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lunes, enero 19, 2026
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La violencia contra las mujeres: una emergencia mundial que exige justicia

«La violencia contra las mujeres es quizás la violación de derechos humanos más vergonzosa. Y quizás la más extendida.» Kofi Annan

La violencia contra las mujeres constituye una de las injusticias más persistentes y normalizadas de la humanidad. Los datos recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) revelan que casi una de cada tres mujeres en el mundo ha sido víctima de violencia física o sexual en algún momento de su vida.

Esta cifra, que apenas ha variado en dos décadas, confirma que estamos frente a una emergencia de salud pública mundial que trasciende fronteras, culturas y sistemas políticos.

El informe de la OMS, basado en datos de 168 países entre 2000 y 2023, muestra que los principales agresores suelen ser las parejas masculinas. Tan solo en el último año, 316 millones de mujeres mayores de 15 años sufrieron algún tipo de abuso físico o sexual por parte de su pareja.

La violencia comienza temprano: 12,5 millones de adolescentes de entre 15 y 19 años fueron víctimas en los últimos doce meses.

La persistencia de estas cifras refleja una doble paradoja: por un lado, la violencia contra las mujeres es reconocida como un problema global; por otro, los recursos destinados a combatirla son mínimos.

En 2022, apenas el 0,2% de la ayuda al desarrollo se dirigió a programas contra la violencia de género, y en 2025 los recortes han agravado la situación. Esta falta de inversión revela una desigualdad estructural: se reconoce la gravedad del problema, pero no se prioriza en la agenda política ni financiera.

El panorama regional también es alarmante. Oceanía (excluyendo Australia y Nueva Zelanda) registra la tasa más alta con un 57%, mientras que en América Latina el 22,8% de las mujeres han sufrido violencia de pareja, con países como Bolivia (52,8%) y Costa Rica (34,2%) muy por encima de la media. Estos datos evidencian que la violencia no es un fenómeno aislado, sino un patrón global que se reproduce en distintos contextos.

La violencia contra las mujeres no puede analizarse únicamente como un problema de salud pública: es también un problema político, cultural y económico. La insuficiencia de políticas públicas, la falta de inversión y la persistencia de estereotipos de género refuerzan un círculo de impunidad y silencio. Además, los conflictos armados y el auge de la tecnología han generado nuevas formas de violencia, desde la violencia sexual en contextos bélicos hasta el acoso digital.

El desafío es doble: prevenir y atender. Prevenir implica transformar las estructuras sociales que normalizan la violencia, reforzar leyes de empoderamiento y garantizar educación con perspectiva de género. Atender significa crear redes de apoyo sanitario, legal y social que acompañen a las víctimas y supervivientes, reconociendo su dignidad y derechos.

La violencia contra las mujeres es una herida abierta en la humanidad. Los datos de la OMS son un llamado urgente a la acción: no basta con reconocer el problema, es necesario invertir, legislar y transformar. La justicia para las mujeres no puede seguir siendo postergada.

«Los derechos humanos de las mujeres y de las niñas son una parte inalienable, integral e indivisible de los derechos humanos universales.» Declaración de Viena, 1993

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com

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