“La igualdad de género es más que un objetivo en sí mismo. Es una condición previa para enfrentar el desafío de reducir la pobreza, promover el desarrollo sostenible y construir un buen gobierno.” Kofi Annan
El Informe Global sobre la Brecha de Género 2025, publicado por el Foro Económico Mundial, revela avances significativos en la reducción de la desigualdad de género, pero también expone las barreras estructurales que aún impiden la paridad total.
A pesar de que la brecha global de género se ha cerrado en un 68.8%, el informe estima que tomará 123 años alcanzar la igualdad completa.
Avances en la reducción de la brecha de género
El informe destaca que en 2024 la estimación para alcanzar la paridad era de 132 años, lo que significa que en el último año se ha reducido en 11 años. Este progreso, aunque modesto, sugiere que las economías están reconociendo la importancia de la igualdad de género para el crecimiento económico y la resiliencia social.
1. Liderazgo político y representación femenina
Uno de los avances más notables ha sido el aumento de mujeres en altos cargos gubernamentales y legislativos. Desde 2006, la representación femenina en órganos legislativos ha aumentado en 14.7 puntos porcentuales, y en ministerios clave en 12.6 puntos porcentuales. Sin embargo, las mujeres siguen estando subrepresentadas en ministerios estratégicos como economía, defensa e infraestructura, lo que limita su influencia en la configuración de políticas nacionales.
2. Participación económica y oportunidades
El informe señala que la participación de mujeres en la fuerza laboral ha mejorado, pero persisten desigualdades salariales y barreras en el acceso a puestos de liderazgo. Aunque las mujeres superan a los hombres en educación terciaria, solo el 29.5% de los altos directivos con educación superior son mujeres. Este desajuste refleja una falla sistémica en la traducción de habilidades en oportunidades económicas.
3. Regiones con mayor avance
América Latina y el Caribe han mostrado el progreso más acelerado, con una proyección de 57 años para alcanzar la paridad. Europa sigue con 76 años, mientras que América del Norte necesitará 89 años. En contraste, Asia Central y Oriente Medio enfrentan los mayores desafíos, con 208 y 185 años respectivamente para cerrar la brecha.
La brecha de implementación en igualdad de género
A pesar de los avances, el informe destaca una «brecha de implementación», es decir, la desconexión entre las leyes que promueven la igualdad de género y la infraestructura necesaria para aplicarlas. Este problema es universal y afecta tanto a economías avanzadas como emergentes.
1. Falta de mecanismos de aplicación
Muchos países han adoptado leyes progresistas en materia de igualdad de género, pero carecen de mecanismos efectivos para garantizar su cumplimiento. La falta de monitoreo y sanciones permite que las desigualdades persistan en la práctica.
2. Desigualdad en sectores estratégicos
Las mujeres siguen estando excluidas de sectores clave como tecnología, energía y defensa, lo que limita su influencia en la toma de decisiones económicas y políticas. La segregación de género en la fuerza laboral perpetúa la brecha salarial y reduce la diversidad en la innovación.
3. Impacto económico de la desigualdad de género
La falta de paridad de género no solo es un problema social, sino también económico.
Según el informe, la inacción en igualdad de género desperdicia talento, reduce la productividad y ralentiza la innovación. Las economías que han invertido en la equidad han demostrado mayor estabilidad y crecimiento sostenible.
El Informe Global sobre la Brecha de Género 2025 muestra que, aunque hay avances, la paridad de género sigue siendo un objetivo lejano. Para acelerar el progreso, es fundamental:
Fortalecer la implementación de leyes de igualdad de género, asegurando mecanismos de monitoreo y sanción.
Promover la representación femenina en sectores estratégicos, especialmente en economía, tecnología y defensa.
Reducir la brecha salarial mediante políticas de transparencia y equidad en la remuneración.
Invertir en educación y liderazgo femenino, garantizando que las habilidades adquiridas se traduzcan en oportunidades reales.
Fomentar la corresponsabilidad en el cuidado, para evitar que las mujeres interrumpan sus carreras por falta de apoyo en la crianza y el hogar.
La igualdad de género no solo es un imperativo moral, sino una estrategia clave para el desarrollo económico y social. A menos de cinco años para los Objetivos de Desarrollo Sostenible de 2030, es momento de que los gobiernos y el sector privado redoblen esfuerzos para cerrar la brecha de género de manera efectiva.
“La igualdad de género no es solo un derecho humano, es una necesidad para construir un mundo más justo y próspero.” Ban Ki-moon
Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, del Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com
«No soy un libertador. Los libertadores no existen. Los pueblos se liberan solos.» Ernesto «Che» Guevara
Ernesto «Che» Guevara es una de las figuras más icónicas y controvertidas del siglo XX. Su papel en la Revolución Cubana, su pensamiento socialista y su imagen globalizada han convertido su legado en un símbolo de lucha y resistencia. Sin embargo, su figura también despierta profundos cuestionamientos sobre los métodos que utilizó y las consecuencias de su visión revolucionaria
El origen de su pensamiento
Guevara nació en Rosario, Argentina, el 14 de junio de 1928 en una familia de clase media con raíces aristocráticas. Su educación estuvo marcada por el humanismo y el krausismo, una corriente filosófica que enfatizaba la solidaridad social y el compromiso moral con los demás. Su temprano contacto con la literatura marxista y sus viajes por América Latina reforzaron su convicción de que el sistema capitalista generaba desigualdad y explotación.
El viaje en motocicleta que realizó en 1952, junto a Alberto Granado, fue un punto de inflexión en su vida.
A través de su contacto con comunidades marginadas y trabajadores explotados, Guevara desarrolló una mirada crítica hacia el imperialismo, especialmente el de Estados Unidos. Fue en Guatemala, durante la caída del gobierno de Jacobo Árbenz en 1954, donde comprendió que la única vía para lograr un cambio radical en América Latina era la revolución armada.
El guerrillero y la Revolución Cubana
El encuentro de Guevara con Fidel Castro en México en 1955 marcó el inicio de su vida como revolucionario. Junto al Movimiento 26 de Julio, participó en la expedición del yate Granma, desembarcando en Cuba en 1956 y enfrentando la dictadura de Fulgencio Batista. Su papel en la guerrilla fue decisivo: lideró la Columna 8 «Ciro Redondo», condujo la victoria en la Batalla de Santa Clara y fue clave en la caída del régimen batistiano en 1959.
