
«La IA puede ser una de las mayores oportunidades para la humanidad en el siglo XXI, pero también uno de sus mayores riesgos.» António Guterres
Shanghái, epicentro de un debate global
En la inauguración de la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial (WAIC), António Guterres, Secretario General de la ONU, lanzó un mensaje que resonó con fuerza: no se puede permitir que un puñado de países o corporaciones controle el futuro de la inteligencia artificial. La advertencia es clara: la IA no debe ser moldeada por intereses particulares, sino por la humanidad en su conjunto.
El político portugués subrayó que la IA debe estar al servicio de las personas, no al revés. La concentración de recursos capacidad de cómputo, datos y conocimiento técnico en manos de unos pocos amenaza con profundizar las desigualdades en renta, oportunidades y seguridad.

Inclusión frente a desigualdad
Guterres denunció que un tercio de la humanidad sigue desconectada y que muchos países carecen de infraestructura básica para acceder a la IA. En este contexto, la ONU impulsa iniciativas como:
– Red global de intercambio para fortalecer capacidades en países en desarrollo.
– Fondo global de IA que permita financiar proyectos inclusivos.
– Modelos abiertos y accesibles que reduzcan la dependencia tecnológica y económica.
El objetivo es que la IA se convierta en una fuerza de inclusión y progreso común, capaz de acelerar avances médicos, transformar la educación, reforzar sistemas alimentarios y generar empleos dignos.
Gobernanza y seguridad internacional
El Secretario General insistió en que los sistemas de IA que cruzan fronteras necesitan estándares internacionales. La gobernanza debe ser inclusiva, interconectada y arraigada en la ley internacional, con tres principios fundamentales:
– Protección de los derechos humanos: la IA nunca debe menoscabar la dignidad ni reforzar la discriminación.
– Control humano en decisiones críticas: ningún sistema debe decidir sobre vida o muerte sin supervisión humana.
– Seguridad infantil: ningún niño debe ser expuesto a sistemas de IA sin pruebas de seguridad específicas.

La huella ambiental de la IA
Otro aspecto crítico es el impacto ecológico. Guterres reclamó a las grandes empresas tecnológicas que revelen la huella medioambiental de sus sistemas y que se comprometan a operar con energías renovables antes de 2030. El crecimiento exponencial de los centros de datos amenaza con consumir más electricidad que la mayoría de los países, lo que convierte a la IA en un desafío ambiental de primer orden.
El discurso de Guterres es un llamado a la acción, pero enfrenta obstáculos estructurales:
– La competencia geopolítica entre potencias que buscan hegemonía tecnológica.
– La resistencia de corporaciones que priorizan beneficios económicos sobre la equidad social.
– La falta de mecanismos vinculantes que obliguen a cumplir estándares internacionales.
La pregunta de fondo es si la humanidad logrará construir una gobernanza incluyente o si la IA quedará atrapada en un monopolio de poder y riqueza.
«La inteligencia artificial tiene consecuencias demasiado importantes como para que sea moldeada por unos pocos. Necesitamos una conversación mundial, inclusiva y basada en la evidencia.» Amandeep Singh Gill
Dr. Amín Cruz, CEO, presidente y fundador del Congreso Hispanoamericano de Prensa y del Congreso Mundial de Prensa; Padre Embajador del Periodismo Hispanoamericano y Latinoamericano, diplomático, periodista, historiador, escritor y educador.






