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Viernes Santo 2026: La humanidad se detiene ante la cruz

«El Viernes Santo no es un día de muerte, es un día de amor llevado hasta el extremo».

El Viernes Santo, una de las fechas más solemnes de la Semana Santa, vuelve a convocar en 2026 a millones de fieles en todo el mundo. La jornada conmemora la pasión y muerte de Jesucristo, un acontecimiento que, según la tradición cristiana, simboliza el sacrificio por la humanidad y la redención de los pecados.

Una memoria que atraviesa los siglos

De acuerdo con fuentes eclesiales como el semanario Desde la Fe, la narración de este día recuerda el recorrido de Jesús desde la casa de Caifás hasta el Monte Calvario. Tras ser llevado ante Pilato y Herodes, fue brutalmente azotado, coronado con espinas y condenado a morir en la cruz. Cargando su madero y cayendo en varias ocasiones, terminó crucificado entre dos ladrones. A las tres de la tarde, después de pronunciar sus Siete Palabras, entregó su espíritu.

Significados universales

Más allá de la liturgia, el Viernes Santo invita a reflexionar sobre valores universales:

  • Amor incondicional: Jesús muere voluntariamente, mostrando un amor sin límites.
  • La cruz como victoria: No es fracaso, sino triunfo sobre el pecado y la muerte.
  • Reconciliación y perdón: Llamado a perdonar y reconciliarse con Dios y con el prójimo.
  • Silencio y recogimiento: Tiempo para escuchar lo esencial de la vida.
  • Solidaridad: Reconocer a Cristo en el hermano necesitado y actuar con compasión.

Una muerte que confirma una vida

Jesús no buscó el sufrimiento, pero tampoco lo evitó. Su vida entera fue entrega a los excluidos y marginados. Su muerte en la cruz, reservada para esclavos e insurrectos, confirma su fidelidad a un Dios que no excluye a nadie de su perdón.

Actualidad de un mensaje eterno

En un mundo marcado por desigualdades, guerras y desesperanza, el Viernes Santo recuerda que “amor con amor se paga”. La respuesta humana, aunque nunca podrá igualar la entrega de Cristo, se traduce en solidaridad, compasión y compromiso con los crucificados de hoy: los pobres, los migrantes, las víctimas de violencia y los olvidados.

Un llamado Global

El Viernes Santo 2026 no es solo una fecha en el calendario litúrgico. Es un llamado global a detenerse, contemplar la cruz y renovar la fe en medio de las pruebas. Para los discípulos de Jesús, es agradecimiento emocionado y adoración gozosa al amor “increíble” de Dios. Para la humanidad, es una invitación a vivir como él: confiando en la justicia, abrazando a los excluidos y sembrando esperanza.

Que este Viernes Santo sea un día para reflexionar sobre nuestras acciones y que el amor incondicional de Dios sirva siempre de inspiración para nuestras vidas.

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com

Jueves Santo 2026: el poder que se arrodilla frente a la historia

«El que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos.»  Evangelio de Marcos 10:44

El Jueves Santo, dentro de la Semana Santa, no es únicamente un rito litúrgico: es un acontecimiento que, cada año, interpela a las instituciones religiosas y políticas sobre el sentido del liderazgo y la autoridad. Según los Evangelios, Jesús de Nazaret celebró la Última Cena con sus discípulos, instituyendo la Eucaristía y el sacerdocio. Sin embargo, el gesto más disruptivo fue el lavatorio de los pies: un líder que se arrodilla, que se vuelve servidor, que rompe la lógica del poder vertical.

La liturgia católica reproduce este gesto en la Misa de la Cena del Señor, donde el obispo lava los pies de los fieles. Lo que en apariencia es un acto ceremonial, en su origen fue un desafío radical: un maestro que se abaja para enseñar que la autoridad auténtica se mide en servicio. En un mundo marcado por crisis de confianza hacia las instituciones, el mensaje del Jueves Santo se convierte en un espejo incómodo.

El periodismo internacional observa cómo esta fecha se proyecta más allá de lo religioso. En México, España y América Latina, las procesiones y misas evocan la memoria de Jesús en Getsemaní, detenido por desafiar estructuras injustas. La narrativa se convierte en denuncia: el poder sin humildad se transforma en abuso, y la comunidad sin servicio se fragmenta.