Con el triunfo de la revolución, Guevara asumió roles estratégicos en el nuevo gobierno. Fue Ministro de Industria, Presidente del Banco Nacional de Cuba y representante en eventos internacionales. Sin embargo, su enfoque ideológico lo llevó a distanciarse del modelo soviético, al que criticó por replicar estructuras capitalistas dentro del socialismo.
Las contradicciones de su pensamiento
El Che Guevara defendía una visión del socialismo basada en la conciencia social y el altruismo, rechazando los incentivos materiales propios del capitalismo. Sin embargo, sus métodos fueron autoritarios y justificaban la violencia como herramienta de cambio. Las purgas dentro del gobierno revolucionario y su participación en la represión de opositores en Cuba han sido señaladas como elementos de una postura radical que buscaba imponer su modelo sin concesiones.
A nivel internacional, intentó exportar la revolución a África y América Latina, fracasando en El Congo en 1965 y en Bolivia en 1967, donde fue capturado y ejecutado por el ejército boliviano con apoyo de la CIA. Su muerte lo convirtió en un mártir de la izquierda global, pero también dejó interrogantes sobre la efectividad de su estrategia revolucionaria.
El mito y la mercantilización de su imagen
La famosa fotografía tomada por Alberto Korda, conocida como «Guerrillero Heroico», convirtió al Che en un ícono global. Su imagen, reproducida en camisetas, carteles y publicidad, es un ejemplo de cómo el capitalismo ha absorbido y comercializado a sus más feroces detractores. Jean Baudrillard, en Cultura y Simulacro, describe este fenómeno como la transformación de un símbolo de resistencia en un producto cultural vacío de contenido original.
Paradójicamente, su imagen se ha usado tanto en luchas revolucionarias como en campañas comerciales, lo que plantea una contradicción fundamental: el Che Guevara, quien combatió el capitalismo, terminó siendo un emblema dentro de él.
Ernesto «Che» Guevara fue un idealista, un estratega y un revolucionario que intentó cambiar el mundo a través de la acción directa. Su legado es profundamente polémico: para unos es un héroe, para otros, un figura dogmática y radical. Más allá de las interpretaciones, su impacto en la historia latinoamericana es innegable.
El Che representa una dualidad constante entre su idealismo y su pragmatismo, entre la lucha por la justicia y la imposición de sus ideas por la fuerza, y entre su rechazo al capitalismo y su conversión en un icono comercial. A 97 años de su nacimiento, sigue siendo un símbolo de la lucha revolucionaria, pero también un recordatorio de las contradicciones inherentes a los movimientos de cambio radical.
«La mejor forma de decir es hacer.» Ernesto «Che» Guevara
Dr. Amín Cruz CEO, presidente y fundador del Congreso Hispanoamericano de Prensa y del Congreso Mundial de Prensa; Padre Embajador del Periodismo Hispanoamericano y Latinoamericano, diplomático, periodista, historiador, escritor y educador.
“El juego es una necesidad biológica, psicológica y social.» Jean Chateau
El juego es una actividad que, a menudo, se asocia exclusivamente con la infancia y el entretenimiento. Sin embargo, su impacto va mucho más allá de la diversión: es una herramienta fundamental para el desarrollo cognitivo, emocional y social de los seres humanos. En reconocimiento a su importancia, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó el 11 de junio como el Día Internacional del Juego, sumándose a la celebración tradicional del 28 de mayo, promovida por la Asociación Internacional de Ludotecas (ITLA) desde 1999.
El juego como lenguaje universal
El juego es una de las pocas actividades humanas que trasciende fronteras culturales, socioeconómicas y generacionales. Desde los juegos tradicionales hasta los videojuegos modernos, el acto de jugar conecta a las personas, fomenta la creatividad y fortalece la resiliencia.
La ONU ha destacado que el juego es un lenguaje universal, capaz de unir a individuos de distintas edades y contextos. En la infancia, permite desarrollar habilidades cognitivas y emocionales esenciales, como la resolución de problemas, la empatía y la cooperación. En la adultez, el juego sigue siendo un mecanismo de aprendizaje, relajación y socialización, aunque muchas veces es relegado por la presión de la productividad.
El juego como derecho y su impacto en la infancia
El Artículo 31 de la Convención sobre los Derechos del Niño establece que todos los niños tienen derecho al descanso, al esparcimiento y al juego. Sin embargo, en la práctica, millones de niños en el mundo ven vulnerado este derecho debido a la pobreza, el trabajo infantil y la falta de espacios seguros para jugar.
Según datos de la ONU, 160 millones de niños trabajan en lugar de jugar o aprender, lo que evidencia una crisis en la garantía de este derecho. Además, el acceso al juego ha disminuido en las ciudades modernas: solo 1 de cada 4 niños juega regularmente en la calle, en comparación con generaciones anteriores.
Privar a los niños del juego no solo afecta su bienestar emocional, sino que también limita su capacidad de aprendizaje y adaptación al mundo. Estudios han demostrado que el aprendizaje basado en el juego es una estrategia eficaz para mejorar la motivación y la retención de información, lo que refuerza la necesidad de integrar el juego en los sistemas educativos.
El juego en la adultez: un tabú social
A medida que las personas crecen, el juego es visto como una actividad infantil o improductiva. La sociedad moderna, obsesionada con la eficiencia y el trabajo, ha relegado el juego a un segundo plano, ignorando sus beneficios en la salud mental y la creatividad.
Empresas como Google e IBM han reconocido el valor del juego en la innovación, promoviendo espacios lúdicos en sus oficinas para estimular la creatividad de sus empleados. Sin embargo, en la mayoría de los entornos laborales, jugar sigue siendo visto como una distracción en lugar de una herramienta de desarrollo.
Es necesario cuestionar esta percepción y reivindicar el juego como una actividad esencial en todas las etapas de la vida. Jugar no es una pérdida de tiempo, sino una forma de aprender, conectar y construir sociedades más saludables y equilibradas.
El Día Internacional del Juego no es solo una celebración, sino un llamado a la acción. Es una oportunidad para reflexionar sobre la importancia del juego en la infancia, la educación y la vida adulta.
Si realmente queremos construir un mundo más inclusivo y equitativo, debemos garantizar que el juego sea accesible para todos, sin importar la edad o el contexto social. Jugar no es un lujo, es un derecho. Y como sociedad, tenemos la responsabilidad de defenderlo.
