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José Rafael Lantigua: el arquitecto de la palabra y la cultura dominicana

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El Congreso Hispanoamericano de Prensa, en nombre de todos sus miembros, expresa su más profundo pesar por el fallecimiento del destacado escritor, académico y exministro de Cultura de la República Dominicana, el Dr. José Rafael Lantigua, ocurrido el pasado 5 de agosto en Santo Domingo.

El Dr. Amin Cruz, presidente, CEO y fundador del Congreso, manifestó: “Con la partida física del Dr. José Rafael Lantigua, el mundo hispanoamericano pierde a uno de sus más brillantes intelectuales, un defensor incansable de la palabra, la cultura y la identidad de los pueblos.

Su legado como gestor cultural, su obra literaria y su compromiso con la educación y la lectura son faros que seguirán iluminando generaciones.”

José Rafael Lantigua fue miembro numerario de la Academia Dominicana de la Lengua, fundador de la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo, y Ministro de Cultura de la República Dominicana entre 2004 y 2012.

Su trayectoria como ensayista, poeta, periodista y educador lo convirtió en una figura esencial del pensamiento latinoamericano contemporáneo.

Desde el suplemento Biblioteca hasta su columna Raciones de Letras en Diario Libre, Lantigua sostuvo un diálogo permanente con los lectores, promoviendo el pensamiento crítico, la lectura y el respeto por la diversidad cultural.

El Congreso Hispanoamericano de Prensa se une al duelo que embarga a su familia, colegas, amigos y a toda la comunidad cultural dominicana e internacional. Elevamos una oración por su eterno descanso y reafirmamos nuestro compromiso de seguir difundiendo su legado.

Paz a su alma. Honor a su vida.

Gratitud por su obra.

Dr. Amín Cruz, CEO Presidente y fundador del Congreso Hispanoamericano de Prensa.

Más allá del 2,2%: América Latina necesita un nuevo pacto económico

“El desarrollo no es un accidente, es una construcción colectiva.”  Manuel Castells

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha proyectado un crecimiento regional de apenas 2,2% para 2025 y 2,3% para 2026, cifras que confirman la persistencia de un ciclo de bajo dinamismo económico. Este estancamiento no es meramente coyuntural; es el reflejo de una estructura económica frágil, dependiente y desigual. En un contexto global marcado por tensiones geopolíticas, fragmentación comercial, condiciones financieras restrictivas y vulnerabilidades climáticas, América Latina se enfrenta a una encrucijada histórica: seguir administrando la escasez o construir un nuevo pacto económico que priorice la resiliencia, la equidad y la sostenibilidad.

Crecimiento débil y vulnerabilidad estructural

El informe de la CEPAL señala que la debilidad de la demanda interna —especialmente el consumo privado— y el entorno internacional desfavorable son los principales factores que explican el bajo crecimiento. A esto se suma una creciente vulnerabilidad externa, reflejada en el aumento del déficit de cuenta corriente y la dependencia del capital externo. La región también enfrenta una desaceleración del empleo, con una tasa de desocupación proyectada del 5,6%, y una inflación que, aunque estable, está sujeta a presiones al alza.

La fragmentación geoeconómica, los conflictos bélicos y el debilitamiento del comercio internacional configuran un escenario de incertidumbre que limita las posibilidades de recuperación. En este contexto, las economías latinoamericanas se ven atrapadas en una lógica de ajuste y contención, sin una estrategia clara de transformación estructural.

Desempeño desigual entre subregiones

Sudamérica muestra un crecimiento ligeramente superior al promedio regional (2,7% en 2025), impulsado por la recuperación de Argentina, Ecuador y Colombia, así como la expansión sostenida de Paraguay. Sin embargo, esta mejora es parcial y no representa una tendencia consolidada. Centroamérica y México, por su parte, crecerán apenas un 1,0%, afectados por la desaceleración de la economía estadounidense, de la cual dependen comercial, financiera y migratoriamente. El Caribe, excluyendo a Guyana, también enfrentará una desaceleración, con un crecimiento de 1,8% en 2025, limitado por la caída en la demanda turística y los altos costos de energía y transporte.

Estas cifras revelan una profunda heterogeneidad en el desempeño económico, pero también una constante: la vulnerabilidad externa y la falta de motores internos de crecimiento.

Más allá del PIB: repensar el modelo de desarrollo

El problema no es solo el bajo crecimiento, sino el tipo de crecimiento que se persigue. Durante décadas, América Latina ha apostado por modelos extractivistas, exportadores y financieramente dependientes, que han profundizado las desigualdades sociales, debilitado el tejido productivo local y erosionado la capacidad estatal. El estancamiento actual es, en parte, consecuencia de esa trayectoria.

Un nuevo pacto económico debe partir del reconocimiento de que el crecimiento económico no puede ser un fin en sí mismo. Se requiere una estrategia que articule desarrollo productivo, justicia social y sostenibilidad ambiental. Esto implica:

  • Fortalecer el mercado interno mediante políticas redistributivas, empleo digno y protección social.
  • Impulsar la integración regional como mecanismo de resiliencia frente a choques externos.
  • Diversificar la matriz productiva, apostando por la innovación, la economía del conocimiento y la transición energética.
  • Reconocer y valorizar la economía del cuidado, como motor de bienestar y empleo, especialmente para las mujeres.
  • Reformar la arquitectura fiscal y financiera, para garantizar autonomía y capacidad de inversión pública.

