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La encrucijada del periodismo en México: entre la violencia, la precariedad y la resistencia

“Sin libertad de expresión no hay democracia.” Jorge Carpizo

En el México de 2025, ejercer el periodismo se ha convertido en una labor de alto riesgo, marcada por la violencia sistemática, el acoso judicial y la precariedad laboral. A pesar de los avances tecnológicos y el auge de plataformas digitales, la libertad de prensa enfrenta una crisis profunda que amenaza no solo a los comunicadores, sino al derecho ciudadano a la información.

Violencia estructural y asesinatos impunes

México encabeza nuevamente la lista de países más peligrosos para ejercer el periodismo en América Latina. En lo que va de 2025, se han registrado 8 asesinatos de periodistas, superando ya los casos de todo 2024. Las víctimas suelen ser reporteros locales que cubren temas sensibles como corrupción, crimen organizado o violaciones de derechos humanos2. La impunidad alcanza niveles alarmantes: más del 90% de los crímenes contra periodistas no se resuelven.

Este patrón de violencia no es aislado, sino parte de un sistema que busca silenciar voces críticas. La falta de investigaciones efectivas, la colusión entre autoridades y grupos criminales, y la debilidad institucional del Estado mexicano configuran un entorno hostil que convierte cada nota en una amenaza de muerte.

Acoso judicial y estigmatización política

Además de la violencia física, los periodistas enfrentan acoso judicial creciente, con denuncias cada tres semanas que buscan restringir la libertad de expresión. Estas acciones provienen principalmente de autoridades políticas, lo que revela un uso instrumental del sistema legal para intimidar y censurar.

La estigmatización desde el poder, incluso bajo la administración de Claudia Sheinbaum, persiste en forma de discursos que descalifican a la prensa crítica, acusándola de conspiraciones o intereses oscuros. Esta narrativa oficial no solo erosiona la credibilidad de los medios, sino que legitima las agresiones y crea un clima de permisividad.

Precariedad laboral y vulnerabilidad digital

La mayoría de los periodistas en México trabajan en condiciones precarias: bajos salarios, falta de seguridad social y ausencia de garantías laborales. Esta situación los hace más susceptibles a presiones externas y limita su capacidad de investigación independiente.

En el entorno digital, los comunicadores enfrentan nuevos riesgos como el acoso en línea, los ataques cibernéticos y la difusión de noticias falsas, que buscan desacreditar su trabajo y generar confusión informativa. Aunque las plataformas digitales han democratizado el acceso a la información, también han amplificado las amenazas.

Mecanismos de protección: ¿solución o simulacro?

El Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, implementado por el gobierno federal, ha sido duramente criticado por su ineficiencia, burocracia y falta de resultados. Muchos periodistas inscritos en el programa han sido agredidos o asesinados, lo que pone en duda su capacidad real para salvaguardar vidas.

La ausencia de una estrategia integral para combatir la impunidad y garantizar condiciones seguras para el ejercicio periodístico revela una falta de voluntad política que perpetúa la crisis.

Hacia una defensa activa de la libertad de prensa

La situación actual exige una respuesta contundente del Estado mexicano y de la sociedad civil. Proteger a los periodistas no es solo una cuestión de derechos humanos, sino una condición indispensable para la democracia. Es urgente:

·         Fortalecer los mecanismos de protección con recursos y autonomía.

·         Garantizar investigaciones rápidas y efectivas en casos de agresión.

·         Promover una cultura de respeto y reconocimiento al periodismo crítico.

·         Desarrollar políticas públicas que dignifiquen el trabajo periodístico.

El periodismo no debe ser una profesión de alto riesgo, sino un pilar de la vida democrática. Defenderlo es defender el derecho de todos los mexicanos a saber, cuestionar y transformar su realidad.

“El periodismo es imprimir lo que alguien no quiere que se publique. Todo lo demás es relaciones públicas.” George Orwell

Dr. Amín Cruz CEO, presidente y fundador del Congreso Hispanoamericano de Prensa y del Congreso Mundial de Prensa; Padre Embajador del Periodismo Hispanoamericano y Latinoamericano, diplomático, periodista, historiador, escritor y educador.

De la resiliencia al renacer: OPPO y UNESCO impulsan la reactivación cultural de Acapulco

“La cultura es el alma de un pueblo, y el arte su voz más profunda.” Mahatma Gandhi

Acapulco, Guerrero, 16 de julio de 2025. En una alianza que une arte, tecnología y resiliencia comunitaria, OPPO México y la UNESCO han lanzado Make Your Moment Resilient, un proyecto de recuperación cultural que busca amplificar las voces de la comunidad artística de Acapulco tras el paso devastador del huracán Otis y otros desastres naturales.