«Elige jugar todos los días» – porque jugar es mucho más que entretenimiento: es una forma de vivir.
«Los niños necesitan libertad y tiempo para jugar. El juego no es un lujo. El juego es una necesidad.» Kay Renfield Jamieson
Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, del Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com
«Una voz que narra con pasión nunca se apaga, solo se transforma en legado.”
Chilpancingo de los Bravo, Guerrero México, 11 de junio del 2025.- El Ayuntamiento de Chilpancingo, encabezado por el Dr. Gustavo Alarcón Herrera, rindió un merecido homenaje al periodista, historiador y cronista Héctor Contreras Organista, reconociendo su invaluable legado en la cultura, la memoria colectiva y la vida pública de la capital guerrerense.
La ceremonia, celebrada en el recinto de la Presidencia Municipal, contó con la presencia de la Lic. Laura Bello de Alarcón, presidenta honoraria del DIF Municipal; Jesús Saavedra Lezama, secretario general de la Delegación 17 del Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa; el periodista Manuel Castillo Jaimes “Igor Pettit”, así como familiares, colegas y amigos de don Héctor, quienes expresaron su respeto y admiración por su incansable labor en medios impresos, radio y plataformas digitales.
Trayectoria y legado
Orígenes y formación
Nacido en Chilpancingo el 29 de agosto de 1946, Héctor Contreras Organista cursó la educación primaria en las escuelas Fray Bartolomé de las Casas y Primer Congreso de Anáhuac. A los 14 años, inició su camino en la radio como aspirante a locutor en la primera estación de radio de Chilpancingo.
En 1967, obtuvo su Licencia de Locutor Profesional en la Dirección de Educación Audiovisual de la Ciudad de México, consolidando su carrera en los medios de comunicación.
Contribuciones al periodismo
En 1969, junto con el periodista Héctor García Cantú, reanudó la edición del Diario de Guerrero, que había estado sin publicarse desde los años 50.
En 1975, fundó Semana, Siete Días en la Noticia, seguido por Cosmos, El Universo de la Noticia en Guerrero y finalmente la revista El Chilpancingueño.
Fue Secretario General del Sindicato de Redactores de la Prensa (1983-1987) en la Delegación Chilpancingo y posteriormente Subsecretario de Delegaciones del Comité Ejecutivo Nacional del SNRP en la Ciudad de México, donde laboró de 1987 a 1991.
Ha escrito varios libros que preservan la historia y cultura de Guerrero.
Ha viajado por Medio Oriente, Europa y América, combinando trabajo y exploración cultural.
En dos ocasiones ha sido galardonado con el Premio Estatal de Periodismo.
Es autor de la canción «Chilpancingueña», dedicada a las mujeres de su tierra natal.
Un pilar del periodismo y la cultura en Guerrero
Durante su mensaje, el presidente Gustavo Alarcón destacó que “homenajear a Héctor Contreras es abrir un libro interminable, lleno de páginas que cuentan la historia de nuestro pueblo, narradas con veracidad, entrega y profundo amor por Chilpancingo”. Subrayó que su voz es parte esencial del periodismo local y que su legado seguirá inspirando a futuras generaciones.
Su labor incansable ha enriquecido el conocimiento y la identidad de Guerrero, convirtiéndolo en un maestro de la palabra y guardián del legado histórico. Su voz y su pluma han marcado generaciones, dejando una huella imborrable en quienes han tenido el privilegio de aprender de su talento y compromiso.
Una voz que sigue resonando
Visiblemente emocionado, don Héctor agradeció la distinción y compartió anécdotas de su vida profesional y personal, recordando sus inicios en el Diario de Guerrero, su paso por emisoras de radio en todo el país y su amor inquebrantable por la tierra que lo vio nacer. “Amo profundamente a mi tierra, y escribir sobre ella ha sido siempre mi manera de servirla”, expresó ante un público que lo ovacionó de pie.
El acto concluyó con la entrega simbólica de un micrófono, representación de una voz que no se apaga y que sigue resonando en la memoria de Chilpancingo.
Este homenaje reafirma el compromiso del gobierno municipal de reconocer a quienes, desde su trinchera, han contribuido a construir la identidad de la ciudad. Porque, en palabras del propio presidente Alarcón, “cuidar nuestra historia también es parte de construir el futuro”.
Reconocimiento a una trayectoria ejemplar
¡Muchas felicidades, al Mtro. Héctor Contreras Organista!
Un reconocimiento más que merecido para un cronista apasionado, periodista incansable, escritor visionario y locutor con voz inconfundible, cuyo legado seguirá iluminando el camino del periodismo y la cultura en Guerrero.
«Escribir y hablar sobre la tierra que nos vio nacer es la forma más pura de servirla.” AAS
Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, del Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com
«La Revolución Industrial ha sido una bendición y una maldición para la humanidad.» Eric Hobsbawm
La Revolución Industrial marcó un punto de inflexión en la historia de la humanidad, transformando radicalmente la producción, la economía y la sociedad. Desde sus inicios en el siglo XVIII hasta la actualidad, ha evolucionado en distintas fases, cada una con avances tecnológicos que han redefinido la manera en que los seres humanos trabajan, se comunican y viven.
Sin embargo, aunque la Revolución Industrial ha traído progreso y crecimiento económico, también ha generado desigualdades, explotación laboral y crisis ambientales.
Las Cuatro Revoluciones Industriales: Avances y Consecuencias
Primera Revolución Industrial (Siglo XVIII – XIX): La Máquina de Vapor y la Producción Mecánica
La Primera Revolución Industrial surgió en Inglaterra con la invención de la máquina de vapor, lo que permitió la mecanización de la producción y el auge de la industria textil. Este periodo trajo consigo un crecimiento económico sin precedentes, pero también condiciones laborales precarias, explotación infantil y una migración masiva del campo a las ciudades.
Segunda Revolución Industrial (Siglo XIX – XX): Electricidad y Producción en Masa
La introducción de la electricidad y la producción en cadena revolucionaron la manufactura, permitiendo la fabricación masiva de bienes y el desarrollo de industrias como la automotriz y la química. Sin embargo, este avance también consolidó el capitalismo industrial, aumentando la brecha entre empresarios y trabajadores, y dando lugar a movimientos sindicales en busca de derechos laborales.