El papel del Estado y la ciudadanía

Este nuevo pacto no puede ser tecnocrático ni impuesto desde arriba. Requiere una ciudadanía activa, informada y organizada, capaz de incidir en las decisiones económicas. El Estado debe recuperar su papel estratégico como planificador, regulador y garante de derechos, superando la lógica del ajuste y la austeridad.

Además, es fundamental incorporar una perspectiva ética en la formulación de políticas públicas, que reconozca la dignidad de las personas, la diversidad de los territorios y la urgencia de enfrentar las crisis climáticas y sociales con responsabilidad intergeneracional.

El crecimiento proyectado de 2,2% para América Latina en 2025 es una señal de alerta, pero también una oportunidad para repensar el rumbo. No se trata solo de crecer más, sino de crecer mejor. Un nuevo pacto económico debe ser inclusivo, sostenible y participativo, capaz de transformar las estructuras que perpetúan la desigualdad y la dependencia. América Latina tiene los recursos, el talento y la historia para hacerlo. Lo que falta es voluntad política, visión estratégica y compromiso ético.

“Donde hay una gran necesidad, nace una gran oportunidad.” Albert Einstein

Dr. Amín Cruz CEO, presidente y fundador del Congreso Hispanoamericano de Prensa y del Congreso Mundial de Prensa; Padre Embajador del Periodismo Hispanoamericano y Latinoamericano, diplomático, periodista, historiador, escritor y educador.

Más allá de las palabras: La lectura fortalece el cerebro, la mente y el alma

 “La lectura es a la mente lo que el ejercicio al cuerpo.” Joseph Addison

La lectura es una de las prácticas más poderosas que ha desarrollado la humanidad. No solo permite la transmisión de conocimiento, cultura y memoria colectiva, sino que también transforma profundamente la estructura y funcionamiento del cerebro humano. En tiempos donde la velocidad de la información parece desplazar la profundidad del pensamiento, es urgente reivindicar el acto de leer como una herramienta de desarrollo cognitivo, emocional y social.

La lectura como ejercicio cerebral

Diversos estudios en neurociencia han demostrado que leer activa múltiples áreas del cerebro simultáneamente. Maryanne Wolf, investigadora de la Universidad de California en Los Ángeles, sostiene que el cerebro humano, aunque no diseñado originalmente para la lectura alfabética, ha logrado reconfigurarse para integrar funciones como la visión, la motricidad, el lenguaje, la memoria y la emoción en el acto lector. Esta plasticidad cerebral convierte la lectura en un ejercicio complejo que fortalece la memoria semántica, asociativa y ejecutiva, mejorando la capacidad de retención, análisis y comprensión.

Leer no es una actividad pasiva. Implica interpretar símbolos, construir significados, conectar ideas y activar redes neuronales que favorecen la concentración, la atención sostenida y el pensamiento crítico. En este sentido, la lectura no solo informa: transforma.

Beneficios integrales de la lectura

Los beneficios de la lectura van más allá del plano intelectual. Estudios en psicología y salud mental han demostrado que leer reduce el estrés, mejora el estado de ánimo, estimula la empatía y fortalece la resiliencia emocional. Leer ficción, por ejemplo, permite al lector ponerse en el lugar de otros, comprender realidades distintas y ampliar su horizonte ético.

Además, la lectura enriquece el lenguaje, mejora la comunicación interpersonal y facilita las relaciones sociales. Quien lee con frecuencia desarrolla un vocabulario más amplio, una mayor capacidad argumentativa y una sensibilidad estética que se traduce en mejores habilidades para dialogar, escribir y comprender el mundo.

Lectura y pedagogía: entre el hábito y la imposición

Sin embargo, no basta con reconocer los beneficios de la lectura: es necesario revisar críticamente cómo se enseña y promueve. En muchos contextos educativos, la lectura se convierte en una obligación, una tarea evaluada, una lista impuesta sin conexión con los intereses del lector. Castigar con lectura, imponer juicios sobre libros “buenos” o “malos”, o exigir comprensión sin disfrute, son prácticas que distorsionan el sentido profundo del acto lector.

La lectura debe ser una experiencia significativa, flexible y adaptada a cada persona. El texto debe dialogar con el lector, no imponerse sobre él. Fomentar el gusto por leer implica permitir la exploración, el error, la relectura y la conexión emocional con lo leído.

Leer para aprender, aprender para transformar

En un mundo saturado de estímulos visuales y fragmentación informativa, leer se convierte en un acto de resistencia. Leer con profundidad, con atención plena, con curiosidad genuina, es una forma de aprender a pensar, a sentir y a actuar con mayor conciencia. El aprendizaje que se deriva de la lectura no es solo académico: es ético, emocional y político.