La iniciativa tiene como propósito rescatar el patrimonio artístico y fortalecer la identidad cultural de la ciudad, empoderando a creadores locales mediante narrativas digitales que reflejan sus vivencias y procesos creativos. Para ello, se ha convocado a artistas que, con el apoyo de tecnología de imagen de última generación proporcionada por OPPO, capturan la esencia de su travesía y el espíritu colectivo de recuperación.

“Creemos que la creatividad es pilar para la resiliencia. Nuestro corazón está con Acapulco”, expresó Eduardo Morones, CEO de OPPO México. “Al brindar herramientas innovadoras a los artistas locales, buscamos inspirarles y acompañar a comunidades que enfrentan adversidades en todo el mundo.”

La narrativa visual se convierte en un puente entre cultura y esperanza, y en una herramienta clave para reconstruir el tejido social de la región. Además, el proyecto invita al público a participar en los Premios de Fotografía OPPO 2025, compartiendo imágenes que reflejen el espíritu de Acapulco y otras comunidades resilientes.

Por su parte, Andrés Morales, Representante de la UNESCO en México, destacó:

Make Your Moment Resilient no solo busca transformar percepciones, sino también empoderar a las comunidades para abrazar su patrimonio cultural y aprovechar el potencial de las herramientas digitales como medio de expresión y reconstrucción.

“Aunque el mundo esté lleno de sufrimiento, también está lleno de superación.” Helen Keller

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com

Competencias laborales y el futuro del trabajo humano

“La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo.” — Nelson Mandela

En el contexto de una transformación global acelerada por la inteligencia artificial, la automatización y la digitalización, el concepto de competencias laborales ha adquirido una relevancia estratégica. Hoy, el mercado laboral exige mucho más que títulos académicos: necesita habilidades específicas, pensamiento crítico, adaptabilidad y una actitud proactiva ante el cambio. En este entorno, las competencias laborales se convierten en el puente entre la formación y la empleabilidad, entre el potencial humano y la productividad sostenible.

¿Qué son las competencias laborales?

Las competencias laborales engloban el conjunto de habilidades, conocimientos, actitudes y valores que permiten a una persona desempeñarse de forma eficaz en su entorno profesional. Este enfoque integral reconoce a los trabajadores como agentes de transformación, no solo como ejecutores de tareas.

Pueden clasificarse en cuatro grandes áreas:

·         Técnicas: saberes específicos del área de trabajo.

·         Blandas: comunicación, liderazgo, empatía, trabajo en equipo.

·         Digitales: manejo de herramientas tecnológicas, alfabetización en inteligencia artificial.

·         Éticas y socioambientales: compromiso con la sostenibilidad, la equidad y la justicia social.

Principales competencias del futuro

A partir de estudios del Foro Económico Mundial y otras fuentes especializadas, se destacan las siguientes como esenciales para los próximos años:

1.      Pensamiento crítico y resolución de problemas complejos Analizar, cuestionar y decidir con datos. Vital en entornos inciertos.

2.      Aprendizaje activo y mentalidad de crecimiento Flexibilidad para aprender y reinventarse constantemente.

3.      Inteligencia emocional y empatía Gestionar emociones propias y ajenas para liderar con humanidad.

4.      Creatividad e innovación Imaginar nuevas soluciones y transformar entornos desde la originalidad.

5.      Alfabetización digital y tecnológica Manejo fluido de tecnologías emergentes como IA y big data.

6.      Adaptabilidad y resiliencia Capacidad para enfrentar crisis, cambios y desafíos sin perder rumbo.

7.      Colaboración y trabajo en equipo Integración con otros, incluso en formatos híbridos y multiculturales.

8.      Conciencia ética y socioambiental Visión comprometida con el desarrollo sostenible y los derechos humanos.

Competencias laborales y el futuro de la humanidad

Estas competencias no solo responden al mercado, sino que impactan directamente en el tipo de sociedad que queremos construir. Son esenciales para enfrentar retos como:

·         Transformación tecnológica: 50 % de los trabajadores necesitará reentrenamiento para 2025.

·         Cambio climático: urge una reconversión hacia modelos de desarrollo responsables.

·         Desigualdad: las competencias blandas y éticas ayudan a reducir brechas sociales.

·         Educación continua: para 2030, la vida útil de una habilidad será de solo 2.5 años.

El futuro laboral será una combinación de capacidades técnicas y humanas. La inteligencia emocional, la ética profesional y la creatividad no pueden ser reemplazadas por algoritmos.

