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domingo, enero 18, 2026
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Asamblea General de la ONU: 80 años de desafíos y esperanza

«La paz no puede mantenerse por la fuerza; solo puede lograrse mediante la comprensión.» Albert Einstein

¿Celebración simbólica o punto de inflexión?

Desde este martes 23 de septiembre hasta el próximo lunes, Nueva York será sede del 80º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Bajo el lema «Juntas y juntos somos mejores: 80 años y más por la paz, el desarrollo y los derechos humanos», líderes mundiales se congregan para debatir temas de alta sensibilidad geopolítica, como el reconocimiento de Palestina, la guerra en Ucrania y las sanciones a Irán.

La sesión inaugural estará a cargo del secretario general António Guterres, seguido por la nueva presidenta de la Asamblea, la alemana Annalena Baerbock. Ambos marcarán el tono de una semana cargada de tensiones diplomáticas y decisiones que podrían redefinir el equilibrio global.

Sin embargo, más allá de los discursos solemnes y los gestos diplomáticos, se impone una pregunta incómoda: ¿sigue siendo la ONU un instrumento eficaz para la paz y el desarrollo, o ha derivado en un escenario de retórica vacía frente a un mundo cada vez más fracturado?

Líderes en escena: discursos, tensiones y paradojas diplomáticas

El primer jefe de Estado en tomar la palabra ante el pleno será el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, marcando el inicio de una semana cargada de simbolismo y confrontación política. La participación de figuras como Donald Trump cuya postura escéptica frente al multilateralismo ha sido ampliamente documentada junto al protagonismo de conflictos irresueltos como Gaza y Ucrania, pone en evidencia una profunda crisis de legitimidad en el sistema internacional.

Aunque países como Francia han anunciado su reconocimiento oficial del Estado Palestino, este gesto, por más simbólico que sea, no modifica la realidad de una ocupación persistente ni desbloquea la parálisis del Consejo de Seguridad. La ONU, atrapada entre su vocación normativa y sus limitaciones estructurales, se ve reducida a un espacio de diálogo sin capacidad efectiva de transformación.

En este contexto, Trump tiene previstas varias reuniones bilaterales clave, incluyendo encuentros con el presidente ucraniano Volodimir Zelenski y el argentino Javier Milei, lo que añade capas de tensión y expectativa al desarrollo de esta Asamblea General.

Palestina: ¿Reconocimiento simbólico o justicia efectiva?

Uno de los temas más delicados en esta Asamblea General es el reconocimiento de Palestina como Estado, especialmente en medio de la devastadora crisis en Gaza. A pesar de la firme oposición de Israel, varios países han manifestado su intención de avanzar en este reconocimiento. Francia, por ejemplo, anunció en una sesión previa que se suma oficialmente a los Estados que reconocen a Palestina.

La Autoridad Nacional Palestina, que administra únicamente zonas fragmentadas de Cisjordania debido a la ocupación israelí, ha agradecido la convocatoria de esta conferencia como un paso hacia la solución basada en dos Estados. Sin embargo, el debate revela una profunda contradicción: mientras algunos gobiernos dan pasos diplomáticos, Israel mantiene una postura inflexible, y la ONU se limita a facilitar el diálogo sin herramientas coercitivas reales.

¿Puede considerarse Estado a una entidad sin soberanía plena ni control territorial efectivo? El reconocimiento diplomático, sin acciones concretas que garanticen autonomía y derechos, corre el riesgo de convertirse en un gesto vacío, un simulacro de justicia que perpetúa la ilusión de progreso sin transformar la realidad.

Otros focos de tensión: Ucrania e Irán

La guerra en Ucrania y las sanciones a Irán figuran entre los temas más candentes de la agenda de esta Asamblea General, revelando no solo conflictos regionales, sino también la erosión del sistema multilateral. El presidente estadounidense abordará el “deterioro del orden mundial”, según adelantó la Casa Blanca, en un discurso que se anticipa como una crítica directa a las instituciones internacionales que, paradójicamente, él mismo contribuye a debilitar con su política exterior ambivalente.

Mientras tanto, el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, buscará en Nueva York un acuerdo con sus homólogos del Reino Unido, Alemania y Francia el grupo conocido como E3 para evitar el restablecimiento de sanciones por parte de la ONU, vinculadas al programa nuclear de Teherán. Este intento diplomático, aunque legítimo, se da en un contexto donde las decisiones del Consejo de Seguridad siguen marcadas por intereses geopolíticos más que por principios universales.

Ambos casos ilustran cómo la ONU, lejos de ser un árbitro neutral, se ve atrapada en una dinámica de poder desigual, donde las reglas se aplican con doble rasero y la legalidad internacional se convierte en una herramienta selectiva. La Asamblea General, en este sentido, no solo refleja las tensiones del mundo actual, sino también sus contradicciones más profundas.

La ONU en crisis: entre la retórica diplomática y la parálisis estructural

La ONU, en este contexto, parece más un árbitro condicionado por intereses geopolíticos que un garante imparcial de la legalidad.

El discurso de António Guterres y Annalena Baerbock, aunque inspirador, no oculta las limitaciones de la organización. La ONU ha logrado avances concretos educación, alimentación, vacunación, pero su capacidad para prevenir conflictos o imponer justicia sigue siendo marginal. La estructura de poder heredada de la posguerra, con el veto de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, bloquea cualquier reforma sustancial. ¿Es posible un multilateralismo más democrático, o estamos condenados a una diplomacia de fachada?

Por lo que la Asamblea General de 2025 no es solo una conmemoración: es una encrucijada. La ONU puede seguir siendo un espacio de diálogo, pero necesita más que palabras para sobrevivir como actor relevante. Sin voluntad política, sin reformas estructurales y sin coherencia ética, el riesgo es que se convierta en un museo de buenas intenciones. Como dijo Aristóteles: “La esperanza es el sueño del hombre despierto.” Pero sin acción, ese sueño puede volverse una pesadilla.

«El mundo no será destruido por quienes hacen el mal, sino por aquellos que los observan sin hacer nada.»  Albert Einstein

Dr. Amín Cruz CEO, presidente y fundador del Congreso Hispanoamericano de Prensa y del Congreso Mundial de Prensa; Padre Embajador del Periodismo Hispanoamericano y Latinoamericano, diplomático, periodista, historiador, escritor y educador

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