La lectura nos enseña a cuestionar, a imaginar futuros posibles, a comprender la complejidad del presente. Nos permite construir sentido, desarrollar autonomía intelectual y participar activamente en la transformación de nuestras realidades.

“Los libros son espejos: solo se ve en ellos lo que uno ya lleva dentro.” Carlos Ruiz Zafón

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com

La Conferencia LLDC3 de la ONU en Turkmenistán: Geografía, justicia y el desafío de la solidaridad global

“La geografía no debe ser destino. La voluntad política puede redibujar los mapas del desarrollo.” Amartya Sen

Del 5 al 8 de agosto de 2025, Awaza, en la costa del Mar Caspio, se convierte en el epicentro de una conversación urgente y transformadora: la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Países en Desarrollo sin Litoral (LLDC3). Este evento, respaldado por el Programa de Acción de Awaza 2024–2034, busca reconfigurar las condiciones estructurales que han marginado históricamente a 32 países sin acceso soberano al mar. En un mundo donde la conectividad define el desarrollo, la LLDC3 plantea una pregunta esencial: ¿puede la solidaridad global trascender los límites físicos impuestos por la geografía?

Diagnóstico estructural: cuando el mapa limita el progreso

Los países sin litoral enfrentan obstáculos sistémicos que van más allá de la ausencia de costa. El comercio internacional les cuesta hasta un 74% más que a los países costeros, y sus exportaciones deben atravesar múltiples fronteras, corredores de tránsito y controles aduaneros. Esta condición geográfica se traduce en exclusión económica, vulnerabilidad climática y limitaciones fiscales que afectan directamente la calidad de vida de más de 570 millones de personas.

En América Latina, Bolivia y Paraguay ejemplifican esta realidad. Dependientes del corredor fluvial Paraguay–Paraná, han sufrido pérdidas millonarias por sequías y peajes unilaterales. La geografía, en estos casos, no solo condiciona el comercio, sino también la soberanía logística y la resiliencia territorial.

El Programa de Acción de Awaza: una hoja de ruta transformadora

La LLDC3 no se limita a diagnosticar; propone una agenda ambiciosa y estructural. El Programa de Acción de Awaza, adoptado por la Asamblea General de la ONU en diciembre de 2024, establece cinco áreas prioritarias:

  • Transformación estructural e industrialización sostenible
  • Infraestructura resiliente y conectividad multimodal
  • Facilitación del comercio y libertad de tránsito
  • Integración regional y cooperación Sur-Sur y triangular
  • Resiliencia climática y adaptación al cambio climático

Estas prioridades se traducen en iniciativas concretas: centros regionales de investigación agrícola, mecanismos globales de inversión en infraestructura, programas de conectividad digital y un marco comercial específico en la OMC para los países sin litoral.

Inclusión y multilateralismo: una nueva arquitectura de cooperación

La LLDC3 se distingue por su enfoque inclusivo. Parlamentarios, mujeres líderes, jóvenes, sociedad civil y sector privado participan activamente en los debates. Este modelo rompe con la lógica vertical de la cooperación internacional y promueve una responsabilidad compartida, donde los países de tránsito también asumen compromisos.

Además, la conferencia se articula con agendas globales como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el Acuerdo de París y el Pacto para el Futuro, adoptado en 2024. Esta convergencia refuerza la idea de que los desafíos de los países sin litoral no son periféricos, sino centrales para el desarrollo global.

América Latina y México: ¿cómo responder desde la región?

Para México, como país de tránsito y actor regional, la LLDC3 ofrece oportunidades estratégicas. Desde la cooperación Sur-Sur hasta la promoción de corredores logísticos resilientes, el país puede contribuir a una arquitectura de desarrollo más equitativa. Además, los aprendizajes del Programa de Acción de Awaza pueden informar nuestras propias políticas de infraestructura equitativa, digitalización inclusiva y gobernanza territorial resiliente, especialmente en regiones marginadas como el sur-sureste y Guerrero.

Redibujar los mapas del desarrollo

La LLDC3 no es solo una conferencia técnica; es una declaración política y ética. Como afirmó Diego Pacheco, embajador de Bolivia: “El destino de la humanidad está inseparablemente ligado al destino de estos países.” En un mundo marcado por crisis climáticas, tensiones geopolíticas y desigualdades estructurales, la solidaridad global debe convertirse en acción concreta.

La geografía puede ser una condición, pero no una condena. Con voluntad política, cooperación inclusiva y justicia estructural, es posible redibujar los mapas del desarrollo.

“La justicia no es una idea abstracta: es la capacidad de cada persona de vivir con dignidad, sin importar dónde haya nacido.”  Michelle Bachelet

Dr. Amín Cruz CEO, presidente y fundador del Congreso Hispanoamericano de Prensa y del Congreso Mundial de Prensa; Padre Embajador del Periodismo Hispanoamericano y Latinoamericano, diplomático, periodista, historiador, escritor y educador.

