InicioDerechos HumanosLa brecha salarial: la injusticia que sostiene al sistema

La brecha salarial: la injusticia que sostiene al sistema

«La igualdad de las mujeres debe ser un hecho, no un ideal.»  Simone de Beauvoir

La herida abierta de la brecha salarial

El Día Internacional de la Igualdad Salarial no es una efeméride simbólica, sino un recordatorio de una injusticia estructural que atraviesa fronteras, culturas y economías. Las mujeres del mundo siguen ganando en promedio entre un 18 % y un 20 % menos que los hombres, incluso cuando realizan trabajos de igual valor. Esta cifra, repetida año tras año, es la radiografía de un sistema laboral que continúa subestimando el aporte femenino.

La brecha salarial no es un error técnico ni una casualidad estadística: es el resultado de barreras estructurales, discriminación histórica y la persistente infravaloración del trabajo realizado por las mujeres, especialmente en sectores vinculados al cuidado y los servicios.

Más allá del salario: desigualdad acumulada

La diferencia en la remuneración tiene consecuencias que se extienden a lo largo de toda la vida:

·         Menores ingresos acumulados que limitan la autonomía económica.

·         Pensiones reducidas que condenan a la precariedad en la vejez.

·         Mayor vulnerabilidad para mujeres migrantes, con discapacidad o pertenecientes a minorías étnicas.

·         Desigualdad intergeneracional que perpetúa la pobreza en familias enteras.

La brecha salarial es, en realidad, un mecanismo de reproducción de la desigualdad social.

Compromisos internacionales: entre la retórica y la acción

La OIT, ONU Mujeres y la OCDE, a través de la Coalición Internacional para la Igualdad Salarial (EPIC), han insistido en que la igualdad salarial es una cuestión de derechos humanos y justicia social. Este año, la adopción del Convenio n.º 193 de la OIT sobre trabajo decente en plataformas digitales representa un avance, pero también evidencia la urgencia de regular nuevas formas de empleo donde la discriminación se reproduce bajo algoritmos opacos y decisiones automatizadas.

Los compromisos renovados en el 70.º período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer son importantes, pero insuficientes si no se traducen en políticas concretas: transparencia salarial, negociación colectiva efectiva y estructuras laborales que reconozcan el valor del trabajo femenino.

Una cuestión de dignidad y democracia

La igualdad salarial no es solo un tema económico: es la base de la dignidad, la justicia y la democracia. Mientras las mujeres sigan ganando menos por igual valor, la sociedad seguirá siendo cómplice de una injusticia estructural que erosiona la confianza en las instituciones y perpetúa la desigualdad.

Cerrar la brecha salarial es posible, pero requiere voluntad política, presión social y un cambio cultural profundo. La igualdad salarial no puede esperar: es un imperativo ético y democrático.

La igualdad salarial como pilar de justicia social

El mundo del trabajo está cambiando, pero los principios deben permanecer firmes. La igualdad salarial es más que un tema económico: es la base de la dignidad, la justicia y la democracia. Mientras las mujeres sigan ganando menos por igual valor, la sociedad seguirá siendo cómplice de una injusticia estructural.

«La libertad no es nada más que una oportunidad para ser mejor.»  Albert Camus

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com

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