Marco teórico y evolución conceptual

Autores como David McClelland y Theodore Schultz fueron fundamentales en el desarrollo del concepto. McClelland propuso evaluar el desempeño a partir de competencias más allá del diploma. Schultz, por su parte, vinculó la educación con el crecimiento económico a través de su teoría del capital humano.

Desde el enfoque constructivista de Piaget y Vygotsky, se entiende que las competencias se construyen mediante la interacción entre el individuo y su entorno, a través del aprendizaje significativo y la experiencia.

 ¿Competencias para quién?

A pesar de sus beneficios, el modelo por competencias también recibe críticas. Algunos teóricos advierten que puede derivar en una visión reduccionista, enfocada en la productividad y no en el desarrollo integral. Además, existen brechas de acceso: muchas personas enfrentan barreras estructurales como la desigualdad educativa, la exclusión digital y la precariedad laboral.

Esto plantea una inquietud ética fundamental: ¿cómo garantizar que el enfoque por competencias no reproduzca desigualdades, sino que las revierta?

Las competencias laborales son mucho más que herramientas para conseguir empleo: son expresiones vivas del potencial humano en acción. En un mundo que cambia a gran velocidad, necesitamos competencias que no solo respondan a las necesidades del mercado, sino que sean capaces de transformar la realidad.

La educación debe ser entendida como un proceso continuo y flexible. Las trayectorias profesionales ya no son lineales: las pausas por cuidado, migración o reinvención deben ser reconocidas como parte de un desarrollo enriquecido.

El reto está en construir sistemas educativos, laborales y sociales que valoren todas las formas de aprendizaje y todas las capacidades humanas.

“La inteligencia y las habilidades humanas son el recurso más valioso para construir un futuro justo y sostenible.”  Amartya Sen

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com

¡Silencio! el algoritmo está criando a los niños

Por Luis Mauricio Rocabado Castillo

“Se están formando generaciones con dificultades de aprendizaje, falta de sueño y desregulación emocional”

La frase es de la Dra. María del Pilar Chávez Loza, psicóloga clínica, doctora en educación y especialista en infancia. Su diagnóstico es claro: estamos viviendo una crisis de salud mental infantil sin precedentes. Pero el colapso no empezó con la pandemia, viene de antes, la pandemia lo agudizó. Las pantallas lo multiplicaron y ahora, todo intento de solución parece ir remando contra corriente.

“Vemos síntomas que se parecen al TDAH, pero no son TDAH. Niños que tienen hiperactividad o falta de atención, pero no necesariamente un trastorno. Hay que diferenciar eso y no medicar automáticamente. Se necesitan equipos interdisciplinarios en los colegios, pero casi no existen”, agrega la doctora Chávez.

En Bolivia, según datos del Ministerio de Salud y Deportes (2023), más de 6.000 niños han sido diagnosticados con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), y al menos 3.500 con algún grado del Trastorno del Espectro Autista (TEA).

Estas cifras están lejos de representar la totalidad del problema: gran parte de los casos no están diagnosticados por falta de acceso a profesionales especializados, sobre todo en el sistema público.

No se trata solo de diagnósticos erróneos, se trata de infancias colapsadas por una cultura que premia la hiperconectividad y la inmediatez. Lo explica también José Alarcón León, psicólogo con experiencia en infancia y adolescencia: “Muchos niños en contextos urbanos reciben estímulos constantes, sobre todo con videos cortos tipo TikTok y eso genera conductas adictivas, problemas de atención, desregulación emocional y aislamiento social”.

“Los algoritmos no descansan”

En esta crisis, las escuelas no solo no son refugios, muchas veces pueden profundizar el problema. “Lo que debería ser un espacio de socialización se convierte en otro lugar de estrés”, dice la Dra. Chávez. Los colegios fiscales en Bolivia no cuentan con psicólogos, psicopedagogos o fonoaudiólogos y los docentes —mal formados, mal pagados y desbordados— no tienen herramientas para detectar ni contener.

“Hay docentes que ven a un niño movido y ya dicen ‘tiene TDAH’. Pero todos los niños se mueven. El problema es cuando esa conducta es constante, afecta su rendimiento, su vínculo con los compañeros o el sueño. No tenemos formación ni protocolos claros”, explica Alarcón.

La Dra. Chávez añade un dato preocupante: “Un niño que duerme mal va a aprender mal y los chicos están durmiendo mal porque se acuestan con pantallas, se despiertan con pantallas. Los algoritmos no descansan. La dopamina nunca baja”.