Hacia una Sociedad del Cuidado: Transformaciones para la Igualdad de Género y la Justicia Social

“Revalorizar el trabajo de cuidado es revalorizar la vida misma.”  Silvia Federici

En un contexto global marcado por crisis múltiples económicas, ambientales, sanitarias y sociales se vuelve urgente replantear los fundamentos del modelo de desarrollo y las relaciones sociales que lo sostienen. La sociedad del cuidado emerge como una propuesta ética, política y cultural que coloca la sostenibilidad de la vida en el centro de las decisiones públicas.

Esta visión implica reconocer el cuidado como un derecho, una responsabilidad compartida y un eje estructurante de la organización social. Para avanzar hacia una sociedad del cuidado con igualdad de género, se requieren transformaciones profundas en los ámbitos político, económico, social, cultural y ambiental, que cuestionen las lógicas patriarcales, mercantilistas y extractivistas que han invisibilizado y precarizado el trabajo de cuidado.

Redistribución del cuidado: del ámbito privado al compromiso público

Históricamente, las tareas de cuidado han sido relegadas al ámbito doméstico y asignadas de manera desigual a las mujeres, sin reconocimiento económico ni social. Esta división sexual del trabajo perpetúa la desigualdad de género y limita la autonomía de millones de mujeres, especialmente en contextos de pobreza y exclusión. La redistribución del cuidado exige políticas públicas integrales que garanticen servicios universales, accesibles y de calidad, así como mecanismos de corresponsabilidad entre Estado, comunidad, mercado y familias. Esto implica invertir en infraestructura social, ampliar licencias parentales igualitarias, profesionalizar el trabajo de cuidado y promover modelos comunitarios que reconozcan saberes locales y prácticas solidarias.

Igualdad económica y acceso a oportunidades

La feminización de la pobreza es una expresión directa de la desigualdad estructural que enfrentan las mujeres en el mercado laboral. Brechas salariales, segregación ocupacional, informalidad y falta de acceso a recursos productivos son obstáculos persistentes. Para revertir esta situación, se requiere una transformación del modelo económico que incorpore la perspectiva de género en la planificación, presupuestación y evaluación de políticas. Esto incluye garantizar el acceso equitativo a empleos dignos, fomentar el emprendimiento femenino, eliminar barreras legales y culturales, y reconocer el valor económico del trabajo de cuidado en las cuentas nacionales.

Participación política y liderazgo transformador

La subrepresentación de las mujeres en los espacios de toma de decisiones limita la posibilidad de construir políticas inclusivas y sensibles a las desigualdades. La participación política debe ir más allá de la paridad numérica y apostar por liderazgos éticos, diversos y comprometidos con la justicia social. Es fundamental fortalecer las capacidades de las mujeres para incidir en procesos de gobernanza, promover mecanismos de participación ciudadana, y garantizar entornos libres de violencia política. La sociedad del cuidado requiere liderazgos que prioricen el bienestar colectivo, la escucha activa y la construcción de consensos.

Erradicación de la violencia de género: condición para la vida digna

La violencia de género es una manifestación extrema de las relaciones de poder desiguales y una barrera estructural para el ejercicio de los derechos. Su erradicación demanda un enfoque integral que articule prevención, atención, sanción y reparación, con participación activa de las comunidades. Además, es necesario transformar los imaginarios culturales que naturalizan la violencia y reproducen estereotipos de género. La educación con enfoque de derechos, la comunicación transformadora y la acción colectiva son herramientas clave para construir entornos seguros y respetuosos.

Cultura del cuidado y transformación simbólica

Construir una sociedad del cuidado implica una revolución cultural que desafíe los valores individualistas, competitivos y patriarcales. Es necesario promover una cultura que valore la interdependencia, la empatía, la diversidad y la corresponsabilidad. Esto requiere transformar los lenguajes, las narrativas y los símbolos que configuran la vida cotidiana, desde los medios de comunicación hasta los espacios educativos. La cultura del cuidado no es solo una propuesta política, sino una ética de vida que redefine el sentido del desarrollo y la convivencia.

Cuidado ambiental y justicia territorial

El cuidado no se limita a las relaciones humanas, sino que se extiende al territorio y a los bienes comunes. Las mujeres, especialmente en comunidades rurales e indígenas, han sido defensoras históricas de los ecosistemas y de formas de vida sostenibles. Reconocer su papel en la gestión ambiental es clave para enfrentar la crisis climática y avanzar hacia modelos de desarrollo regenerativos. La justicia ambiental y la justicia de género están profundamente entrelazadas, y su articulación es esencial para garantizar el derecho a un futuro digno.

Las mujeres como protagonistas de la sociedad del cuidado

La sociedad del cuidado no es una utopía lejana, sino una necesidad urgente y una posibilidad concreta. Implica transformar las estructuras de poder, redistribuir los recursos, democratizar las decisiones y reconfigurar los sentidos culturales. Es una apuesta por la vida, la equidad y la dignidad. Para lograrla, se requiere voluntad política, movilización social, innovación institucional y compromiso ético. En este camino, las mujeres no solo son sujetas de derechos, sino protagonistas de la transformación.

