
«El Viernes Santo no es un día de muerte, es un día de amor llevado hasta el extremo».
El Viernes Santo, una de las fechas más solemnes de la Semana Santa, vuelve a convocar en 2026 a millones de fieles en todo el mundo. La jornada conmemora la pasión y muerte de Jesucristo, un acontecimiento que, según la tradición cristiana, simboliza el sacrificio por la humanidad y la redención de los pecados.
Una memoria que atraviesa los siglos
De acuerdo con fuentes eclesiales como el semanario Desde la Fe, la narración de este día recuerda el recorrido de Jesús desde la casa de Caifás hasta el Monte Calvario. Tras ser llevado ante Pilato y Herodes, fue brutalmente azotado, coronado con espinas y condenado a morir en la cruz. Cargando su madero y cayendo en varias ocasiones, terminó crucificado entre dos ladrones. A las tres de la tarde, después de pronunciar sus Siete Palabras, entregó su espíritu.
Significados universales
Más allá de la liturgia, el Viernes Santo invita a reflexionar sobre valores universales:
- Amor incondicional: Jesús muere voluntariamente, mostrando un amor sin límites.
- La cruz como victoria: No es fracaso, sino triunfo sobre el pecado y la muerte.
- Reconciliación y perdón: Llamado a perdonar y reconciliarse con Dios y con el prójimo.
- Silencio y recogimiento: Tiempo para escuchar lo esencial de la vida.
- Solidaridad: Reconocer a Cristo en el hermano necesitado y actuar con compasión.
Una muerte que confirma una vida
Jesús no buscó el sufrimiento, pero tampoco lo evitó. Su vida entera fue entrega a los excluidos y marginados. Su muerte en la cruz, reservada para esclavos e insurrectos, confirma su fidelidad a un Dios que no excluye a nadie de su perdón.
Actualidad de un mensaje eterno
En un mundo marcado por desigualdades, guerras y desesperanza, el Viernes Santo recuerda que “amor con amor se paga”. La respuesta humana, aunque nunca podrá igualar la entrega de Cristo, se traduce en solidaridad, compasión y compromiso con los crucificados de hoy: los pobres, los migrantes, las víctimas de violencia y los olvidados.
Un llamado Global
El Viernes Santo 2026 no es solo una fecha en el calendario litúrgico. Es un llamado global a detenerse, contemplar la cruz y renovar la fe en medio de las pruebas. Para los discípulos de Jesús, es agradecimiento emocionado y adoración gozosa al amor “increíble” de Dios. Para la humanidad, es una invitación a vivir como él: confiando en la justicia, abrazando a los excluidos y sembrando esperanza.
Que este Viernes Santo sea un día para reflexionar sobre nuestras acciones y que el amor incondicional de Dios sirva siempre de inspiración para nuestras vidas.
Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com