La situación es aún más grave en hogares con poca presencia adulta, madres adolescentes, padres ausentes, jornadas laborales extendidas. “Hay mamás que tranquilizan a sus hijos dándoles el celular y esos niños gritan, no hablan. Gritan para comunicarse, eso es gravísimo”, cuenta el especialista desde su experiencia en voluntariados clínicos.

“No tenemos cultura de regulación  digital«

“Hay niños que no pueden tolerar perder en un videojuego. Se frustran, lloran, se enojan o que necesitan abrir cofres, gastar dinero, subir de nivel. Esa lógica de recompensa inmediata es adictiva”, afirma José Alarcón y no exagera. El diagnóstico coincide con lo que ya denuncian organismos internacionales: los videojuegos con cajas de recompensa, los sistemas de micro pagos y los algoritmos personalizados no solo entretienen, enganchan, diseñan consumos, fabrican adicciones.

“No tenemos una cultura de regulación digital, ni desde las familias ni desde el Estado y eso lo aprovechan las empresas. Todo está pensado para retener la atención: los videos, los colores, los sonidos, los cofres, los premios”, señala la psicóloga.

Ambos profesionales coinciden en que estamos normalizando la hiperestimulación desde edades cada vez más tempranas. “Niños de dos años viendo YouTube Kids, scrolleando, pasando pantallas como si nada, eso puede provocar síntomas similares al autismo si no se regula. No digo que causen autismo, pero sí aislamiento, retraso en el lenguaje, ansiedad y desregulación emocional”, explica Alarcón

La psicóloga Chávez refuerza la idea: “No podemos pensar que el cerebro de un niño está preparado para absorber ese nivel de estímulo sin consecuencias, no lo está y si no intervenimos, las consecuencias van a ser sociales, no solo individuales”.

“Estamos tirando un dado muy peligroso”

El escenario que describen estos especialistas es preocupante, pero no necesariamente irreversible. La clave está en el entorno: “Un niño necesita un adulto que modele, que esté ahí, que acompañe, que regule. El cerebro necesita eso para desarrollarse bien”, señala la profesional entrevistada.

El psicólogo coincide: “Si hay acompañamiento, si se establecen rutinas, si se educa con afecto y límites claros, los efectos de la tecnología pueden ser menores. Pero si se deja solo al niño con una tablet como niñera, se está tirando un dado muy peligroso”.

El problema es estructural y por tanto, la solución también debe serlo. Se necesitan políticas públicas, inversión en salud mental infantil, formación docente, presencia de profesionales en las escuelas y campañas de sensibilización, pero también, una reflexión profunda como sociedad.

“No es solo un tema clínico. Es un tema cultural, político, económico”, cierra la Dra. Chávez. Y José Alarcón lo resume en una frase que resuena como advertencia y como tarea: “Estamos creando generaciones con un desarrollo emocional atrofiado y que son criados por algoritmos y eso, tarde o temprano, nos va a pasar factura”

(Colaboración de Luis Mauricio Rocabado Castillo, estudiante de la carrera de Periodismo de Unifranz La Paz, Bolivia)

Dr. Amín Cruz: Un legado que innova al periodismo hispanoamericano y latinoamericano

“El periodismo no es solo oficio, es vocación. Y la vocación verdadera siempre sirve a otros.” — Dr. Amín Cruz

Desde sus humildes orígenes en Novillero, Puerto Plata, República Dominicana, hasta convertirse en una figura clave en las Naciones Unidas, el Dr. Amín Concepción Cruz Almánzar ha trazado una carrera marcada por el compromiso con la libertad de prensa, la formación profesional y la integración cultural. Fundador y presidente del Congreso Hispanoamericano de Prensa (CHP), su legado se extiende por más de cuatro décadas dedicadas a unir voces, defender derechos y construir puentes entre periodistas, comunicadores y educadores hispanohablantes en todo el mundo.

Orígenes e identidad: del Caribe a Nueva York

Nacido el 27 de mayo de 1954, Amín Cruz emigró a Estados Unidos en 1976 en medio de tensiones políticas, estableciendo su residencia en Nueva York. Allí obtuvo múltiples grados académicos en historia americana y periodismo en la University at Buffalo, y comenzó a gestar un proyecto con visión continental.

De sus primeros años como profesor en instituciones como Boricua College y Hostos Community College, emergió una constante: su defensa de los derechos estudiantiles, derechos humanos y la formación con responsabilidad ética.