“El cuidado no es un lujo, es una práctica radical de supervivencia.”  Audre Lorde

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com

El poder de la autoestima en el ser humano

“La peor soledad es no estar cómodo contigo mismo.” Mark Twain

La autoestima es mucho más que una noción psicológica; es una fuerza vital que atraviesa la identidad, las decisiones, las relaciones y el bienestar integral del ser humano. En una sociedad marcada por la comparación constante, la exigencia de perfección y la validación externa, comprender el poder de la autoestima se vuelve urgente.

La autoestima configura nuestras vidas, nuestras posibilidades y nuestra capacidad de transformación.

¿Qué es la autoestima?

La autoestima es la valoración subjetiva que hacemos de nosotros mismos. No se trata solo de cómo nos sentimos, sino de cómo nos juzgamos: si creemos que somos dignos de amor, respeto, éxito y bienestar. Esta valoración se construye desde la infancia, a través del vínculo con los cuidadores, las experiencias sociales, los logros y fracasos, y la narrativa interna que desarrollamos sobre quiénes somos.

Contrario a la creencia popular, una autoestima saludable no implica arrogancia ni narcisismo. De hecho, las personas con una autoestima sólida suelen ser discretas, empáticas y capaces de reconocer tanto sus fortalezas como sus limitaciones. La autoestima no es una máscara, sino una raíz.

El poder transformador de la autoestima

Una autoestima bien establecida tiene efectos profundos en múltiples dimensiones de la vida:

En el plano emocional, permite regular el estrés, enfrentar la ansiedad y cultivar la resiliencia.

Las personas que se valoran a sí mismas tienen mayor capacidad para interpretar los desafíos como oportunidades de crecimiento.

En las relaciones interpersonales, la autoestima actúa como un filtro: quien se valora establece límites sanos, elige vínculos nutritivos y evita relaciones tóxicas. La autoestima no solo protege, también conecta.

En el aprendizaje y el trabajo, impulsa la motivación, la perseverancia y la capacidad de asumir riesgos. Quien cree en sí mismo se atreve a aprender, a equivocarse y a volver a intentarlo.

En la salud física, promueve el autocuidado, la alimentación consciente, el ejercicio y el descanso. El cuerpo deja de ser un campo de batalla y se convierte en un espacio de respeto.

En la construcción de propósito, la autoestima permite formular metas significativas, sostener proyectos y encontrar sentido en la vida cotidiana.

Una mirada crítica: ¿Qué amenaza la autoestima?

Vivimos en una cultura que muchas veces sabotea la autoestima. La comparación constante en redes sociales, los modelos de éxito inalcanzables, la presión estética y la lógica del rendimiento perpetúan la idea de que nunca somos suficientes. Además, los estilos de crianza autoritarios o negligentes, las experiencias de violencia o exclusión, y la falta de espacios seguros para el desarrollo emocional pueden erosionar profundamente la autoestima.

Por eso, fortalecer la autoestima no es solo un acto individual, sino también político y comunitario. Implica crear entornos donde las personas se sientan vistas, escuchadas y valoradas. Implica cuestionar los discursos que nos dicen que no valemos, y construir otros que nos reconozcan como sujetos dignos de cuidado, respeto y plenitud.

Reconstruir la autoestima: un acto de libertad

La autoestima no es una estructura rígida ni un destino inalterable. Es una construcción dinámica que puede ser revisada, resignificada y fortalecida. Requiere autoconocimiento, compasión, y sobre todo, decisión. Decidir qué hacer con lo que nos dijeron que éramos.

Decidir cómo queremos hablarnos, tratarnos y posicionarnos en el mundo.

Reconstruir la autoestima es un acto de libertad interior. Es elegir dejar de vivir desde la carencia y comenzar a vivir desde la dignidad.

El poder de la autoestima radica en su capacidad para transformar la forma en que habitamos el mundo. No es un lujo psicológico, sino una necesidad estructural para el bienestar humano. Cultivarla implica reconocer nuestra historia, resignificar nuestras creencias y ejercer nuestra libertad para decidir quiénes queremos ser. En ese camino, el vínculo con los otros, el cuidado mutuo y la validación emocional son herramientas fundamentales.

“No hay nada más poderoso que una persona que ha aprendido a valorarse a sí misma.”  Brené Brown

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com

ONU80: ¿Reforma estructural o ajuste cosmético? Una mirada crítica a la revisión de mandatos en Naciones Unidas

 “La burocracia es la muerte de toda acción.” Napoleón Bonaparte

Desde su fundación en 1945, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha sido símbolo de cooperación internacional, paz y desarrollo. Sin embargo, tras ocho décadas de existencia, la institución enfrenta una paradoja estructural: su vocación universal ha generado una proliferación de mandatos que, lejos de fortalecer su capacidad operativa, la han sumido en una red de duplicaciones, fragmentaciones y tareas obsoletas. En este contexto, la Iniciativa ONU80, impulsada por el Secretario General António Guterres, propone una revisión sistémica de los mandatos como vía para recuperar eficiencia, coherencia e impacto.