Tercera Revolución Industrial (Siglo XX – XXI): Digitalización y Automatización
Con la llegada de la informática, la robótica y el internet, la producción se automatizó y la información se volvió accesible a nivel global. Este periodo trajo consigo una mayor eficiencia en la producción, pero también la deslocalización de empleos y el crecimiento de la desigualdad económica.
Cuarta Revolución Industrial (Siglo XXI): Inteligencia Artificial y Convergencia Tecnológica
La actual revolución industrial está marcada por la inteligencia artificial, la biotecnología, la nanotecnología y la automatización avanzada. Aunque promete avances en salud, educación y productividad, también plantea desafíos como el desplazamiento laboral, la concentración del poder tecnológico y la necesidad de regulación ética.
¿Progreso o Explotación?
Si bien la Revolución Industrial ha impulsado el desarrollo económico y tecnológico, también ha generado profundas desigualdades. La explotación laboral en fábricas del siglo XIX encuentra paralelismos en la precarización del empleo actual, donde la automatización amenaza con reemplazar millones de puestos de trabajo.
Además, el impacto ambiental de la industrialización ha sido devastador. La contaminación, el cambio climático y la sobreexplotación de recursos naturales son consecuencias directas de un modelo de producción basado en el crecimiento ilimitado.
¿Hacia Dónde Nos Dirigimos?
La Revolución Industrial no es solo un fenómeno del pasado, sino un proceso en constante evolución. La Cuarta Revolución Industrial nos enfrenta a dilemas éticos y sociales que requieren una respuesta colectiva. ¿Cómo garantizar que la tecnología beneficie a todos y no solo a unos pocos? ¿Cómo equilibrar el progreso con la sostenibilidad?
El futuro de la Revolución Industrial dependerá de las decisiones que tomemos hoy. La educación, la regulación y la innovación responsable serán clave para construir un mundo donde el desarrollo tecnológico esté alineado con la justicia social y el bienestar humano.
La Revolución Industrial ha sido un motor de cambio, pero también un generador de desigualdades y crisis. Su legado nos obliga a reflexionar sobre cómo aprovechar sus beneficios sin repetir los errores del pasado. La tecnología debe estar al servicio de la humanidad, y no al revés.
El desafío no es detener el progreso, sino dirigirlo hacia un futuro más equitativo y sostenible. ¿Estamos preparados para asumir esa responsabilidad?
«El progreso es imposible sin el cambio, y aquellos que no pueden cambiar sus mentes no pueden cambiar nada.» George Bernard Shaw
Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, del Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com
La búsqueda y difusión de la verdad constituyen la piedra angular del periodismo ético. Sin embargo, esta misión noble se ve constantemente asediada por fuerzas internas poderosas: el egocentrismo y el socio-centrismo. Estas tendencias psicológicas y sociales, cuando se infiltran en la práctica periodística, se convierten en los enemigos número uno de la verdad y los mayores contribuyentes a la desinformación. Se manifiestan perniciosamente a través de sesgos, prejuicios y falacias, distorsionando la realidad para acomodarla a creencias preexistentes arraigadas en ámbitos culturales, religiosos, sociales y económicos. El resultado no es la información, sino una peligrosa propaganda que erosiona la justicia y el tejido social.
I. La Raíz del Problema: Egocentrismo y Socio-centrismo.
El egocentrismo en el periodismo se manifiesta cuando la visión personal del reportero, editor o medio se convierte en el filtro absoluto a través del cual se interpreta y presenta la realidad. Es la incapacidad de trascender la propia perspectiva para comprender genuinamente otras experiencias o hechos que la contradigan. Como señala el teórico de la comunicación Denis McQuail, “la objetividad es un ideal difícil de alcanzar precisamente porque los periodistas son seres humanos con valores y antecedentes propio.” El egocentrismo activa la selección, el énfasis y el encuadre de la información para validar las creencias personales del comunicador, ignorando o minimizando lo que las desafía.
El socio-centrismo, por su parte, opera a un nivel grupal. Ocurre cuando el periodista (o el medio) prioriza y defiende acríticamente las creencias, valores e intereses del grupo al que pertenece o con el que simpatiza (ya sea político, ideológico, económico, religioso o cultural), por encima de una evaluación objetiva de los hechos. El sociocentrismo convierte al periodismo en un altavoz de la tribu, donde la lealtad al grupo prima sobre la fidelidad a la verdad. El sociólogo William G. Sumner ya identificó el “etnocentrismo” (una forma de sociocentrismo) como la tendencia a considerar el propio grupo como el centro de todo, midiendo a los demás con su vara. Este fenómeno se extrapola a cualquier grupo de pertenencia o identificación fuerte en el ámbito periodístico.
II. Los Séquitos de la Distorsión: Sesgos, Prejuicios y Falacias
Estas dos fuerzas actúan principalmente a través de tres mecanismos interrelacionados que distorsionan la realidad:
1. Sesgos (Biases): Son inclinaciones sistemáticas en el procesamiento de la información. El egocentrismo y socio-centrismo generan sesgos como:
* El Sesgo de Confirmación: Buscar, interpretar y recordar información que confirma las creencias propias o del grupo, ignorando o desacreditando evidencia contraria. Ejemplo: Un periodista con fuertes convicciones políticas sobre un candidato solo entrevista a simpatizantes o busca datos que lo perjudiquen, omitiendo aspectos positivos o contextos matizados [1].
* Sesgo de Punto Ciego: No reconocer los propios sesgos mientras se señalan fácilmente los ajenos. Ejemplo: Un medio critica ferozmente la falta de objetividad de sus competidores sin aplicar el mismo escrutinio a sus propias coberturas sobre temas sensibles para su audiencia objetivo [2].
* Sesgo de Encaje (Framing Bias): Presentar la información dentro de un marco narrativo que favorece la propia perspectiva o la del grupo, influyendo en cómo la audiencia interpreta los hechos. Ejemplo: Cubrir una protesta social como «caos y vandalismo» (encuadre que favorece al orden establecido) versus «legítima demanda ciudadana reprimida» (encuadre que favorece a los movimientos sociales)[3].