El Jueves Santo 2026 llega en un contexto global de tensiones sociales y políticas. La memoria de la Última Cena y el lavatorio de los pies plantea preguntas urgentes:

¿Qué líderes actuales están dispuestos a arrodillarse ante su pueblo?

¿Qué instituciones recuerdan que la autoridad no es privilegio, sino entrega?

La Eucaristía, el pan partido y el vino compartido, no son únicamente símbolos de fe: son recordatorios de comunidad, igualdad y pacto. En sociedades fragmentadas por desigualdades, el mensaje del Jueves Santo adquiere un filo crítico: la grandeza no se mide en poder acumulado, sino en capacidad de servir.

El Jueves Santo 2026 no es solo memoria litúrgica, es crítica viva. La fecha interpela a líderes, instituciones y comunidades a recuperar la esencia del servicio como fundamento del poder legítimo. La liturgia se convierte en denuncia y la memoria en exigencia: el verdadero amor no domina, se entrega.

«El que no vive para servir, no sirve para vivir.»  Madre Teresa de Calcuta

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com

México en el centro de la crisis global de desapariciones forzadas

México se encuentra bajo un escrutinio internacional sin precedentes. El Comité de las Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada ha solicitado al Secretario General que remita a la Asamblea General la situación mexicana, con el fin de que se adopten medidas de apoyo técnico y financiero para enfrentar un fenómeno que, según el organismo, presenta “indicios fundados” de crímenes de lesa humanidad.

Magnitud alarmante

La crisis se refleja en cifras estremecedoras: más de 4,500 fosas clandestinas han sido descubiertas, con más de 6,200 cadáveres y miles de restos humanos aún sin identificar. A ello se suma un dato que coloca a México en el epicentro mundial: entre 2012 y febrero de 2026, el país acumuló 819 solicitudes de medidas urgentes por desaparición ante la ONU, superando incluso a Irak (669), Colombia (254) y Cuba (200). Honduras, con apenas 36 casos, muestra la abismal diferencia.

Las medidas urgentes son mecanismos internacionales activados cuando existe un riesgo inminente para la vida o integridad de una persona desaparecida. Que México encabece esta lista revela no solo la incidencia del fenómeno, sino también la recurrencia con la que las familias deben acudir a instancias internacionales ante la insuficiencia de las instituciones nacionales.

Autoridades desbordadas y responsabilidad compartida

El Comité subrayó que no encontró pruebas de una política federal sistemática para cometer desapariciones, pero sí recibió información sobre la participación directa o la aquiescencia de funcionarios públicos en algunos casos. La postura oficial insiste en que gran parte de las desapariciones son perpetradas por grupos criminales. Sin embargo, la evidencia apunta a un patrón más complejo, donde la colusión entre autoridades y crimen organizado erosiona la confianza ciudadana y profundiza la crisis de impunidad.

Crímenes de lesa humanidad: el debate jurídico

El presidente del Comité, Juan Albán-Alencastro, recordó que el derecho internacional no exige que los crímenes de lesa humanidad sean orquestados desde las más altas esferas del poder. Lo determinante es la magnitud y sistematicidad de los ataques contra la población civil. Bajo este criterio, México enfrenta un escrutinio internacional que podría derivar en medidas de cooperación y presión política desde la Asamblea General.

Reformas urgentes y apoyo internacional

A pesar de las medidas adoptadas en los últimos años, los datos oficiales muestran que la situación no ha mejorado sustancialmente. Las autoridades siguen desbordadas, y se requieren reformas estructurales para garantizar prevención, investigación y rendición de cuentas. El Comité ha solicitado que la Asamblea considere otorgar apoyo técnico y financiero para fortalecer las operaciones de búsqueda, análisis forense e investigación, así como para establecer un mecanismo eficaz de verdad y reparación.

El rostro humano de la tragedia

Más allá de las cifras, la crisis de desapariciones forzadas en México tiene un impacto devastador en miles de familias que buscan a sus seres queridos. Organizaciones civiles y defensores de derechos humanos han asumido un papel central en la búsqueda y denuncia, enfrentando riesgos y amenazas en un entorno hostil.

