
“La cooperación no es una opción, es la única vía para enfrentar los desafíos sin fronteras.”
A ochenta años de su fundación, la Organización de las Naciones Unidas se encuentra en un momento de inflexión. El mundo que la vio nacer tras la Segunda Guerra Mundial ya no existe, y los desafíos actuales conflictos armados, crisis humanitarias, cambio climático, desigualdad y avances tecnológicos vertiginosos— exigen una renovación profunda de su misión, estructura y espíritu.
La presidenta de la Asamblea General, Annalena Baerbock, lo expresó con claridad: “Debemos reflexionar y reconstruir. Adaptarnos y evolucionar (…) mostrar a 8000 millones de personas por qué esta Organización sigue siendo importante.” Bajo el lema “Mejor juntos”, Baerbock convoca a los líderes mundiales a dialogar, escuchar y trabajar en equipo, reconociendo que ningún país puede enfrentar solo los desafíos globales, sin importar su poder o riqueza.
Renovar para permanecer
Durante la conferencia previa al debate de alto nivel, Baerbock delineó las prioridades de la 80ª sesión de la Asamblea General:
- Avanzar en la iniciativa ONU80, no como un simple ajuste presupuestario, sino como una estrategia para aumentar la eficacia y cumplir las promesas institucionales.
- Guiar la selección del próximo Secretario General con visión de futuro.
- Consolidar el Pacto para el Futuro y garantizar su implementación como hoja de ruta para los próximos años.
Estas acciones buscan que la ONU siga siendo una casa de diálogo, una plataforma de cooperación y una fuerza ética capaz de sostenerse durante las próximas ocho décadas.
Paz, no guerra interminable
Uno de los eventos más significativos será la Conferencia para la implementación de la solución de dos Estados, enfocada en el conflicto palestino-israelí. Baerbock subraya que este conflicto no puede resolverse con guerras perpetuas, sino con voluntad política, justicia y diálogo. Gaza, Sudán, Ucrania y Haití son ejemplos urgentes de la necesidad de respuestas colectivas y solidarias.
La ONU como equipo global
El lema “Mejor juntos” no es una frase decorativa: es una arenga que recuerda que la ONU es el equipo más grande que puede tener el mundo. Baerbock exhorta a los jefes de Estado a reflexionar sobre lo que cada país ha hecho —o dejado de hacer— para contribuir a la solución de los problemas globales. La cooperación no puede ser selectiva ni condicional.
Ante las críticas que señalan la ineficacia de la ONU, Baerbock responde que la organización es mucho más que el Consejo de Seguridad o la Asamblea General. Cita como ejemplo la labor humanitaria en Gaza, donde, a pesar del bloqueo, la Agencia para los Refugiados Palestinos (UNRWA) y otros organismos de la ONU siguen distribuyendo ayuda vital.
Reconstruir el multilateralismo
La ONU no puede seguir operando con las lógicas del siglo XX. Su legitimidad depende de su capacidad para adaptarse, incluir nuevas voces, responder con eficacia y sostener el diálogo en tiempos de polarización. El multilateralismo no está muerto, pero necesita ser reconstruido con valentía, transparencia y compromiso colectivo.
“La paz duradera no se impone, se construye juntos.”
Dr. Amín Cruz CEO, presidente y fundador del Congreso Hispanoamericano de Prensa y del Congreso Mundial de Prensa; Padre Embajador del Periodismo Hispanoamericano y Latinoamericano, diplomático, periodista, historiador, escritor y educador









