
“El Sol, con todos sus planetas girando alrededor, todavía puede madurar un racimo de uvas como si no tuviera otra cosa en el universo que hacer.” Galileo Galilei
La actividad solar, lejos de ser un fenómeno distante, tiene repercusiones directas en la vida cotidiana de nuestro planeta. El Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha advertido sobre la llegada de una nueva tormenta solar, capaz de generar auroras boreales visibles en México y provocar alteraciones en sistemas tecnológicos. Este anuncio se produce tras la tormenta geomagnética severa registrada el 11 de noviembre de 2025, originada por una eyección de masa coronal (EMC).
El fenómeno, aunque fascinante por su espectáculo visual, plantea interrogantes sobre la vulnerabilidad de nuestras infraestructuras y la capacidad de respuesta institucional ante eventos de origen cósmico.

La segunda tormenta solar: causas y expectativas
La razón por la cual se espera una segunda tormenta geomagnética es la llegada de otra nube de material solar que impactará la magnetósfera terrestre. Este choque puede intensificar la tormenta previa y prolongar sus efectos. Aunque no representa un riesgo para la salud humana ni para otros seres vivos, sí puede afectar sistemas tecnológicos críticos:
- Comunicaciones por radio de alta frecuencia (HF)
- Señales de posicionamiento satelital (GNSS)
- Operaciones satelitales y aeroespaciales
- Corrientes inducidas en redes eléctricas de gran extensión
La UNAM, a través del Servicio de Clima Espacial México (SCIESMEX), mantiene un monitoreo constante de estos fenómenos, subrayando la importancia de la coordinación institucional para mitigar riesgos.
Auroras boreales en México: un fenómeno extraordinario
Las auroras boreales son comunes en latitudes altas como Escandinavia o Rusia, pero poco frecuentes en regiones como México. Su aparición requiere vientos solares intensos que logren desplazar las partículas hacia latitudes más bajas.
El evento del 11 de noviembre permitió observar auroras en Baja California, Sonora y Nuevo León, recordando episodios anteriores como el de mayo de 2024, cuando las luces polares llegaron hasta Michoacán. La posibilidad de verlas nuevamente en el norte y centro del país la noche del 12 de noviembre de 2025 convierte este fenómeno en un acontecimiento histórico para la memoria atmosférica nacional.

Ciencia, vulnerabilidad y cultura del riesgo
La fascinación por las auroras boreales no debe eclipsar la dimensión crítica de las tormentas solares. Estos eventos revelan la fragilidad de las sociedades altamente tecnificadas, dependientes de sistemas de comunicación, energía y navegación. La vulnerabilidad no radica en la naturaleza, sino en la falta de preparación y en la insuficiencia de políticas públicas que integren el riesgo espacial en la agenda nacional.
El papel de instituciones como la UNAM es fundamental: no solo monitorean y alertan, sino que también contribuyen a la construcción de una cultura científica que permita comprender y enfrentar fenómenos cósmicos. La divulgación de estos eventos fortalece la conciencia social y la capacidad de resiliencia.
Las tormentas solares y las auroras boreales en México son recordatorios de que la Tierra está inmersa en un sistema cósmico dinámico. La ciencia nos permite anticipar y comprender estos fenómenos, pero la responsabilidad colectiva es garantizar que el conocimiento se traduzca en políticas de prevención y adaptación. La belleza de las auroras no debe ocultar la urgencia de proteger nuestras infraestructuras y de reconocer que la naturaleza, en su escala más amplia, sigue marcando el ritmo de nuestra existencia.
“La ciencia no solo es compatible con la espiritualidad; es una profunda fuente de espiritualidad.” Carl Sagan
Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com