El laberinto de los mandatos: exceso sin revisión

Los mandatos de la ONU —directrices emitidas por órganos como la Asamblea General, el Consejo de Seguridad y el ECOSOC— han crecido exponencialmente. Hoy existen más de 40,000 mandatos activos, atendidos por unos 400 organismos intergubernamentales, que requieren más de 27,000 reuniones anuales y generan 2,300 páginas de documentación diarias. Este volumen, lejos de reflejar eficiencia, evidencia una hipertrofia institucional que consume recursos sin garantizar resultados proporcionales.

La falta de mecanismos de revisión es alarmante: más del 85% de los mandatos no contempla su evaluación ni su terminación. Como señala Guterres, “las revisiones eficaces son la excepción, no la regla”. Esta inercia normativa convierte a los mandatos en rituales burocráticos más que en herramientas de transformación.

Fragmentación institucional y financiamiento disperso

La duplicación de esfuerzos entre entidades de la ONU, que citan los mismos mandatos para justificar programas y presupuestos separados, genera una competencia silenciosa por recursos y legitimidad. El financiamiento fragmentado agrava esta situación: en 2023, el 80% de los fondos provino de contribuciones voluntarias, de las cuales el 85% se asignaron a fines específicos. Esta lógica de financiamiento restringido impide una planificación estratégica y socava la coherencia en la ejecución.

La fragmentación no es solo técnica, sino política. Los Estados Miembros, responsables de crear y modificar los mandatos, muchas veces se resisten a revisar sus propias decisiones, perpetuando estructuras que ya no responden a las necesidades actuales. La ONU, entonces, se convierte en ejecutora de mandatos que no controla, atrapada entre la voluntad política de los Estados y sus propias limitaciones operativas.

ONU80: ¿reforma estructural o ajuste cosmético?

La Iniciativa ONU80 propone un enfoque sistémico para abordar esta crisis. En lugar de evaluar mandatos de forma aislada, plantea un análisis de “ciclo de vida” que considera su creación, implementación y revisión. Entre sus propuestas destacan:

  • La creación de registros digitales para facilitar el seguimiento.
  • La redacción de resoluciones más breves y claras.
  • La reducción de reuniones e informes redundantes.
  • La coordinación interinstitucional para evitar solapamientos.

Estas medidas apuntan a una modernización administrativa, pero no necesariamente a una transformación estructural. La iniciativa respeta la soberanía de los Estados Miembros, lo que limita su capacidad de incidir en el núcleo político del problema: la voluntad de los Estados para reformar sus propios mandatos.

Implicaciones éticas y estratégicas

La crisis de los mandatos no es solo una cuestión de eficiencia, sino de ética institucional. ¿Cómo puede la ONU priorizar a quienes más lo necesitan si sus recursos están atrapados en procesos repetitivos y estructuras obsoletas? Guterres lo resume con claridad: “Los mandatos no son fines en sí mismos: son herramientas para obtener resultados reales, en la vida real, en el mundo real”.

La reforma debe ir más allá de la racionalización técnica. Requiere una reflexión profunda sobre el papel de la ONU en un mundo multipolar, marcado por crisis simultáneas climática, migratoria, sanitaria, bélica que demandan respuestas ágiles, coordinadas y centradas en las personas. El personal de la ONU, con su experiencia y compromiso, es clave en esta transformación, pero necesita respaldo político y recursos adecuados.

Reconfigurar el mandato global: hacia una ONU más coherente y justa

La Iniciativa ONU80 es un paso necesario, pero insuficiente. Si bien propone mejoras operativas, no enfrenta de manera frontal las tensiones políticas que impiden una reforma estructural. La ONU necesita más que eficiencia: requiere una redefinición de su arquitectura normativa, una revisión periódica de sus mandatos y una gobernanza más participativa y transparente. Solo así podrá recuperar su capacidad de impacto y responder con justicia a los desafíos del siglo XXI.

“Las instituciones deben ser herramientas vivas, no monumentos a la inercia.” Mary Robinson

Dr. Amín Cruz CEO, presidente y fundador del Congreso Hispanoamericano de Prensa y del Congreso Mundial de Prensa; Padre Embajador del Periodismo Hispanoamericano y Latinoamericano, diplomático, periodista, historiador, escritor y educador.

Santiago de los Caballeros: Entre historia, identidad y modernidad

«Las ciudades son los libros que el tiempo ha escrito sobre los hombres.» Jorge Luis Borges

Santiago de los Caballeros, la segunda ciudad más importante de la República Dominicana, se erige como un núcleo histórico, cultural y económico que da vida al Valle del Cibao. Conocida como la Ciudad Corazón, representa una síntesis entre tradición y modernidad, entre el legado colonial y las aspiraciones contemporáneas.

Origen histórico e identidad

Fundada en 1495 por los españoles bajo el nombre de Santiago Apóstol, esta ciudad se ha convertido en testimonio vivo del proceso de mestizaje y resistencia que ha marcado el Caribe. Su nombre honra a los Treinta Caballeros que fundaron el primer asentamiento, y su papel en la Batalla del 30 de marzo de 1844 la coloca como protagonista en la defensa de la independencia nacional.