2. Prejuicios (Prejudices): Son juicios preconcebidos, generalmente negativos, hacia personas o grupos basados en su pertenencia a una categoría (raza, religión, clase, ideología, etc.), sin conocimiento o consideración de los hechos individuales. El sociocentrismo alimenta especialmente estos prejuicios grupales. Ejemplo: Asignar automáticamente malas intenciones o inferior capacidad a miembros de un partido político opuesto, un grupo religioso minoritario o una clase social diferente, influyendo en el tono y enfoque de las noticias que los involucran [4]. Walter Lippmann, en su seminal obra “Public Opinion” (1922), ya alertaba sobre los «estereotipos” como imágenes fijas en nuestras cabezas que simplifican la realidad y guían (y distorsionan) nuestra percepción, algo que el periodismo puede perpetuar si no los cuestiona [5].
3. Falacias (Fallacies): Son errores en el razonamiento o en la argumentación que, sin embargo, pueden sonar convincentes. El egocentrismo y socio-centrismo llevan a emplear falacias para defender la postura propia o del grupo, aunque sea débil o falsa.
* Falacia Ad Hominem: Atacar a la persona que argumenta en lugar de a su argumento. Ejemplo: Desacreditar un informe científico sobre cambio climático porque el investigador pertenece a una organización ecologista, sin refutar los datos presentados.
* Generalización Apresurada: Sacar una conclusión general a partir de una muestra insuficiente o no representativa. Ejemplo: Tras un incidente aislado cometido por un inmigrante, publicar titulares o artículos que sugieran un problema generalizado de criminalidad asociado a la inmigración [6].
* Falso Dilema (Falsa Dicotomía): Presentar solo dos opciones extremas como las únicas posibles, ignorando matices o alternativas. Ejemplo: En un conflicto complejo (cómo la guerra entre Rusia y Ucrania), presentarlo como «o estás con nosotros o contra nosotros,” forzando una toma de posición simplista en la cobertura [7].
III. Las Cuatro Esferas de las Creencias Distorsionadoras
Estos sesgos, prejuicios y falacias no operan en el vacío. Sirven para proteger y promover creencias arraigadas en cuatro áreas principales:
1. Creencias Culturales: Normas, valores y tradiciones profundamente internalizadas. Un periodista o medio puede sesgar la cobertura de costumbres ajenas por considerarlas «inferiores» o «extrañas» desde su propia cultura, o idealizar acríticamente las propias. Ejemplo: Cubrir rituales indígenas o africanas con un tono sensacionalista o de desprecio implícito.
2. Creencias Religiosas: Las convicciones religiosas fuertes pueden llevar a enfatizar noticias que validen la propia fe, minimizar críticas o cubrir otras religiones con suspicacia o desinformación. Ejemplo: Dar cobertura desproporcionada a eventos que confirman la narrativa religiosa propia mientras se ignoran escándalos dentro de la propia institución religiosa.
3. Creencias Sociales: Relacionadas con la clase social, estatus, identidad de género, orientación sexual, etc. El sociocentrismo de clase puede llevar a medios a retratar la pobreza desde el prejuicio o a ignorar las luchas de grupos marginados. Ejemplo: Cubrir a comunidades pobres solo en contextos de violencia o asistencialismo, reforzando estereotipos negativos.
4. Creencias Económicas: Intereses y visiones sobre modelos económicos, propiedad, mercado, etc. El sesgo económico es evidente cuando medios propiedad de grandes conglomerados evitan críticas sustanciales al sistema capitalista o a corporaciones poderosas, o cuando demonizan políticas redistributivas sin un análisis riguroso [8]. Ejemplo: Informar sobre huelgas laborales centrándose únicamente en las «pérdidas económicas» para las empresas, sin profundizar en las demandas justas de los trabajadores.
IV. La Injusticia y el Abismo hacia la Propaganda
Cuando el egocentrismo o sociocentrismo, vehiculados por sesgos, prejuicios y falacias, tiñen la comunicación periodística, se comete una profunda injusticia. Se niega voz y representación justa a quienes no comparten esas creencias o no pertenecen a esos grupos favorecidos. Su realidad es distorsionada, sus argumentos son caricaturizados o silenciados, y sus experiencias son invalidadas. Esto socava el principio fundamental de equidad que debería guiar el periodismo.
El resultado final de esta distorsión sistemática no es periodismo, sino propaganda. Como define Garth S. Jowett y Victoria O’Donnell, la propaganda es la “. . . intención deliberada y sistemática de dar forma a percepciones, manipular cogniciones y dirigir comportamientos para lograr una respuesta que promueva la intención deseada por el propagandista» [9]. El periodismo contaminado por egocentrismo/sociocentrismo pierde su vocación de servicio público y se convierte en un instrumento para promover una agenda particular (personal o grupal), utilizando información selectiva, emociones manipuladas (esa «vitriólica, ácida y venenosa» carga que menciona el enunciado) y razonamientos falaces.
Conclusión:
El egocentrismo y el sociocentrismo son amenazas endémicas a la integridad del periodismo. Al fomentar sesgos cognitivos, prejuicios sociales y falacias argumentativas, distorsionan la realidad para que encaje en moldes preestablecidos por creencias culturales, religiosas, sociales y económicas. Este proceso no solo traiciona la misión de buscar la verdad, sino que perpetúa injusticias al marginar y desvirtuar a quienes están fuera del círculo de afinidad. La línea entre el periodismo y la propaganda se difumina peligrosamente cuando la lealtad a uno mismo o al grupo reemplaza a la lealtad con los hechos y el público. Reconocer estos «enemigos íntimos» es el primer paso para combatirlos, exigiendo un periodismo consciente de sus propias limitaciones, comprometido con la verificación rigurosa, la diversidad de fuentes y perspectivas, y la humildad necesaria para trascender las propias creencias en aras de una información más justa y veraz. El antídoto reside en la autorreflexión constante, la deontología profesional y un firme compromiso con la verdad por encima de la tribu o el ego.
Fuentes y Notas
1. Nickerson, R. S. (1998). Confirmation Bias: A Ubiquitous Phenomenon in Many Guises. Review of General Psychology, 2(2), 175–220. (Explica la psicología detrás del sesgo de confirmación, aplicable a la selección de fuentes y datos en periodismo).
2. Pronin, E., Lin, D. Y., & Ross, L. (2002). The Bias Blind Spot: Perceptions of Bias in Self Versus Others. Personality and Social Psychology Bulletin, 28(3), 369–381. (Estudio sobre la incapacidad de percibir los propios sesgos).