México con herida abierta clama justicia

Que México supere incluso a naciones en guerra como Irak en solicitudes de medidas urgentes revela una paradoja dolorosa: la violencia y la desaparición no son fenómenos aislados, sino parte de un patrón estructural que exige respuestas inmediatas. La comunidad internacional observa con creciente preocupación, mientras las familias mexicanas siguen clamando por justicia y verdad.

El reto es doble: transformar las instituciones para garantizar rendición de cuentas y reconstruir la confianza social en un país donde la desaparición se ha convertido en una herida abierta que interpela al mundo entero.

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com

Semana Santa 2026: el periodismo como brújula social

“El periodismo mantiene a los ciudadanos vigilantes.” — Al Gore

La Semana Santa 2026 refleja una transformación profunda en las dinámicas sociales de América Latina. Lo que en otro tiempo fue predominantemente un período de recogimiento espiritual, hoy convive con una movilidad masiva, el turismo, el ocio y múltiples expresiones culturales. Playas, carreteras y centros urbanos se convierten en escenarios de alta circulación, evidenciando cambios en los hábitos y prioridades de la sociedad contemporánea.

En contraste, en Jerusalén —ciudad sagrada para el cristianismo— las tradicionales peregrinaciones se han visto limitadas este año debido a tensiones de guerra sobre las decisiones del primer ministro Benjamín Natanyahu (gubernamental). La crisis internacional, marcada por conflictos armados en distintas regiones, ha impactado incluso las celebraciones religiosas más emblemáticas.

Sin embargo, en países como México, Guatemala, España, Colombia, Perú y República Dominicana, persisten comunidades que mantienen viva la esencia espiritual de esta fecha. Procesiones, misas, retiros y peregrinaciones congregan a miles de fieles, integrándose además con actividades culturales y turísticas que enriquecen la experiencia colectiva.

La Semana Santa, celebrada este año del 29 de marzo al 5 de abril, representa un período de pausa social en gran parte de la región. Disminuyen las rutinas laborales, aumentan los desplazamientos y se transforman los hábitos de consumo. Para el periodismo, este contexto plantea un desafío crucial: informar con utilidad y propósito, más allá de la cobertura religiosa tradicional.

Información que salva vidas: Durante estos días, millones de personas se movilizan, lo que incrementa los riesgos en carreteras, playas y espacios públicos. En este escenario, el periodismo asume un rol esencial como brújula social, orientando a la ciudadanía con información clara, útil y oportuna.

La labor periodística debe priorizar:

  • Operativos de tránsito y asistencia vial
  • Alertas meteorológicas y de seguridad
  • Medidas de prevención en espacios turísticos
  • Contactos de emergencia actualizados

Los periodistas, como orientadores sociales y vigilantes del bien común, están llamados a ejercer una comunicación responsable. En ese sentido, destacamos el trabajo del periodista José Peguero (República Dominicana), quien ha difundido rutas seguras, informaciones oficiales y consejos prácticos a través de redes sociales, logrando gran impacto por su utilidad inmediata.

Asimismo, José Armando Toribio, secretario de Organización del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), seccional Santiago, ha exhortado a los comunicadores a asumir un rol de sensatez y orientación responsable, contribuyendo a la reducción de accidentes durante el asueto.

Comunicación para el bienestar y la reflexión: La Semana Santa también abre un espacio para promover el autocuidado y la reflexión personal. Diversos periodistas en la región han desarrollado contenidos sobre manejo del estrés, hábitos saludables y procesos de introspección, conectando con audiencias diversas más allá del discurso religioso.

En países como México, Colombia y República Dominicana, los medios han impulsado campañas sobre alimentación balanceada, salud mental, convivencia familiar y consumo responsable, fortaleciendo así el vínculo entre comunicación y bienestar ciudadano.

Impacto económico y cultural: En naciones como México, Guatemala, España, entre otras la Semana Santa 2026 se proyecta como un motor económico significativo, con millones de turistas movilizándose y generando un impacto de gran alcance. Esta dinámica no solo fortalece el sector turístico, sino que impulsa pequeños negocios y emprendimientos locales.

