistentes se reunieron en un ambiente de fiesta, tradición y seguridad. La presencia de los tres poderes del estado y del alcalde de la capital dio al acto una dimensión institucional, pero fue la participación del pueblo la que lo convirtió en ceremonia viva. El cielo se iluminó con fuegos artificiales y drones, mientras la música, el mariachi y las danzas folclóricas tejían una atmósfera de alegría compartida. La verbena popular, con antojitos mexicanos y rifa de motos, fue una ofrenda comunitaria que celebró la independencia como experiencia cotidiana.

El Grito en Guerrero no es solo una efeméride. Es una práctica de pertenencia, una afirmación de identidad, una renovación del pacto comunitario. En cada “¡Viva Guerrero!” resuena el eco de una tierra que ha sabido resistir, sanar y celebrar. La gobernadora, al compartir con las familias un mensaje de alegría y unidad, reafirma el vínculo entre gobierno y pueblo como relación ceremonial. La Casa del Pueblo no es solo un edificio: es un espacio simbólico donde la historia se canta, se baila y se honra.

El Grito de Independencia, encabezado por la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, fue más que un acto político: fue una ceremonia de memoria, justicia y comunión. En Guerrero, el pasado insurgente se transforma en presente festivo, y la voz femenina que lo pronuncia nos recuerda que la independencia es un proceso vivo, que se renueva cada septiembre como acto de amor, resistencia y pertenencia. Desde la Casa del Pueblo, Guerrero levantó la voz. Y su canto patriótico se escuchó fuerte, como llama encendida, en cada rincón del estado y del país. ¡Que viva Guerrero! ¡Que viva México! ¡Que viva la historia que aún nos convoca!
“La patria vive en el corazón de su gente.”



Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com