No obstante, la exaltación de su pasado puede caer en una visión idealizada que invisibiliza las complejidades sociales de la ciudad, como la marginación histórica de comunidades afrodescendientes y la exclusión de sectores populares de ciertos discursos oficiales de identidad.

Economía y desarrollo desigual

El dinamismo económico de Santiago es innegable: es centro de la industria textil, agrícola y del tabaco, con marcas como La Aurora, la fábrica de cigarros más antigua del país. También alberga universidades y centros médicos de renombre.

Sin embargo, este desarrollo es desigual. Mientras ciertas zonas gozan de modernización y acceso, otros barrios enfrentan condiciones precarias de infraestructura, servicios públicos y educación. La brecha socioeconómica se ha ampliado, y el crecimiento urbano muchas veces responde más a intereses privados que a una planificación inclusiva.

Cultura viva y tensiones contemporáneas

Santiago vibra con una rica vida cultural, desde el Carnaval con sus legendarios Lechones, hasta espacios como el Centro León que promueven arte y memoria. El béisbol, con las Águilas Cibaeñas, refuerza un sentido de pertenencia que trasciende generaciones.

Sin embargo, su cultura enfrenta tensiones: la globalización impulsa una homogeneización que amenaza prácticas locales; la música urbana compite con lo tradicional; y el turismo, aunque en crecimiento, aún no encuentra un modelo sostenible que beneficie a la comunidad sin convertirla en mero espectáculo.

Medio ambiente y urbanismo

Rodeada por la Cordillera Central y bañada por el Yaque del Norte, Santiago posee un entorno natural privilegiado. A pesar de ello, enfrenta problemas de contaminación hídrica, tráfico caótico y expansión urbana desordenada. La falta de políticas ambientales eficaces compromete su sostenibilidad.

Santiago de los Caballeros es mucho más que una ciudad histórica

Es un espacio dinámico donde convergen pasado y futuro, tradición y cambio. Su potencial es inmenso, pero sólo podrá desplegarse si se reconoce y aborda críticamente sus desigualdades, tensiones culturales y retos medioambientales. Una ciudad no se mide por sus monumentos, sino por cómo sus habitantes la habitan y transforman.

«No se trata de tener una ciudad hermosa, sino una donde todos puedan vivir con dignidad.» Eduardo Galeano.

Dr. Amín Cruz CEO, presidente y fundador del Congreso Hispanoamericano de Prensa y del Congreso Mundial de Prensa; Padre Embajador del Periodismo Hispanoamericano y Latinoamericano, diplomático, periodista, historiador, escritor y educador.

ODS: Un llamado urgente para encender la transformación global Por Dr. Amín Cruz

La paz no puede mantenerse por la fuerza; solo puede lograrse mediante el entendimiento.” Albert Einstein

Entre el retroceso y la posibilidad: los ODS en la encrucijada

A medida que el calendario avanza y se acerca el año 2030, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) enfrentan una realidad compleja. Lejos de ser meros ideales, António Guterres, Secretario General de la ONU, los califica como un plan concreto que aún puede cumplirse si los países actúan con urgencia, ambición y cooperación. No obstante, los retrocesos acumulados —conflictos armados, crisis humanitarias y sistemas financieros desequilibrados— han puesto en peligro su realización.

Uno de los puntos más destacados del discurso de Guterres es el vínculo entre el desarrollo sostenible y la paz duradera. En un mundo fracturado por enfrentamientos como los ocurridos en Gaza y Sudán, es evidente que no puede haber progreso sin estabilidad. El desarrollo no se puede sostener sobre las ruinas del conflicto, y esta constatación exige una relectura de la Agenda 2030 desde una óptica más política y humanitaria.

Multilateralismo y acción colectiva: señales de que es posible

A pesar del sombrío panorama, hay ejemplos que invitan a la esperanza. Acuerdos globales sobre pandemias, compromisos medioambientales y reformas financieras comienzan a delinear el poder del multilateralismo. Estas acciones, aunque aún insuficientes, muestran que la transformación global no es una fantasía: es una posibilidad, si hay voluntad.

El uso estratégico de tecnologías emergentes como la inteligencia artificial también representa una herramienta poderosa para impulsar el desarrollo. Sin embargo, es crucial que estas tecnologías se utilicen con equidad e inclusión, para evitar ampliar las brechas que los ODS buscan cerrar.

Cinco catalizadores de cambio: el núcleo del progreso

El Foro Político de Alto Nivel de este año ha subrayado cinco áreas clave: salud, igualdad de género, trabajo decente, vida submarina y alianzas globales. Estas prioridades son interdependientes y actúan como catalizadores del resto de los objetivos. La mejora de la salud pública, por ejemplo, depende de condiciones laborales dignas, mientras que la equidad de género contribuye a una mayor cohesión social.

Aunque se han logrado avances, como la expansión del acceso a electricidad e internet y la disminución del matrimonio infantil, la realidad es preocupante: solo el 35% de las metas están en camino, y el 18% han retrocedido. Guterres insiste en que sin reformas estructurales —como el aumento de la capacidad crediticia de los bancos multilaterales y la reconfiguración del sistema financiero internacional—, los países en desarrollo seguirán marginados de las decisiones que afectan su futuro.

