21.4 C
Santo Domingo
lunes, enero 19, 2026
spot_img

La inteligencia artificial en la COP30: ¿solución o amenaza para el planeta?

“La tecnología es un sirviente útil, pero un amo peligroso.” Christian Lous Lange

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30) se ha convertido en un espacio donde las tensiones entre innovación tecnológica y sostenibilidad ambiental se hacen cada vez más visibles. Aunque la inteligencia artificial (IA) no figura oficialmente en la agenda de negociación, su presencia se impone como tema transversal en las discusiones. La paradoja es clara: mientras la IA promete soluciones para enfrentar la crisis climática, también genera nuevos problemas que amenazan con agravar los límites planetarios.

La promesa de la inteligencia artificial en la agricultura

El caso de Laos, presentado por la investigadora Alisa Luangrath, ejemplifica el potencial transformador de la IA aplicada a la gestión hídrica y agrícola. Su sistema de irrigación inteligente, basado en sensores de humedad, agua subterránea y datos meteorológicos, permite a los agricultores recibir información en tiempo real sobre riesgos de inundación, sequía o aumento de temperatura. Esta innovación no solo mejora la productividad, sino que fortalece la resiliencia de comunidades vulnerables frente al cambio climático.

El hecho de que estas herramientas se ofrezcan bajo licencias de código abierto amplía las posibilidades de cooperación internacional y democratiza el acceso a la tecnología. En este sentido, la IA se presenta como un instrumento de justicia climática, capaz de reducir brechas entre países desarrollados y en desarrollo.

El lado oscuro: impactos ambientales de los centros de datos

Sin embargo, la otra cara de la moneda revela un panorama preocupante. Los grandes centros de almacenamiento de datos —infraestructura indispensable para el funcionamiento de la IA— consumen cantidades desproporcionadas de energía, agua y minerales. Tal como advierte Luã Cruz, del Instituto de Defensa del Consumidor (Idec), estos datacenters no respetan los límites planetarios y suelen instalarse en territorios con escasa regulación ambiental, aprovechando incentivos fiscales y debilitando la capacidad de los Estados para controlar sus impactos.

La contradicción es evidente: mientras la IA ayuda a gestionar el agua en comunidades rurales, los datacenters que la sostienen pueden agravar la crisis hídrica en regiones enteras. Países como Chile y Uruguay ya han expulsado estas instalaciones debido a su consumo excesivo de agua, mientras que Holanda mantiene una moratoria para evitar que se multipliquen. Brasil, en cambio, se encuentra en una carrera por atraerlos, incluso en zonas vulnerables como Caucaia (cerca de territorios indígenas) o Eldorado do Sul, recientemente devastada por inundaciones.

Barreras comerciales y desigualdades estructurales

La COP30 enfrenta además el desafío de superar las barreras comerciales y de propiedad intelectual que limitan el acceso a tecnologías limpias. Los países en desarrollo reclaman que la innovación no se convierta en un privilegio exclusivo de quienes pueden pagar licencias o financiar infraestructura. La tensión entre apertura tecnológica y protección de intereses corporativos refleja un dilema ético: ¿debe la IA ser un bien común global o un recurso controlado por unos pocos actores económicos?

El debate

El debate sobre la IA en la COP30 expone una contradicción central de la era digital: la misma tecnología que promete salvar vidas puede, si se gestiona de manera irresponsable, contribuir a la degradación ambiental y a la profundización de desigualdades. La clave está en reconocer que la innovación no es neutral; depende de las condiciones políticas, sociales y económicas en las que se inserta.

La COP30, por tanto, no puede limitarse a celebrar los avances tecnológicos. Debe también cuestionar los modelos de desarrollo que los sustentan, exigir regulaciones ambientales estrictas y garantizar que las soluciones digitales no se conviertan en nuevas fuentes de exclusión o devastación ecológica

La inteligencia artificial es un campo de disputa en la lucha contra el cambio climático. Su potencial para transformar la agricultura y fortalecer la resiliencia comunitaria es innegable, pero sus costos ambientales y sociales no pueden ser ignorados. La COP30 ofrece una oportunidad histórica para definir si la IA será un aliado en la construcción de un futuro sostenible o un nuevo factor de riesgo para el planeta

“El futuro dependerá de lo que hagamos con la tecnología, no de la tecnología misma.” José Ortega y Gasset

Dr. Amín Cruz CEO, presidente y fundador del Congreso Hispanoamericano de Prensa y del Congreso Mundial de Prensa; Padre Embajador del Periodismo Hispanoamericano y Latinoamericano, diplomático, periodista, historiador, escritor y educador

Artículos relacionados

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Conecta con nosotros

6,814FansMe gusta
16,531SeguidoresSeguir
4,150SuscriptoresSuscribirte
- Advertisement -spot_img
- Publicidad -spot_img

Últimas noticias