


«La prensa libre debe ser no solo un derecho, sino la condición indispensable de toda democracia.» Albert Camus
La libertad de expresión, piedra angular de las democracias modernas, atraviesa una crisis sin precedentes. El informe final de la relatora especial de la ONU sobre libertad de opinión y expresión, Irene Khan, advierte que la alianza entre gobiernos y gigantes tecnológicos está cerrando el espacio para el debate público. La advertencia es clara: regular el poder digital es urgente, pero debe hacerse sin ceder a presiones políticas ni a intereses comerciales.
Concentración de poder: los “oligarcas tecnológicos”
El documento denuncia la emergencia de un reducido grupo de individuos y corporaciones que concentran riqueza e influencia a escala global. Khan los denomina oligarcas tecnológicos.
Meta: en 2025 sus ingresos superaron el PIB de 130 países, mientras su base de usuarios de 3,000 millones rebasa la población de cualquier nación.
- OpenAI: reportó ingresos superiores al PIB de 80 países, con ChatGPT utilizado por casi 1,000 millones de personas semanalmente.
- Elon Musk: controla la plataforma X y herramientas de inteligencia artificial, decidiendo unilateralmente qué información es visible.
- Mark Zuckerberg: relajó las protecciones contra el discurso de odio y eliminó programas de verificación de datos en Estados Unidos, afectando a miles de millones de usuarios.
Estas cifras no son meros indicadores económicos: representan un desplazamiento del poder decisorio sobre el entorno informativo global, sin mecanismos de rendición de cuentas democráticos.
El papel de Estados Unidos: entre la retórica y la presión
El informe dedica un capítulo a la actuación del gobierno estadounidense, acusado de promover una noción absolutista de la libertad de expresión que choca con el derecho internacional de derechos humanos.
- Ha desalentado a las plataformas con sede en su territorio a cumplir con regulaciones de transparencia y moderación de contenidos exigidas por la Unión Europea.
- Ha castigado a países que intentan regular el sector digital: sanciones contra un juez del Supremo en Brasil, presiones contra la UE por su Ley de Servicios Digitales y represalias contra Corea del Sur por regular monopolios de redes sociales.
El mensaje es contundente: Estados Unidos utiliza su poder político y comercial para blindar a sus corporaciones digitales, incluso a costa de erosionar la libertad de expresión global.
Armas de la represión: odio y criminalización
El informe alerta sobre la instrumentalización del discurso de odio. Bajo la retórica de defender un entorno abierto, se permite que el odio florezca sin control, silenciando a las víctimas y excluyéndolas de la vida pública. Además, se documenta la criminalización de la protesta mediante leyes antiterroristas:
- Periodistas perseguidos en Filipinas bajo normas de “financiación del terrorismo”.
- Activistas de Palestine Action designados como terroristas en Reino Unido.
- Movimientos climáticos no violentos equiparados al terrorismo en Europa Occidental, Centroamérica y el Sudeste Asiático.
El ciberespacio como campo de batalla
Los Estados recurren a nuevas tecnologías para restringir el acceso a la información:
- Cortes de internet en momentos de crisis.
- Uso de inteligencia artificial para bloquear herramientas contra la censura.
- Vigilancia masiva que genera un “efecto paralizante”: la gente se autocensura cuando sabe que está siendo observada.
El mensaje final de Irene Khan es inequívoco:
“Libertad de expresión es que un periodista pueda trabajar sin miedo, que un activista pueda alzar la voz sin ser etiquetado como terrorista y que las plataformas digitales rindan cuentas por el daño que causan”.
La relatora llama a construir coaliciones multisectoriales, crear contrapesos institucionales y establecer regulaciones fundamentadas en derechos humanos, con reguladores independientes y protección robusta de datos. La libertad de expresión no debe ser moneda de cambio geopolítica ni mercancía sujeta a intereses corporativos: es un derecho humano fundamental que exige defensa frente a todos los poderes.
“La libertad de expresión es la matriz, la condición indispensable de casi cualquier otra forma de libertad.» Benjamin Constant
Dr. Amín Cruz, CEO, presidente y fundador del Congreso Hispanoamericano de Prensa y del Congreso Mundial de Prensa; Padre Embajador del Periodismo Hispanoamericano y Latinoamericano, diplomático, periodista, historiador, escritor y educador.






