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Día Naranja: La urgencia de erradicar la violencia contra mujeres y niñas

«La violencia contra las mujeres es quizás la violación más vergonzosa de los derechos humanos.» Kofi Annan

Cada 25 de mes, el mundo se tiñe de naranja para recordar que la violencia contra mujeres y niñas no es un problema aislado ni pasajero, sino una herida abierta que atraviesa sociedades enteras. El Día Naranja, promovido por ONU Mujeres desde 2008, busca mantener viva la conciencia y la acción frente a una realidad que, pese a los avances legales y sociales, sigue cobrando vidas y limitando derechos.

Una conmemoración con raíces históricas

El origen de esta jornada está vinculado al asesinato de las hermanas Mirabal en República Dominicana en 1960, símbolo de resistencia frente a la opresión. Desde entonces, el 25 de cada mes se convirtió en un recordatorio permanente de que la violencia de género es una deuda pendiente de la humanidad.

México: cifras que estremecen

En enero de 2026, México registró 54 feminicidios. Aunque la cifra representa una baja respecto al mismo periodo de 2025, el dato revela que la violencia persiste y se concentra en entidades como Sinaloa, Ciudad de México, Estado de México y Tamaulipas.

  • El 39% de los casos se concentró en apenas cuatro estados.
  • Entre las víctimas hubo niñas menores de 12 años y mujeres adultas mayores, mostrando que la violencia no distingue edades.
  • Desde 2015, los homicidios dolosos de mujeres han mostrado una tendencia ascendente, alcanzando picos alarmantes en 2019 y manteniéndose elevados hasta 2022.

Los casos recientes de desapariciones y feminicidios en Morelos, Estado de México y Guerrero confirman que el problema no se reduce a estadísticas: son vidas truncadas, familias devastadas y comunidades marcadas por el miedo.

Dimensión internacional

La violencia contra las mujeres es reconocida por la ONU como una de las violaciones más extendidas de los derechos humanos. En América Latina, los feminicidios son un fenómeno estructural que refleja desigualdades históricas, impunidad y falta de acceso a justicia. En Europa y otras regiones, aunque las cifras son menores, persisten formas de violencia simbólica, económica y digital que también vulneran la dignidad femenina.

Más allá de la conmemoración

El Día Naranja no puede quedarse en actos simbólicos. Es un llamado a:

  • Fortalecer políticas públicas que garanticen prevención, atención y sanción efectiva.
  • Construir espacios seguros en escuelas, comunidades y hogares.
  • Romper el silencio que impide denunciar por miedo o desconfianza en las instituciones.
  • Educar en igualdad para erradicar patrones culturales que normalizan la violencia.

Reflexión final

La violencia contra mujeres y niñas no es un destino inevitable, sino una construcción social que puede y debe ser desmontada. Cada acción cuenta: desde la denuncia hasta la educación, desde la política pública hasta el gesto cotidiano de respeto. El color naranja es más que un símbolo: es un grito de esperanza y un recordatorio de que la dignidad no se negocia.

«La libertad no se implora, se conquista.» Dolores Cacuango

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com

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