3. Entman, R. M. (1993). Framing: Toward Clarification of a Fractured Paradigm. Journal of Communication, 43(4), 51-58. (Fundamento teórico sobre el encuadre en comunicación de masas, crucial para entender cómo se presenta la realidad en las noticias).
4. Allport, G. W. (1954). The Nature of Prejudice. Addison-Wesley. (Obra clásica que explora los orígenes y manifestaciones del prejuicio, relevante para su impacto en la representación mediática de grupos).
5. Lippmann, W. (1922). Public Opinion. Harcourt, Brace and Company. (Análisis pionero sobre la formación de la opinión pública y el papel de los estereotipos y la prensa).
6. Dixon, T. L. (2008). Crime News and Racialized Beliefs: Understanding the Relationship Between Local News Viewing and Perceptions of African Americans and Crime. Journal of Communication, 58(1), 106-125. (Ejemplo de investigación que muestra cómo la cobertura mediática puede alimentar prejuicios raciales mediante generalizaciones).
7. Bennett, W. L. (2016). News: The Politics of Illusion (10th ed.). University of Chicago Press. (Analiza cómo los marcos periodísticos simplifican y polarizan temas complejos, a menudo usando falsas dicotomías).
8. Herman, E. S., & Chomsky, N. (1988). Manufacturing Consent: The Political Economy of the Mass Media. Pantheon Books. (La teoría del «modelo de propaganda» argumenta cómo factores estructurales, incluyendo la propiedad y los intereses económicos, filtran la cobertura noticiosa).
9. Jowett, G. S., & O’Donnell, V. (2014). Propaganda & Persuasion (6th ed.). SAGE Publications. (Definición clara de propaganda y análisis de sus técnicas, útil para contrastar con el periodismo ético).
«No se puede lograr el desarrollo sostenible sin la plena participación de las mujeres.» Ban Ki-moon
La elección del próximo secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 2027 representa una oportunidad crucial para redefinir el liderazgo global. Con el fin del mandato de António Guterres en 2026, la posibilidad de que una mujer, y específicamente una latinoamericana, ocupe el cargo ha cobrado relevancia. Entre las candidatas más destacadas se encuentra Alicia Bárcena, actual secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México, cuya trayectoria en organismos multilaterales la posiciona como una opción sólida.
Alicia Bárcena: Un Perfil de Experiencia y Compromiso
Alicia Bárcena, de 72 años, ha construido una carrera distinguida en el ámbito diplomático y ambiental. Su trayectoria incluye:
· Secretaria Ejecutiva de la CEPAL (2008-2022), donde impulsó políticas de desarrollo sostenible y equidad económica.
· Secretaria General Adjunta de la ONU (2007-2008), con un papel clave en la administración de la organización.
· Embajadora de México en Chile (2022-2023), fortaleciendo relaciones bilaterales en América Latina.
· Jefa de Gabinete del Secretario General de la ONU, bajo los mandatos de Kofi Annan y Ban Ki-moon.
· Reconocimientos académicos, incluyendo doctorados honoris causa por la UNAM, la Universidad de Oslo y la Universidad de La Habana.
Su enfoque en el desarrollo sostenible y la justicia social la convierte en una candidata alineada con los desafíos actuales de la ONU, como el cambio climático, la desigualdad y la crisis de gobernanza global.
El Desafío de la Paridad de Género en la ONU
Desde su fundación en 1945, la ONU ha sido dirigida exclusivamente por hombres. A pesar de los avances en equidad de género dentro de la organización, la falta de una mujer en el cargo de secretaria general refleja una brecha persistente en el liderazgo global.
La campaña #MadamSecretaryGeneral, impulsada por la organización GWL Voices, busca romper esta tendencia, argumentando que la elección de una mujer revitalizaría la ONU y reflejaría las demandas de una sociedad más equitativa. Sin embargo, la resistencia de algunos gobiernos y la influencia de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad (EE.UU., Rusia, China, Francia y Reino Unido) podrían obstaculizar este cambio.
América Latina en el Liderazgo Global
La posible elección de Bárcena también representa una oportunidad para América Latina, una región que solo ha tenido un secretario general en la historia de la ONU: Javier Pérez de Cuéllar (Perú, 1982-1991).
En abril de 2025, la mayoría de los países de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) expresaron su apoyo a que un latinoamericano ocupe el cargo en 2027. Sin embargo, Argentina, Paraguay y Nicaragua se desmarcaron de esta postura, reflejando divisiones políticas dentro de la región.
La candidatura de Bárcena podría fortalecer la voz de América Latina en la ONU, promoviendo una agenda centrada en el desarrollo sostenible, la cooperación regional y la justicia social.
Los Obstáculos en el Camino
A pesar de su sólida trayectoria, la candidatura de Alicia Bárcena enfrenta varios desafíos:
1. El poder del Consejo de Seguridad: Los cinco miembros permanentes tienen derecho de veto y podrían inclinarse por un candidato que represente sus intereses geopolíticos.
2. Competencia interna: Otras candidatas latinoamericanas, como Rebeca Grynspan (Costa Rica), María Fernanda Espinosa (Ecuador) y Michelle Bachelet (Chile), también tienen experiencia en organismos multilaterales y podrían disputar el puesto.
3. Resistencia a la paridad de género: Algunos gobiernos, especialmente aquellos con tendencias ultraconservadoras, podrían oponerse a la elección de una mujer.
4. Crisis de legitimidad de la ONU: La organización enfrenta cuestionamientos sobre su eficacia en la resolución de conflictos globales, lo que podría influir en la elección de un líder con un perfil más político que técnico.
¿Es Alicia Bárcena la Mejor Opción?
La candidatura de Alicia Bárcena representa una oportunidad histórica para la ONU y para América Latina. Su experiencia en desarrollo sostenible, diplomacia y administración la posiciona como una opción viable para liderar la organización en un momento de crisis global.
Sin embargo, su éxito dependerá de factores externos, como el apoyo de los Estados miembros y la dinámica geopolítica dentro del Consejo de Seguridad. Más allá de su candidatura, la elección del próximo secretario general será un reflejo de las prioridades de la comunidad internacional: ¿se apostará por la equidad de género y el liderazgo latinoamericano, o prevalecerán los intereses tradicionales de las potencias globales?
La respuesta a esta pregunta definirá el futuro de la ONU y su papel en el mundo.
