
“Es el momento de acabar la guerra. Es el momento de volver a vivir.” Movimiento israelí Paz Ahora
El reciente acuerdo firmado entre Israel y Hamás en Egipto, con mediación de Qatar, Turquía, Egipto y Estados Unidos, representa un punto de inflexión en uno de los conflictos más prolongados y devastadores del siglo XXI. Tras más de 67,000 muertes en Gaza y 1,200 víctimas israelíes desde el ataque del 7 de octubre de 2023, el anuncio de un cese al fuego indefinido, la liberación de rehenes y prisioneros, y el inicio de una retirada militar progresiva genera un respiro colectivo. Pero ¿es realmente el inicio de una paz duradera o apenas una pausa estratégica en una guerra sin fin?
La tregua como oportunidad, no como garantía
El acuerdo contempla la liberación de rehenes israelíes en un plazo de 72 horas, la excarcelación de 2,000 palestinos y el ingreso de ayuda humanitaria. Estados Unidos ha desplegado 200 soldados para supervisar la implementación del plan.
Sin embargo, la historia reciente obliga a la cautela: altos al fuego anteriores han sido quebrados, y la confianza entre las partes es prácticamente inexistente. La implicación personal de Donald Trump, quien busca consolidar su rol como mediador global, ha sido clave para destrabar las negociaciones.
Obstáculos estructurales
La paz en Gaza no depende solo de acuerdos diplomáticos. Existen obstáculos estructurales que amenazan con sabotear cualquier avance:
- El desarme de Hamás, exigido por Israel, es improbable sin garantías de soberanía palestina. Hamás ha declarado que no renunciará a sus armas sin la creación de un Estado palestino con Jerusalén como capital.
- La retirada militar israelí está planteada en fases, pero sin plazos claros. La ambigüedad del lenguaje permite interpretaciones que podrían perpetuar la ocupación parcial.
- La gobernanza futura de Gaza es otro eje de tensión. El plan propone un gobierno transitorio de tecnócratas palestinos, supervisado por una “Junta de Paz” presidida por Trump, pero Netanyahu ha rechazado la participación de la Autoridad Palestina
¿Paz o pausa estratégica?
Aunque el acuerdo ha sido celebrado como una “victoria diplomática” por Netanyahu y como un gesto “por la humanidad” por Trump , la realidad es más compleja. La paz no se decreta: se construye. Y para que sea duradera, debe incluir justicia, reconocimiento mutuo, garantías de seguridad y voluntad política. Mientras no se aborden las causas estructurales ocupación, soberanía, derechos humanos, autodeterminación cualquier tregua será vulnerable.

El papel de la comunidad internacional
La presencia de tropas internacionales, el respaldo de países árabes y la presión de Estados Unidos son elementos que podrían consolidar el proceso. Pero también existe el riesgo de que la paz se convierta en una imposición externa, sin legitimidad local. La paz verdadera requiere participación de las comunidades afectadas, reconciliación interna y justicia transicional.
La paz en Gaza es hoy una posibilidad, pero no una certeza. El acuerdo firmado en octubre de 2025 representa un avance, pero también revela las tensiones, contradicciones y fragilidades del proceso. Que esta tregua sea el inicio de ese camino, y no solo una pausa antes de la próxima tragedia.
“Si la fuerza fuera la respuesta, el conflicto ya habría terminado.” Antonio Gil Fons
Dr. Amín Cruz CEO, presidente y fundador del Congreso Hispanoamericano de Prensa y del Congreso Mundial de Prensa; Padre Embajador del Periodismo Hispanoamericano y Latinoamericano, diplomático, periodista, historiador, escritor y educador









