“La primera víctima de la guerra es la verdad.” Esquilo
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), celebrada en Belém, Brasil, se enfrenta a un desafío que trasciende lo técnico y lo político: la desinformación. En un mundo hiperconectado, donde los algoritmos amplifican narrativas falsas y manipuladoras, la lucha contra el cambio climático se ve amenazada por un enemigo intangible pero devastador: la distorsión de la verdad.
La desinformación como amenaza estructural
El enviado especial para la Integridad de la Información, Frederico Assis, advierte que la desinformación no solo alimenta el extremismo político, sino que también pone vidas en riesgo en contextos de desastres climáticos. Su señalamiento es contundente: sin enfrentar el negacionismo y las campañas de manipulación, todo el proceso de negociación internacional corre peligro.
La firma de la Declaración sobre la Integridad de la Información en el Cambio Climático por 12 países entre ellos Brasil, Canadá, Chile, Alemania y España representa un paso histórico. No se trata únicamente de proteger a periodistas y científicos, sino de salvaguardar la base misma de la acción climática: la evidencia.
La mecánica de lo falso
El director de la UNESCO, Guilherme Canela, subraya que aún desconocemos los mecanismos que sostienen la propagación de la desinformación: ¿quién financia estas campañas? ¿por qué logran mayor alcance que los contenidos verificados? La creación del Fondo Global para la Integridad de la Información sobre el Cambio Climático, con más de 447 propuestas recibidas, busca precisamente financiar investigaciones que revelen estas dinámicas ocultas.
Este esfuerzo es crucial porque la desinformación no es estática: cambia de disfraz, como señala la activista digital Maria Clara Moraes. Hoy puede presentarse como negación absoluta, mañana como escepticismo disfrazado de pragmatismo. La industria de los combustibles fósiles, con vastos recursos, ha sabido adaptar sus narrativas para sembrar dudas y desalentar la acción colectiva.
El papel de la sociedad civil y las generaciones jóvenes
La batalla contra la desinformación no puede librarse solo en los salones diplomáticos. Requiere la participación activa de la sociedad civil, los medios de comunicación y las plataformas digitales. Moraes, con su iniciativa Marias Verdes, demuestra que las redes sociales también pueden ser espacios de resistencia y educación.
Las generaciones jóvenes, cada vez más conscientes de la emergencia climática, representan una fuente de esperanza. Sus “micro-revoluciones” cotidianas —desde decisiones de consumo hasta la creación de contenido digital— son semillas de transformación sistémica.
Verdad, poder y democracia climática
La inclusión de la integridad de la información en la agenda oficial de la COP30 marca un giro paradigmático. Reconoce que la lucha contra el cambio climático no es solo técnica, sino profundamente política y cultural. La desinformación erosiona la confianza pública, debilita el multilateralismo y favorece intereses corporativos que buscan perpetuar modelos extractivistas.
El desafío es doble: por un lado, diseñar políticas digitales que regulen algoritmos y financiamiento opaco; por otro, fortalecer el periodismo de investigación y la educación crítica. Sin verdad, no hay democracia climática posible. Y sin democracia, la acción climática carece de legitimidad y sostenibilidad.
La COP30 nos recuerda que la verdad es un bien común que debe ser defendido con la misma urgencia que los bosques amazónicos o los glaciares en retroceso. La integridad de la información no es un tema accesorio: es la condición de posibilidad para cualquier acuerdo climático que aspire a ser justo y efectivo.
“La verdad os hará libres.” Evangelio según San Juan
Dr. Amín Cruz CEO, presidente y fundador del Congreso Hispanoamericano de Prensa y del Congreso Mundial de Prensa; Padre Embajador del Periodismo Hispanoamericano y Latinoamericano, diplomático, periodista, historiador, escritor y educador