De la chispa al incendio del cambio

Con apenas cinco años por delante, el tiempo de esperar ya pasó. Las chispas que se han encendido en foros y acuerdos deben transformarse en un incendio de progreso que arda por las personas y por el planeta. Este llamado a la acción no es solo institucional, sino profundamente humano: salvar los ODS es salvar oportunidades para millones.

“La sostenibilidad no es un destino, es un camino que exige decisión constante.” Gro Harlem Brundtland

Dr. Amín Cruz CEO, presidente y fundador del Congreso Hispanoamericano de Prensa y del Congreso Mundial de Prensa; Padre Embajador del Periodismo Hispanoamericano y Latinoamericano, diplomático, periodista, historiador, escritor y educador.

La nueva Ley de Telecomunicaciones y Radiodifusión: entre modernización digital y concentración estatal

“La libertad de expresión es la base de toda libertad.” Benjamin Constant

La aprobación de la nueva Ley en Materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión en México marca un punto de inflexión en el modelo regulatorio del país. Presentada como una herramienta para cerrar la brecha digital y fortalecer la rectoría estatal, esta legislación ha generado un intenso debate por sus implicaciones en la autonomía institucional, la libertad de expresión y la vigilancia digital.

Reconfiguración institucional: ¿simplificación o concentración?

Uno de los cambios más significativos es la extinción del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), órgano autónomo que durante más de una década reguló el sector. En su lugar, se crean dos entidades:

La Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), encargada de diseñar políticas públicas y coordinar la infraestructura digital.

La Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT), órgano desconcentrado con independencia técnica, pero adscrito a la ATDT.

Aunque se argumenta que esta reestructuración busca eficiencia y cobertura universal, críticos advierten que la subordinación de los nuevos órganos al Ejecutivo federal podría comprometer su imparcialidad y convertir al Estado en árbitro y jugador simultáneo.

Vigilancia digital y privacidad: ¿continuidad o regresión?

La ley mantiene disposiciones que obligan a los concesionarios a conservar datos de usuarios por dos años y a entregarlos a autoridades en un plazo de 24 horas, incluso sin orden judicial en ciertos casos. Aunque el gobierno sostiene que estas medidas ya existían desde 2014, organizaciones como R3D y ARTICLE 19 alertan sobre el riesgo de vigilancia masiva sin salvaguardas legales claras.

Además, el artículo 183 replica el polémico artículo 190 de la ley anterior, lo que ha sido interpretado como una normalización de prácticas intrusivas bajo el argumento de seguridad nacional.

Libertad de expresión y censura: ¿protección o ambigüedad?

Inicialmente, el dictamen incluía el artículo 109, que facultaba al gobierno para bloquear plataformas digitales por incumplimiento normativo. Aunque este artículo fue eliminado tras protestas, persisten cláusulas que permiten suspender transmisiones si se considera que violan derechos de las audiencias.

La ambigüedad de estos criterios y la falta de procedimientos judiciales robustos abre la puerta a decisiones discrecionales, lo que preocupa a medios independientes, periodistas y defensores de derechos digitales.

Inclusión digital y radios comunitarias: avances con matices

Entre los aspectos positivos, la ley promueve:

·         Conectividad universal, especialmente en zonas marginadas.

·         Publicidad limitada para radios indígenas, comunitarias y afromexicanas, fortaleciendo su sostenibilidad.

·         Simplificación de trámites para instalación de infraestructura.

Estas medidas responden a demandas históricas de pluralidad mediática y democratización del espectro. Sin embargo, su implementación dependerá de la voluntad política y del presupuesto asignado, lo que genera incertidumbre.

Concesiones y competencia: ¿neutralidad o favoritismo?

La ley permite al Estado otorgar concesiones directas a entidades públicas, como CFE o Altán Redes, para cumplir objetivos de cobertura social. Aunque esto puede acelerar la conectividad, también plantea dudas sobre la neutralidad regulatoria y el trato preferencial a operadores estatales frente a privados.

Además, se obliga al agente económico preponderante (Telcel) a compartir servicios con otros concesionarios, lo que busca fomentar la competencia, pero podría generar litigios si no se garantiza equidad operativa.

Modernización digital en jaque: ¿Garantía de derechos o riesgo de control estatal

La nueva Ley de Telecomunicaciones y Radiodifusión representa una reforma ambiciosa y contradictoria. Por un lado, busca cerrar brechas digitales, fortalecer medios comunitarios y modernizar el ecosistema tecnológico. Por otro lado, centraliza el poder regulatorio, mantiene prácticas de vigilancia cuestionables y deja abierta la posibilidad de censura indirecta.

Su éxito dependerá de la capacidad del Estado para garantizar transparencia, participación ciudadana y respeto a los derechos fundamentales. En un contexto de polarización política y concentración institucional, esta ley podría convertirse en una herramienta de inclusión o en un instrumento de control. La sociedad civil, los medios y los usuarios deben mantenerse vigilantes para que la promesa de conectividad no se convierta en una amenaza a la libertad.

“El poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente.”  Lord Acton

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com