
“La igualdad de género es más que un objetivo en sí mismo. Es una condición previa para afrontar el desafío de reducir la pobreza, promover el desarrollo sostenible y construir una buena gobernanza.” Ban Ki-moon (ex Secretario General de la ONU)
La Organización de las Naciones Unidas (ONU), fundada en 1945 como garante de la paz y la cooperación internacional, ha sido dirigida siempre por hombres provenientes de distintas regiones del mundo. Sin embargo, en el proceso de sucesión que culminará en 2027, se abre un escenario inédito: América Latina y las mujeres aparecen como protagonistas en la disputa por el cargo de Secretario/a General. Este hecho no solo refleja un cambio en las dinámicas de poder global, sino también una oportunidad histórica para cuestionar las estructuras patriarcales y geopolíticas que han marcado la institución durante ocho décadas.
La deuda histórica de la ONU con las mujeres
A pesar de que la ONU ha sido pionera en la promoción de la igualdad de género —con la creación de ONU Mujeres y múltiples convenciones internacionales—, nunca ha tenido a una mujer al frente de su Secretaría General. Esta ausencia es un símbolo de la persistente brecha entre discurso y práctica. La nominación de candidatas como Michelle Bachelet o Rebeca Grynspan representa un intento de saldar esa deuda histórica, pero también plantea la pregunta: ¿es suficiente con abrir la puerta a las mujeres, o se requiere transformar las estructuras que han impedido su acceso?
América Latina en la geopolítica de la ONU
La región ha tenido una participación limitada en la conducción del organismo. Solo Javier Pérez de Cuéllar, peruano, ocupó el cargo entre 1982 y 1991. La regla no escrita de la rotación geográfica coloca ahora a América Latina en una posición privilegiada. Sin embargo, esta oportunidad también revela las tensiones internas: desigualdades sociales, crisis políticas y economías frágiles que podrían cuestionar la capacidad de la región para proyectar liderazgo global. La candidatura de figuras latinoamericanas no solo es un acto de representación, sino también un desafío para demostrar que la región puede ofrecer diplomacia de alto nivel en un mundo multipolar.
El cruce entre género y región: doble protagonismo
La coincidencia de que América Latina y las mujeres se perfilen como protagonistas es un hecho político de gran simbolismo. Por un lado, rompe con el monopolio masculino en la conducción de la ONU. Por otro, visibiliza a una región históricamente relegada en la toma de decisiones globales. Este doble protagonismo cuestiona las jerarquías tradicionales y abre la posibilidad de un liderazgo más inclusivo, plural y representativo.
Los riesgos de la narrativa “histórica”
No obstante, es necesario un análisis crítico: la exaltación de este momento como “histórico” puede convertirse en un gesto simbólico vacío si no se acompaña de cambios estructurales. La elección de una mujer latinoamericana podría ser interpretada como un acto de corrección política más que como un verdadero compromiso con la transformación. Además, la ONU enfrenta crisis de legitimidad: conflictos armados persistentes, desigualdades globales y cuestionamientos sobre su eficacia. El nuevo liderazgo deberá demostrar que no solo representa diversidad, sino que también puede revitalizar la institución.
La sucesión del máximo cargo de la ONU en 2027 marca un punto de inflexión: por primera vez, América Latina y las mujeres se perfilan como protagonistas. Este hecho es un avance simbólico y político que interpela a la comunidad internacional sobre la necesidad de democratizar el poder global. Sin embargo, el verdadero desafío no radica únicamente en quién ocupe el cargo, sino en cómo ejercerá ese liderazgo para enfrentar las crisis contemporáneas y transformar las estructuras que han perpetuado desigualdades. La elección de una mujer latinoamericana sería un triunfo histórico, pero su valor real dependerá de la capacidad de convertir la representación en acción, y el símbolo en cambio efectivo.
“Donde comienzan los derechos humanos universales es en los pequeños lugares, cerca de casa… sin esa acción, no tendremos progreso en ningún otro lugar.” Eleanor Roosevelt (impulsora de la Declaración Universal de los Derechos Humanos)
Dr. Amín Cruz CEO, presidente y fundador del Congreso Hispanoamericano de Prensa y del Congreso Mundial de Prensa; Padre Embajador del Periodismo Hispanoamericano y Latinoamericano, diplomático, periodista, historiador, escritor y educador









