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La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en Chilpancingo de los Bravo Guerrero: Retórica, memoria y promesas

«El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla.» George Santayana

La visita de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo a Chilpancingo el 19 de septiembre de 2025 no fue simplemente un acto protocolario. Fue una puesta en escena política cargada de simbolismo, memoria histórica y reafirmación ideológica.

En el Polideportivo de la capital guerrerense, ante unas diez mil personas, la mandataria nacional desplegó un discurso que buscó conectar emocionalmente con el pueblo, legitimar su proyecto político y reforzar la narrativa de transformación que ha caracterizado al movimiento de Morena desde 2018.

El elogio y la lealtad institucional

Uno de los primeros gestos de Sheinbaum fue reconocer públicamente a la gobernadora Evelyn Salgado Pineda como “una gran gobernadora”, agradeciéndole su trabajo. Este elogio no solo refuerza la imagen de unidad dentro del partido gobernante, sino que también sirve como respaldo político en un estado históricamente complejo, marcado por la violencia, la desigualdad y la desconfianza institucional.

La presidenta buscó proyectar cohesión y continuidad, elementos clave para sostener la legitimidad de su administración en los estados.

La crítica al pasado: neoliberalismo y fraudes electorales

El eje central del discurso fue la condena a los 36 años de neoliberalismo, periodo que Sheinbaum calificó como una etapa de exclusión, pobreza y privilegios para unos cuantos. Al afirmar que “lo bueno llegó al poder en 2018”, la presidenta no solo exaltó la figura de Andrés Manuel López Obrador, sino que también estableció una línea divisoria entre el pasado y el presente, entre el viejo régimen y la “transformación”.

En este marco, evocó episodios de fraude electoral, mencionando al senador Félix Salgado Macedonio como víctima directa en 1999, y recordando el controvertido proceso de 2006. Estas referencias no fueron casuales: apelan a la memoria colectiva de agravios y buscan reforzar la narrativa de justicia histórica que sustenta el proyecto de Morena.

Logros sociales y cifras como legitimación

Sheinbaum presentó cifras que, según su gobierno, evidencian avances significativos: 13.5 millones de personas salieron de la pobreza, el salario mínimo aumentó 135% en siete años, y más de 1.4 millones de guerrerenses reciben apoyos directos.

La inversión en programas sociales en Guerrero asciende a 35 mil millones de pesos. Estas estadísticas, aunque impactantes, deben ser analizadas con cautela: ¿Reflejan una transformación estructural o una política asistencialista que aún no resuelve las causas profundas de la desigualdad?

Además, se mencionó la reconstrucción de 29 puentes afectados por fenómenos naturales, lo que refuerza la imagen de un gobierno presente ante la emergencia. Sin embargo, la infraestructura sigue siendo una deuda histórica en Guerrero, y los retos van más allá de la reconstrucción puntual.

Retórica del pueblo y símbolos ideológicos

El discurso estuvo impregnado de frases emblemáticas del ideario morenista: “Por el bien de todos, primero los pobres”, “No puede haber gobierno rico con pueblo pobre”, y “Con el pueblo todo, sin el pueblo nada”. Estas expresiones, aunque poderosas, corren el riesgo de convertirse en fórmulas vacías si no se traducen en políticas públicas efectivas y sostenibles.

La presidenta concluyó con una promesa de fidelidad: “No habrá divorcio con el pueblo”. Esta afirmación, cargada de emotividad, busca consolidar un vínculo simbólico entre el gobierno y la ciudadanía. Pero en un país donde la desconfianza hacia las instituciones es profunda, el verdadero reto será convertir esa promesa en una relación tangible, transparente y participativa.

La visita de Claudia Sheinbaum a Chilpancingo fue una reafirmación de principios, una evocación del pasado y una promesa de continuidad. Sin embargo, el discurso, aunque sólido en retórica, deja abiertas interrogantes sobre la profundidad de los cambios estructurales en Guerrero y en el país.

Entre la retórica del cambio y la exigencia de resultados

La transformación no puede depender únicamente de la narrativa; debe sustentarse en resultados verificables, en justicia social efectiva y en una ciudadanía empoderada. Solo así se evitará que el vínculo con el pueblo se convierta en una ilusión más dentro del largo historial de promesas políticas.

«La política no debe ser el arte de lo posible, sino el arte de hacer posible lo necesario.» Ricardo Lagos

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com

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