


«La libertad de prensa no es un privilegio de los periodistas, sino un derecho de los pueblos.» Gabriel García Márquez
El asesinato de tres periodistas en el sur del Líbano Ali Shoeib, Fátima Ftouni y Mohammed Ftouni no es solo una tragedia humana. Es un atentado directo contra la verdad, la conciencia global y el derecho universal a la información. Murieron cumpliendo con el deber más noble del periodismo: dar testimonio en medio del conflicto.
Fueron alcanzados por un ataque con dron atribuido a fuerzas bajo el mando del gobierno de Benjamín Netanyahu. No estaban armados. No representaban amenaza alguna. Eran, simplemente, portadores de la verdad.
El periodismo bajo fuego
Ejercer el periodismo en zonas como Gaza, Ucrania, Afganistán o Irán se ha convertido en una sentencia de muerte. La identificación como prensa ya no protege: expone. Los periodistas, antes guardianes de la verdad, son ahora objetivos militares.
La pregunta es inevitable: ¿en qué momento el mundo normalizó el asesinato de periodistas?
La peligrosa cultura del silencio
Lo más alarmante no es solo la violencia, sino el silencio que la rodea. La tibieza de algunos medios, la indiferencia institucional y la pasividad del gremio periodístico contribuyen a una peligrosa normalización.
“Matan a los periodistas… y los periodistas no dicen nada.” Esta frase, cruda y dolorosa, resume una realidad inquietante. Callar ante la injusticia es participar en ella.
Democracia en riesgo
La Federación Internacional de Periodistas ha documentado cientos de asesinatos en las últimas décadas. Sin libertad de prensa, no hay democracia posible. Silenciar a un periodista es apagar una voz colectiva. Es debilitar las instituciones. Es erosionar la justicia.
Y sin justicia, no hay paz.


Hoy son ellos… mañana podemos ser todos
La muerte de estos tres comunicadores no debe verse como un hecho aislado. Es una advertencia. La indiferencia es el terreno fértil donde crece la impunidad.
Desde el Congreso Hispanoamericano de Prensa y el Congreso Mundial de Prensa, el Dr. Amín Cruz lanza un llamado urgente: defender a los periodistas es defender la humanidad.
No puede haber paz mientras se bombardea la verdad. No puede haber democracia sin libertad de prensa. No puede haber sociedad informada si se asesina a quienes informan.
La historia juzgará no solo a quienes disparan, sino también a quienes callan. Y hoy, más que nunca, callar no es una opción.
«La verdad es hija del tiempo, no de la autoridad.» Francis Bacon
Dr. Amín Cruz CEO, presidente y fundador del Congreso Hispanoamericano de Prensa y del Congreso Mundial de Prensa; Padre Embajador del Periodismo Hispanoamericano y Latinoamericano, diplomático, periodista, historiador, escritor y educador