«América Latina no debe ser espectadora de la historia, sino protagonista de su propio destino.» José Martí
Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, del Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com
«El hombre ha explorado el espacio, pero sigue ignorando los secretos del mar que baña sus costas.» – Anónimo
Los océanos son el sistema vital del planeta. Cubren más del 70% de la superficie terrestre, regulan el clima, producen oxígeno y albergan una biodiversidad incalculable. Sin embargo, la acción humana ha transformado estos vastos cuerpos de agua en escenarios de devastación ambiental. La sobrepesca, la contaminación, el calentamiento global y la minería submarina han llevado a los océanos a un punto crítico.
La explotación indiscriminada de los océanos y el dilema ético que enfrentamos ante la necesidad de preservar su existencia. ¿Es posible encontrar un equilibrio entre el desarrollo económico y la conservación oceánica?
El Saqueo del Océano: Avaricia y Destrucción
Históricamente, los océanos han sido vistos como una fuente inagotable de recursos. La pesca industrial ha diezmado poblaciones enteras de peces; la contaminación plástica ha convertido grandes extensiones marinas en vertederos flotantes; y la minería submarina amenaza ecosistemas que aún no hemos terminado de comprender.
El problema no es solo ambiental, sino también político y económico. Las grandes corporaciones y los gobiernos han priorizado el lucro sobre la sostenibilidad, tomando decisiones que afectan no solo a la biodiversidad marina, sino también a las comunidades costeras que dependen del océano para su subsistencia.
El cambio climático es otro factor determinante. El calentamiento de los océanos ha causado la acidificación del agua, debilitando los arrecifes de coral y alterando los ciclos migratorios de muchas especies. La subida del nivel del mar pone en riesgo islas y zonas costeras, desplazando poblaciones humanas y amenazando la seguridad alimentaria.
El Rol de la Sociedad: ¿Indiferencia o Acción?
Uno de los mayores retos que enfrentamos es la indiferencia de la sociedad ante la crisis oceánica. A menudo, los daños ambientales son invisibles para quienes viven lejos del mar. Sin embargo, la degradación de los océanos tiene efectos profundos en la calidad del aire, la estabilidad climática y la economía global.
Las iniciativas de conservación han cobrado fuerza en los últimos años. Organismos internacionales, científicos y activistas han promovido tratados como el Acuerdo sobre la Biodiversidad Marina en Aguas Internacionales, que busca garantizar la protección de áreas marítimas vulnerables.
No obstante, los avances son lentos y, en muchas ocasiones, enfrentan obstáculos por parte de sectores que ven la explotación del océano como una oportunidad de negocio. La minería en aguas profundas es un ejemplo claro de este conflicto: mientras unos ven una fuente de riqueza, otros advierten sobre las consecuencias ecológicas irreversibles.
Un Futuro en Riesgo
La relación entre la humanidad y los océanos está en un punto de inflexión. La explotación indiscriminada nos ha colocado en una encrucijada: continuar con un modelo destructivo o construir una alternativa sostenible.
Es necesario reconocer que la conservación no es una opción, sino una obligación. Proteger los océanos es proteger la vida, el clima y el futuro. La pregunta que debemos hacernos no es si podemos salvar el océano, sino si estamos dispuestos a hacerlo
“Los océanos han dado mucho a la humanidad, es hora de que la humanidad devuelva el favor.» António Guterres
Dr. Amín Cruz CEO, presidente y fundador del Congreso Hispanoamericano de Prensa y del Congreso Mundial de Prensa; Padre Embajador del Periodismo Hispanoamericano y Latinoamericano, diplomático, periodista, historiador, escritor y educador.
«La pobreza no se combate con discursos, sino con oportunidades.» Muhammad Yunus
La pobreza laboral es una de las problemáticas más lacerantes en México, afectando a millones de trabajadores que, pese a contar con empleo, no logran obtener ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas. Aunque las cifras oficiales muestran una reducción histórica en la pobreza laboral, pasando del 46% en 2020 al 33.9% en el primer trimestre de 2025, la realidad detrás de estos números es más compleja. La informalidad, los bajos salarios y la desigualdad regional siguen siendo obstáculos estructurales que impiden una mejora sustancial en la calidad de vida de los trabajadores.
El Concepto de Pobreza Laboral: Más Allá de las Estadísticas
La pobreza laboral se define como la condición en la que una persona, pese a tener empleo, no percibe ingresos suficientes para adquirir una canasta básica de alimentos y cubrir necesidades esenciales como salud, educación y vivienda. Este fenómeno no solo refleja una crisis económica, sino también una falla estructural en el sistema laboral mexicano.
Si bien el gobierno ha promovido políticas como el aumento del salario mínimo y la eliminación de la subcontratación, estos cambios han sido insuficientes para garantizar un salario digno. Más de la mitad de los trabajadores en México aún no ganan lo suficiente para superar el umbral de pobreza salarial, y la informalidad sigue afectando a más del 54% de la población ocupada, privándolos de seguridad social y estabilidad laboral.
El Discurso Oficial vs. La Realidad del Trabajador
El gobierno ha celebrado la reducción de la pobreza laboral como un logro histórico, atribuyéndolo al incremento del salario mínimo y a reformas laborales. Sin embargo, un análisis más profundo revela que estos avances no han sido suficientes para transformar la estructura del mercado laboral.
1. Brecha de Género: La pobreza laboral afecta desproporcionadamente a las mujeres. Por cada 100 hombres en esta situación, hay 113 mujeres, lo que evidencia una desigualdad persistente en el acceso a empleos bien remunerados.
2. Desigualdad Regional: Mientras que estados como Baja California Sur y Quintana Roo presentan tasas de pobreza laboral inferiores al 20%, entidades como Chiapas, Oaxaca y Guerrero superan el 50%, reflejando una disparidad económica que no ha sido atendida de manera efectiva.
3. Persistencia de la informalidad: Aunque la tasa de informalidad ha disminuido ligeramente, sigue afectando a más de la mitad de los trabajadores, lo que significa que millones de personas carecen de acceso a seguridad social y prestaciones laborales.
Estos factores demuestran que, aunque las cifras han mejorado, la raíz del problema sigue intacta: el trabajo en México continúa siendo una fábrica de pobreza para millones de personas.