Los medios de comunicación tienen la responsabilidad de visibilizar este fenómeno desde múltiples dimensiones: la gastronomía como símbolo de identidad cultural, las tradiciones familiares y el desarrollo de iniciativas locales.

Asimismo, resulta fundamental promover un turismo responsable y sostenible, que respete el medio ambiente, ecoturismo y las comunidades anfitrionas.

Educación cívica y ciudadanía activa: La Semana Santa representa también una oportunidad para fortalecer la educación ciudadana. El periodismo puede innovar mediante microcápsulas educativas, trivias interactivas y contenidos digitales que aborden temas como el cuidado ambiental, los derechos del consumidor y la preservación del patrimonio cultural.

Experiencias en países como Guatemala, México y Colombia demuestran que la comunicación puede convertirse en una herramienta poderosa para generar conciencia social y fomentar una ciudadanía participativa.

Conclusión: el periodismo como guía ética: La Semana Santa no debe reducirse a un espectáculo religioso ni a un simple período vacacional. Es una oportunidad para que el periodismo recupere su función más humana: orientar, prevenir y construir sentido colectivo.

En un contexto de sobreinformación y polarización mediática, ejercer un periodismo con rigor, equilibrio y empatía transforma al comunicador en una verdadera brújula ética para la sociedad.

La Semana Santa 2026 confirma que el rol del periodismo va más allá de informar: implica cuidar vidas, fortalecer culturas, promover el bienestar y fomentar una ciudadanía consciente y participativa.

En este escenario, el periodista no solo transmite datos, sino que actúa como mediador social, capaz de conectar realidades diversas, visibilizar riesgos y generar oportunidades. Así, la palabra responsable se convierte en herramienta de transformación social.

“Después
no quiero más que paz.
Un nido
de constructiva paz en cada palma.
Y quizás a propósito del alma
el enjambre de besos
y el olvido”…
 Pedro Mir.

Paz, Paz y nada más que Paz… ¡NO GUERRA!

“La libertad de prensa es la base de todas las demás libertades.” — Benjamin Constant.

Dr. Amín Cruz CEO, presidente y fundador del Congreso Hispanoamericano de Prensa y del Congreso Mundial de Prensa; Padre Embajador del Periodismo Hispanoamericano y Latinoamericano, diplomático, periodista, historiador, escritor y educador.

Miércoles Santo: el día de la traición y la fragilidad humana

«La traición es el lenguaje de los que temen la verdad.»  Eduardo Galeano

El Miércoles Santo, también llamado “Miércoles de la Traición”, marca uno de los momentos más oscuros de la Semana Santa: el día en que Judas Iscariote, uno de los doce apóstoles, decide entregar a Jesús a cambio de treinta monedas de plata. No fue un extraño quien lo traicionó, sino un amigo íntimo, alguien que lo había acompañado, escuchado y tocado.

Este episodio, registrado en el Evangelio de San Mateo, no solo representa una traición personal, sino una fractura profunda en la confianza, la lealtad y la dignidad humana. Jesús, consciente de lo que ocurría, no se desquita ni se aparta de su misión. Su amor permanece intacto, incluso frente a la traición.

La traición como símbolo universal

La figura de Judas no es solo un personaje bíblico. Es un espejo incómodo que refleja la fragilidad humana. ¿Quién no ha sentido alguna vez el peso de la traición? ¿Quién no ha sido herido por alguien cercano, o ha fallado a sus propios principios?

Hoy, el Miércoles Santo nos invita a mirar más allá del rito y adentrarnos en la dimensión ética de la traición. En tiempos donde la corrupción política, la persecución de periodistas y la crisis de confianza en las instituciones se multiplican, la pregunta de Jesús resuena con fuerza: “¿Soy yo, Maestro?”

Paralelos contemporáneos: traición institucional

La traición no solo ocurre en lo íntimo. Se manifiesta en gobiernos que prometen justicia y entregan impunidad, en instituciones religiosas que encubren abusos, en sistemas que abandonan a los más vulnerables.

En México y América Latina, la ciudadanía ha sido testigo de traiciones múltiples: líderes que se venden al mejor postor, funcionarios que negocian la verdad, estructuras que abandonan su misión ética. La traición, como en el Cenáculo, ocurre en silencio, entre gestos cotidianos, y muchas veces disfrazada de servicio.

