
La tradición es la memoria del pueblo, y la memoria es la raíz de su identidad.» Octavio Paz
El Día de la Candelaria es una celebración religiosa que se lleva a cabo cada año en el territorio nacional. Su origen remonta a las Islas Canarias de España, donde desde hace varias décadas se realiza un desfile militar ante el Presidente y el Rey, además de organizarse una fiesta que tiene lugar principalmente en la Basílica de la Virgen de la Candelaria.
La festividad conmemora a la Virgen de la Candelaria, justamente 40 días después de la Navidad. De acuerdo con los antropólogos, la Virgen asistía a la Iglesia para ser purificada y agradecer a Dios. Ese hecho quedó marcado y en la actualidad cada 2 de febrero se realizan actos religiosos en honor del Niño Dios.
El Día de la Candelaria combina diferentes ideologías religiosas: la judía, la católica y la prehispánica. En el libro Vaikrá se menciona que, luego de 40 días de dar a luz, las mujeres debían asistir al templo para purificarse y dar gracias con una paloma. Con el tiempo, la tradición evolucionó y en lugar de la paloma se utilizó una “candela”, de ahí el nombre de la festividad.
La fiesta es conocida con diversos nombres: la Presentación del Señor, la Purificación de María, la fiesta de la Luz y la fiesta de las Candelas. Todos estos nombres expresan el significado profundo de la celebración: Cristo, la Luz del mundo, presentado por su Madre en el Templo, viene a iluminar a todos como la vela o las candelas, de donde se deriva la advocación de la Virgen de la Candelaria.
En México, esta tradición adquirió un matiz particular. Es costumbre vestir al Niño Dios en esta fecha, con trajes que van desde el típico blanco hasta atuendos de doctores, maestros o futbolistas. Una vez vestido, se lleva a bendecir, lo que simboliza prosperidad para la familia. Además, la persona que encuentra el muñequito en la rosca de reyes es la encargada de preparar tamales y atole, tradición vinculada con la bendición del maíz según el calendario azteca.
Hace miles de años, los mexicas celebraban la fiesta Atlcahualo, inicio de la temporada de siembra de maíz, en honor a Tláloc y Chachitlicuetl. Con la llegada de la evangelización y colonización, las tradiciones se transformaron, pero conservaron su esencia de agradecimiento y esperanza.
A partir de la primera década del siglo XX, el Día de la Candelaria tomó más fuerza en México, consolidándose como una festividad que une lo religioso, lo cultural y lo familiar.
«La fe no consiste en creer lo que no vemos, sino en ver lo que creemos.» San Agustín
Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com