Hacia una Solución Integral: Más Allá de los Programas Sociales
Los programas sociales han sido utilizados como una herramienta para mitigar la pobreza, pero no pueden sustituir la necesidad de empleos dignos y bien remunerados. Para lograr un cambio real, es necesario implementar políticas estructurales que garanticen condiciones laborales justas y sostenibles.
1. Formalización Laboral: Incentivos fiscales y créditos accesibles para pequeñas y medianas empresas pueden facilitar la transición de trabajadores informales a empleos formales.
2. Salario Digno: Establecer un salario mínimo basado en la inflación y el costo de la canasta básica permitiría que los trabajadores cubran sus necesidades esenciales sin depender de subsidios gubernamentales.
3. Acceso a Seguridad Social: Garantizar cobertura universal para trabajadores formales e informales es clave para reducir la vulnerabilidad económica.
4. Educación y Capacitación: Programas de formación profesional orientados a sectores estratégicos pueden mejorar la empleabilidad y la productividad laboral.
5. Equidad de Género: Reducir la brecha salarial y garantizar condiciones laborales equitativas para mujeres es fundamental para combatir la pobreza laboral.
La reducción de la pobreza laboral en México es un avance significativo, pero no debe interpretarse como una solución definitiva. Las cifras pueden mostrar una mejora, pero la realidad de millones de trabajadores sigue marcada por la precariedad, la informalidad y la desigualdad.
Para que la disminución de la pobreza laboral sea sostenible, es necesario un enfoque integral que combine crecimiento económico con empleos de calidad y derechos laborales garantizados. La justicia social no se logra únicamente con aumentos salariales o programas sociales, sino con una transformación estructural del mercado laboral que permita a cada trabajador acceder a una vida digna.
El desafío sigue siendo pasar del discurso a la acción. ¿Está México preparado para enfrentar este reto y garantizar un futuro laboral más equitativo?
«El verdadero progreso social no consiste en aumentar la riqueza, sino en reducir la pobreza.» Víctor Hugo
Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, del Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com
“Transformar la angustia en acción es el primer paso para recuperar el sentido del propósito en medio de la incertidumbre.»
La crisis climática no solo se mide en grados de temperatura o emisiones de carbono; también se refleja en la angustia, el insomnio y la desesperanza de quienes observan el deterioro del planeta con impotencia.
La ansiedad climática, o ecoansiedad, es una respuesta emocional legítima ante la incertidumbre del futuro ambiental. Sin embargo, más allá de ser un fenómeno individual, esta angustia revela una dimensión colectiva y estructural que exige una reflexión crítica sobre la relación entre salud mental y medioambiente.
El Impacto Psicológico del Cambio Climático
El deterioro ambiental afecta la salud mental de múltiples maneras. La exposición constante a noticias alarmantes sobre incendios forestales, pérdida de biodiversidad y fenómenos extremos genera un estado de alerta permanente. Para muchas personas, especialmente jóvenes, la sensación de que el mundo se desmorona se traduce en ansiedad, depresión y desesperanza.
La ecopsicología, una corriente emergente en el campo de la salud mental, sostiene que el bienestar humano está profundamente ligado al estado del entorno natural. No somos espectadores externos, sino parte de un ecosistema interconectado. La degradación ambiental no solo impacta el cuerpo a través de enfermedades respiratorias y alimentarias—, sino también la estabilidad emocional.
¿Quiénes Son los Más Afectados?
Si bien la ansiedad climática puede afectar a cualquier persona, ciertos grupos son más vulnerables:
· Jóvenes y generaciones futuras: Estudios indican que más del 70% de los jóvenes experimentan preocupación extrema por el cambio climático. Muchos dudan sobre formar una familia o planificar a largo plazo debido a la incertidumbre ambiental.
· Comunidades afectadas por desastres climáticos: Poblaciones desplazadas por huracanes, sequías o incendios enfrentan traumas psicológicos profundos, además de la pérdida de sus hogares y medios de vida.
· Activistas y científicos ambientales: Quienes trabajan en la defensa del planeta suelen experimentar agotamiento emocional y desesperanza ante la falta de acción gubernamental.
¿Es la Ansiedad Climática un Problema Individual o Sistémico?
La ansiedad climática no debe entenderse únicamente como un problema individual, sino como un síntoma de una crisis estructural. La angustia que experimentan las personas no surge en el vacío; es el resultado de décadas de negligencia política, explotación ambiental y modelos de desarrollo insostenibles.
El discurso dominante sobre la salud mental suele enfocarse en la responsabilidad individual: se recomienda meditación, terapia y estrategias de afrontamiento. Si bien estas herramientas son valiosas, no pueden sustituir la acción colectiva y la transformación de las estructuras que perpetúan la crisis climática. La verdadera solución no está en que las personas aprendan a «manejar» su ansiedad, sino en que los gobiernos y corporaciones asuman su responsabilidad y actúen con urgencia.
Estrategias para Afrontar la Ansiedad Climática
Si bien la solución definitiva radica en cambios sistémicos, existen estrategias para mitigar el impacto psicológico del cambio climático:
· Validar la preocupación: Sentir miedo ante una amenaza real es legítimo. No se trata de exageración, sino de conciencia ecológica.
· Informarse sin saturarse: Elegir fuentes confiables y dosificar la exposición a noticias ambientales.
· Buscar espacios de contención: Terapias, grupos de apoyo o círculos de conversación sobre ecoansiedad.
· Transformar la ansiedad en acción: Participar en iniciativas comunitarias, ambientalismo local, educación ambiental o consumo consciente.
· Reconectar con la naturaleza: Salir al aire libre, caminar, cuidar plantas. Son prácticas sencillas, pero profundamente reparadoras.
Cuidar el Planeta es Cuidar Nuestra Salud Mental
La ansiedad climática no es un signo de debilidad, sino una señal de sensibilidad y conciencia ante una amenaza global. No se trata de vivir con miedo, sino de encontrar formas de sostener la esperanza, el compromiso y el bienestar emocional en medio de la incertidumbre.
La crisis climática no es solo un problema ambiental, sino también un desafío psicológico y social. La salud mental y el clima están profundamente entrelazados, y abordar esta conexión requiere tanto estrategias individuales como cambios estructurales. Porque al final del día, cuidar el ambiente es también una forma de cuidarnos a nosotros mismos.
“No somos espectadores del desastre ambiental, somos parte de él. Nuestra angustia es un reflejo de nuestra conexión con la Tierra”
Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, del Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com
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