Periodismo y traición a la verdad

Cuando se asesina a un periodista, se traiciona el derecho colectivo a la información. Cuando se censura una voz crítica, se repite el gesto de Judas: entregar la verdad por conveniencia. El Miércoles Santo nos recuerda que la traición no es solo un acto del pasado, sino una amenaza constante contra la conciencia social.

Reflexión final

La traición de Judas no fue solo un momento histórico: es una advertencia permanente. Nos obliga a preguntarnos si somos capaces de traicionar a quienes confiaron en nosotros, a nuestros valores, a nuestra fe.

Jesús no rompe su amistad con nosotros, aunque nosotros lo traicionemos. Su amor permanece, pero su pregunta sigue vigente: «¿Soy yo, Maestro?»

«La traición es el único pecado que no se perdona entre los que luchan por la verdad.» Mahatma Gandhi

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com

Derrame petrolero en el Golfo de México: entre la opacidad y la urgencia ambiental

“La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio.”  Cicerón

El derrame de hidrocarburos en el Golfo de México ha expuesto la fragilidad ambiental de la región y, al mismo tiempo, las tensiones entre la versión oficial y las denuncias de organizaciones civiles. Con más de 900 kilómetros de litoral afectados y cientos de toneladas de residuos recogidos, la emergencia revela un problema estructural: la falta de transparencia y eficacia institucional frente a una crisis que compromete la salud, la economía y la confianza ciudadana.

La versión oficial

El gobierno mexicano sostiene que los residuos provienen de emanaciones naturales y asegura que el operativo de limpieza está bajo control. Más de 3.000 personas, apoyadas por embarcaciones, aeronaves y drones, participan en las labores de saneamiento. Según cifras oficiales, se han recogido más de 800 toneladas de residuos petroleros en playas y mar abierto. Pemex ha destinado 35 millones de pesos para compensaciones y limpieza.

Sin embargo, imágenes satelitales y testimonios comunitarios muestran que el derrame comenzó semanas antes de lo que se reconoció públicamente. La presencia del buque Árbol Grande, especializado en reparación de ductos, en la zona de Cantarell desde febrero, refuerza la hipótesis de que el origen está ligado a la infraestructura de Pemex. La discrepancia entre lo que se informa y lo que se observa erosiona la credibilidad institucional.

Las denuncias ciudadanas

Organizaciones como Greenpeace, Cemda y la Alianza Mexicana contra el Fracking aseguran que el derrame proviene de un oleoducto en el complejo Cantarell. Señalan que el buque Árbol Grande permaneció en la zona entre el 7 y el 14 de febrero, lo que sugiere conocimiento temprano del incidente. Para el 19 de febrero, la mancha de hidrocarburos alcanzaba 300 km², antes de que el crudo llegara a las costas.

Impacto social y ambiental

Las comunidades pesqueras y turísticas han sido las primeras víctimas. Pescadores denuncian pérdidas económicas, caída en la demanda de sus productos y problemas de salud derivados de la exposición al crudo. El turismo, motor económico de muchas localidades costeras, se ha visto paralizado. La Red Corredor Arrecifal del Golfo de México advierte que los efectos podrían prolongarse por 15 años, comprometiendo arrecifes y ecosistemas marinos. En Tuxpan y Pajapan se han registrado hospitalizaciones por síntomas relacionados con la exposición al crudo, mientras que pescadores de Alvarado aseguran que sus productos “no quieren ser comprados”.

Un patrón histórico

El Golfo de México carga con un historial de desastres: el derrame del pozo Ixtoc-I en 1979 y el desastre de Deepwater Horizon en 2010 son recordatorios de cómo la industria petrolera puede desatar crisis de proporciones históricas. El actual derrame revive esas memorias y plantea dudas sobre la capacidad de Pemex y del Estado mexicano para prevenir y gestionar emergencias ambientales.

Del accidente ecológico a la crisis de confianza

El problema no es sólo técnico, sino político y ético. La falta de transparencia, la minimización del impacto y la tardanza en reconocer la emergencia reflejan una cultura institucional que prioriza la protección de la imagen corporativa sobre la protección de la ciudadanía y el medio ambiente. La crisis del Golfo de México es, en última instancia, una crisis de confianza: ¿puede la sociedad creer en las instituciones que deberían garantizar su bienestar?

