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Nueva York y la ONU: 80 años de una alianza que transformó el mundo

«La paz no es simplemente la ausencia de guerra, sino la presencia de justicia.» Martin Luther King Jr.

Ocho décadas después de su fundación, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) celebra su 80 aniversario en una ciudad que se ha vuelto inseparable de su identidad: Nueva York. Sin embargo, la historia revela que esta sede no fue una elección predestinada, sino el resultado de una serie de decisiones logísticas, políticas y simbólicas que marcaron el rumbo de la diplomacia global.

De gimnasio a símbolo mundial

El 25 de marzo de 1946, el Consejo de Seguridad de la ONU celebró su primera reunión en suelo estadounidense, en el gimnasio de baloncesto del Hunter College, en el Bronx. En apenas tres semanas, el espacio fue transformado en sala diplomática, y los periodistas fueron instalados en una piscina reconvertida. La primera cuestión abordada: Irán.

La sede era insuficiente para albergar a los delegados de los 51 Estados miembros, por lo que se trasladó a una fábrica de municiones en Lake Success, Long Island. Allí, la ONU comenzó a emitir sus reuniones a escala internacional, marcando un hito en la historia de la radiodifusión.

Eleanor Roosevelt y la voz de los derechos humanos

En 1946, la Radio de las Naciones Unidas fue creada. Una de sus primeras voces fue la de Eleanor Roosevelt, delegada estadounidense y arquitecta de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Desde entonces, cada 13 de febrero se celebra el Día Mundial de la Radio, conmemorando aquel primer aire de esperanza.

Diplomacia entre el frío y la diversidad

La Asamblea General se trasladó a Flushing Meadows, en Queens, donde una pista de patinaje fue convertida en sala de sesiones. El frío era tal que los delegados usaban abrigos dentro del recinto. La escena era multicultural: mujeres con sari, hombres con thawb, Mujieres con abrigos mandarín. La diplomacia mundial enfrentaba no solo desafíos políticos, sino también climáticos.

La donación que cambió la historia

La competencia por la sede permanente fue intensa: Boston, Filadelfia, San Francisco y otros aspiraban a albergar la ONU. Pero fue una donación de 8.5 millones de dólares de John D. Rockefeller Jr. la que permitió adquirir el terreno actual en Manhattan, junto al East River.

El arquitecto Le Corbusier y el brasileño Oscar Niemeyer lideraron el diseño. En 1952, el edificio estaba listo para recibir a más de 3,000 personas.

Nueva York, ciudad anfitriona del mundo

El historiador Chris McNickle afirma que la ONU está “exactamente donde debe estar”. Nueva York, ciudad de inmigrantes, envía al mundo un mensaje poderoso: la diversidad puede convivir, dialogar y construir soluciones comunes.

Estados Unidos, como miembro fundador, jugó un papel clave en la concepción y materialización de la ONU. El embajador Warren R. Austin lo expresó con claridad: “Las Naciones Unidas se erigen, regidas por la ley divina, como el principal instrumento creado por el hombre para resolver los problemas y unir a los pueblos del mundo.”

A 80 años de distancia, la historia de la ONU en Nueva York no solo es una crónica de edificios y reuniones, sino un testimonio de la aspiración humana a la paz, la dignidad y la cooperación.

«La humanidad no puede esperar más: o nos unimos, o nos destruimos.»  Albert Einstein

Dr. Amín Cruz CEO, presidente y fundador del Congreso Hispanoamericano de Prensa y del Congreso Mundial de Prensa; Padre Embajador del Periodismo Hispanoamericano y Latinoamericano, diplomático, periodista, historiad

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