El derrame petrolero en México no es únicamente un accidente ecológico: es un conflicto de narrativas. Mientras el gobierno insiste en causas naturales y control operativo, las organizaciones civiles documentan un origen ligado a infraestructura petrolera y una gestión tardía. En este choque se juega la credibilidad institucional y el futuro de las comunidades costeras.

“El medio ambiente no es un lujo, es la base de nuestra vida.”  Wangari Maathai

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com

Martes Santo: la controversia que desnuda la fragilidad del poder

«La verdad se fortalece con la crítica, no con el silencio.» José Martí

El Martes Santo, conocido como el “Martes de la Controversia”, no es un día cualquiera dentro de la Semana Santa. Su relato nos introduce en la tensión que rodeó a Jesús cuando su mensaje comenzó a ser cuestionado y, en medio de la cena con sus discípulos, anunció que sería traicionado.

Tras el tono íntimo y de servicio del Lunes Santo, el Martes se convierte en la jornada de la confrontación. Es el momento en que las multitudes que antes lo aclamaban empiezan a mirarlo con desconfianza, y los poderes religiosos y políticos lo ven como una amenaza. El Evangelio de Juan recoge la frase que marca el inicio de la crisis: “En verdad, en verdad os digo que uno de vosotros me entregará.”

La crisis como parte del camino

El Martes Santo representa el “durante” de la tensión, la fase en la que la palabra inspiradora se transforma en sospecha. Es el preludio del Triduo Pascual, núcleo central del año litúrgico, que recuerda la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. En este contexto, el Martes Santo es la antesala de la traición y la prueba de que la verdad incómoda cuando desafía estructuras de poder.

Desde una mirada periodística, el Martes Santo es más que un episodio religioso: es una metáfora de lo que ocurre cuando la voz de la verdad se enfrenta a la hipocresía y a los intereses establecidos. La controversia que rodeó a Jesús refleja la misma dinámica que hoy viven líderes sociales, periodistas y defensores de derechos humanos, quienes al cuestionar el poder son objeto de sospecha, persecución o traición.

La crítica y la duda no son signos de debilidad, sino parte del proceso de confrontar lo injusto. El Martes Santo nos recuerda que la fe no es solo rito externo, sino camino de conversión interior y valentía frente a la adversidad.

Reflexión final

El Martes Santo interpela a creyentes y ciudadanos: ¿Qué hacemos cuando la verdad incómoda? ¿La defendemos o la traicionamos? La controversia de aquel día sigue vigente, porque la verdad siempre será incómoda para quienes viven de la apariencia y el privilegio.

«La verdad es como el sol: puede nublarse un tiempo, pero nunca desaparecer.» Víctor Hugo

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com

Semana Santa: un llamado urgente a la paz, la reflexión y el perdón

“La Semana Santa debe ser un momento de reflexión, paz y amor”

Vivimos tiempos profundamente convulsos. La Semana Santa, que tradicionalmente ha sido una época de recogimiento espiritual, introspección y unión familiar, hoy se presenta como un espejo de la crisis global que atraviesa la humanidad: guerras, muerte, corrupción, inseguridad, injusticia y tragedias naturales.

El mundo parece avanzar, pero arrastra heridas abiertas. Los conflictos armados se multiplican y dejan a su paso dolor, desplazamiento y desesperanza. Las tensiones en Medio Oriente —con episodios de violencia en Gaza, Líbano y otras regiones—, la prolongada guerra entre Rusia y Ucrania, así como otros focos de conflicto en Asia, evidencian una humanidad fragmentada, donde la vida humana parece perder valor frente a intereses geopolíticos y económicos.

A esto se suma el deterioro de las condiciones de vida. El aumento del costo de los alimentos, el petróleo, la gasolina, la desigualdad creciente y la incertidumbre social golpean con mayor fuerza a los más vulnerables. En muchos países, incluyendo la República Dominicana, se perciben tensiones sociales que afectan directamente a las clases más humildes, generando angustia, impotencia y desconfianza en las instituciones -SENASA-.

En este contexto, la Semana Santa también ha cambiado. Lo que antes era silencio, oración y recogimiento, hoy se ve muchas veces sustituido por el bullicio, el consumo y la distracción. Playas abarrotadas, hoteles llenos y celebraciones desbordadas opacan, en ocasiones, el verdadero significado de estas fechas sagradas.

Sin embargo, más que una crítica, este es un llamado. Un llamado urgente a detenernos. A hacer una pausa consciente en medio del ruido. A mirar hacia adentro y reconocer la fragilidad de la vida. Porque lo que ocurre en el mundo no es ajeno a nosotros: es reflejo de lo que somos como sociedad.

La humanidad aún está a tiempo. La Semana Santa nos brinda una oportunidad única para reflexionar, para reconectar con lo esencial, para reencontrarnos con nuestra conciencia y con el otro. Es tiempo de exigir, con fe y responsabilidad, que los líderes del mundo prioricen el diálogo sobre la confrontación, la paz sobre la guerra, la vida sobre la muerte o cualquier interés material.

Los profesionales de la salud, educadores, líderes religiosos y sociales tienen un papel fundamental en este proceso. Es necesario abrir espacios de diálogo, promover el valor de la vida humana y fortalecer una cultura de amor, justicia y solidaridad.

La Semana Santa conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, y en ese recorrido espiritual encontramos un mensaje universal: el perdón, la reconciliación y la esperanza. Como expresó el obispo Josu Iriondo:

«La Cuaresma es la oportunidad de mirar nuestras vidas, encontrar las zonas desérticas y crecer en la esperanza de que el desierto pueda florecer.»

Hoy vivimos en una sociedad donde las tragedias se convierten en estadísticas: accidentes, feminicidios, violencia, crímenes impunes. Números que, repetidos a diario, corren el riesgo de anestesiar nuestra sensibilidad. Pero detrás de cada cifra hay una vida, una historia, una familia.

Por ello, este es también un llamado a Donald Trump y Benjamín Netanyahu a parar la guerra en el Medio Oriente y el Caribe. Las Naciones Unidas (ONU) junto a los líderes mundiales deben tomar la vanguardia con a todos los gobernantes y organismos internacionales, a redoblar los esfuerzos por la paz. La humanidad necesita menos confrontación y más entendimiento; menos odio y más compasión.

Pero el cambio no comienza únicamente en las altas esferas del poder. Comienza en cada uno de nosotros. Dios es amor, principio y fin de toda existencia. Más allá de credos y religiones, este es un tiempo para regresar a lo esencial: a la humildad, al perdón, a la empatía. La Cuaresma nos invita a despojarnos del ego, del rencor y de la envidia, y a abrirnos a una transformación interior auténtica.

Quisiera cerrar con una reflexión clara y directa: no esperemos que el mundo cambie por sí solo. Cambiemos nosotros. Porque cuando el ser humano transforma su interior, también transforma su entorno.

El mal no es externo: habita en cada uno de nosotros. Y solo cuando lo enfrentamos con honestidad y humildad, podemos construir una sociedad más tolerante,  justa, más humana, más luminosa en paz… NO GUERRA.

Como expresó el poeta Pedro Mir:

«Después no quiero más que paz, un nido de constructiva paz en cada alma, y quizás, a propósito del alma, el enjambre de besos y el olvido.»

Dr. Amín Cruz, CEO, presidente y fundador del Congreso Hispanoamericano de Prensa y del Congreso Mundial de Prensa; Padre Embajador del Periodismo Hispanoamericano y Latinoamericano, diplomático, periodista, historiador, escritor y educador

Lunes Santo: la fe frente a la hipocresía

«La verdad no se negocia, aunque incomode.»

El Lunes Santo, según los evangelios, no fue un día de contemplación serena, sino de confrontación directa. Jesús, recién recibido con alabanzas en Jerusalén, entró al templo y se encontró con un escenario que desafiaba lo sagrado: comercio, dinero, intereses disfrazados de religiosidad.

La reacción fue inmediata y contundente. Derribó las mesas de los mercaderes y expulsó a quienes habían convertido la casa de Dios en un mercado. No se trató de un arrebato irracional, sino de un acto de justicia simbólica: lo sagrado no se vende, no se negocia y no se mancha.

Ese mismo día, al maldecir la higuera estéril, dejó otra enseñanza: la apariencia sin fruto es vacío. La fe no se mide por gestos externos, sino por la autenticidad interior.

Más allá del relato bíblico, el Lunes Santo es una denuncia contra la corrupción, la simulación y la hipocresía. Es un recordatorio de que la espiritualidad exige coherencia y valentía, incluso cuando enfrentarse a lo incorrecto significa desafiar estructuras de poder.

En tiempos donde la mercantilización de lo espiritual y la corrupción institucional siguen vigentes, este episodio cobra actualidad. La pregunta que se abre no es meramente teológica, sino ética y social: ¿Cuántas veces hemos convertido lo sagrado sea la fe, la justicia o la dignidad en mercancía?

El Lunes Santo interpela a creyentes y no creyentes por igual. Nos obliga a revisar si nuestras convicciones son auténticas o simples fachadas. Porque la hipocresía no solo se viste de religión, también se disfraza de política, de discursos de paz, de promesas de justicia.

Hoy, la lección es clara: la fe verdadera, como la ética, se demuestra en la acción y en la coherencia, no en la apariencia. Y la pregunta sigue vigente: ¿nuestra fe es auténtica o se reduce a una fachada?

«La hipocresía es el tributo que el vicio rinde a la virtud.»  François de La Rochefoucauld

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com

Cuando matan a un periodista, muere también la verdad

«La libertad de prensa no es un privilegio de los periodistas, sino un derecho de los pueblos.» Gabriel García Márquez

El asesinato de tres periodistas en el sur del Líbano Ali Shoeib, Fátima Ftouni y Mohammed Ftouni no es solo una tragedia humana. Es un atentado directo contra la verdad, la conciencia global y el derecho universal a la información. Murieron cumpliendo con el deber más noble del periodismo: dar testimonio en medio del conflicto.

Fueron alcanzados por un ataque con dron atribuido a fuerzas bajo el mando del gobierno de Benjamín Netanyahu. No estaban armados. No representaban amenaza alguna. Eran, simplemente, portadores de la verdad.

El periodismo bajo fuego

Ejercer el periodismo en zonas como Gaza, Ucrania, Afganistán o Irán se ha convertido en una sentencia de muerte. La identificación como prensa ya no protege: expone. Los periodistas, antes guardianes de la verdad, son ahora objetivos militares.

La pregunta es inevitable: ¿en qué momento el mundo normalizó el asesinato de periodistas?

La peligrosa cultura del silencio

Lo más alarmante no es solo la violencia, sino el silencio que la rodea. La tibieza de algunos medios, la indiferencia institucional y la pasividad del gremio periodístico contribuyen a una peligrosa normalización.

“Matan a los periodistas… y los periodistas no dicen nada.” Esta frase, cruda y dolorosa, resume una realidad inquietante. Callar ante la injusticia es participar en ella.

Democracia en riesgo

La Federación Internacional de Periodistas ha documentado cientos de asesinatos en las últimas décadas. Sin libertad de prensa, no hay democracia posible. Silenciar a un periodista es apagar una voz colectiva. Es debilitar las instituciones. Es erosionar la justicia.

Y sin justicia, no hay paz.

Hoy son ellos… mañana podemos ser todos

La muerte de estos tres comunicadores no debe verse como un hecho aislado. Es una advertencia. La indiferencia es el terreno fértil donde crece la impunidad.

Desde el Congreso Hispanoamericano de Prensa y el Congreso Mundial de Prensa, el Dr. Amín Cruz lanza un llamado urgente: defender a los periodistas es defender la humanidad.

No puede haber paz mientras se bombardea la verdad. No puede haber democracia sin libertad de prensa. No puede haber sociedad informada si se asesina a quienes informan.

La historia juzgará no solo a quienes disparan, sino también a quienes callan. Y hoy, más que nunca, callar no es una opción.

«La verdad es hija del tiempo, no de la autoridad.»  Francis Bacon

Dr. Amín Cruz CEO, presidente y fundador del Congreso Hispanoamericano de Prensa y del Congreso Mundial de Prensa; Padre Embajador del Periodismo Hispanoamericano y Latinoamericano, diplomático, periodista, historiador, escritor y educador