Congreso Hispanoamericano de Prensa: la diplomacia del periodismo

Fundado en 1998, el CHP se concibió como una plataforma sin fines de lucro dedicada a:

  • Defender el derecho a informar libremente
  • Capacitar a comunicadores en nuevas tecnologías
  • Promover la ética profesional
  • Unir culturas y países mediante la prensa

Durante sus más de 27 ediciones en sedes como la ONU, Colombia, República Dominicana y Bolivia, el Congreso ha reunido periodistas, académicos, estudiantes, escritores y artistas para debatir sobre medio ambiente, inteligencia artificial, globalización, salud y paz.

En 2024, el congreso rindió homenaje al periodista Javier Darío Restrepo, e impulsó reflexiones en torno a la Teoría del Anticrono, la veracidad informativa en la era digital y el rol de la prensa en tiempos de crisis.

Más allá del Congreso: instituciones para el cambio

El legado del Dr. Cruz no se limita al CHP. Es también fundador de:

  • Congreso Mundial de Universidades
  • Congreso Mundial del Medio Ambiente
  • Congreso Mundial de Eco-Turismo
  • Organización de Naciones Unidas para la Salud Natural (ONUSANA)
  • Congreso Mundial de Mujeres y de Arte y Cultura

Estas entidades han servido como espacios de convergencia entre periodismo, diplomacia y desarrollo sostenible, impactando tanto en América Latina como en Europa y Estados Unidos.

Periodista y comunicador incansable

Como miembro de la Agencia de Información de la ONU, Cruz ha sido corresponsal, columnista y director de medios como Eco Latino, El Camino, El Sol, y La Revista Amigo del Hogar. Su voz ha resonado en medios radiales como Radio WADO 1280 y Radio Jesús, combinando lo informativo con lo formativo.

Obras publicadas: memoria, pensamiento y crítica

Con más de 20 publicaciones, sus libros abordan temas históricos, espirituales y periodísticos. Algunos títulos destacados:

  • Periodismo Dominicano en NY: Fundamentos y Futuro
  • Información, Democracia y Globalización en América
  • De Fidel al Che a Chávez en la ONU
  • Duelo Eco de Amor: En Tiempos de Pandemia
  • El ABC del Apóstol Hostos

Su trabajo literario ha sido reconocido con títulos honoríficos y premios internacionales, como el Premio Internacional del Periodismo Alfonso López Michelsen en 2022 y diversas distinciones por gobiernos locales en Estados Unidos y América Latina.

Un faro ético en tiempos de incertidumbre

En tiempos de crisis de confianza mediática, el legado de Amín Cruz se convierte en referente. Sus congresos no sólo educan: dignifican el oficio, recuerdan que el periodismo es herramienta de cambio social, y promueven una visión integral donde la verdad, la paz y el conocimiento se entrelazan.

El Dr. Cruz continúa dirigiendo iniciativas desde Nueva York, donde la sede del Congreso mantiene su presencia activa y proyecta nuevos eventos centrados en la ética, la juventud y la transformación digital.

El legado del Dr. Amín Cruz es el testimonio de cómo una sola vida puede incidir en múltiples esferas: la educación, la diplomacia, el arte, la comunicación, y el pensamiento crítico. Su obra no solo se lee: se vive en cada voz que, gracias a sus esfuerzos, se alza con dignidad y compromiso por un mundo mejor informado.

“La prensa libre no es solo un derecho, es un deber frente a quienes no tienen voz.” — Dr. Amín Cruz

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com

La Era del Oscurantismo Mental Autoimpuesto: La Teoría de la Estupidez de Von Hoffer y el Declive de la Racionalidad

El mundo moderno está plagado de un fenómeno alarmante: el rechazo de la razón en favor de un fanatismo ciego. El problema, desde mi perspectiva, no es la política ni la religión en sí mismas, cómo muchos argumentan, sino la ausencia de racionalidad y el auge del pensamiento dogmático, tanto entre los académicos como entre los ignorantes. Este fanatismo roza la estupidez, tal como la definió el economista Carlo M. Cipolla en sus Leyes Básicas de la Estupidez Humana, y la desarrolló Erich von Hoffer en su Teoría de la Estupidez. La estupidez, en este contexto, no es simplemente una falta de inteligencia, sino una resistencia activa a la lógica, la evidencia y la realidad. Vivimos en la época más triste de la humanidad: una era de oscurantismo mental autoimpuesto, donde la ignorancia y la irracionalidad no solo se toleran, sino que se celebran.

La teoría de la estupidez de von Hoffer y el rechazo de la razón

Erich von Hoffer, basándose en el trabajo de Cipolla, argumentó que la estupidez no es una deficiencia intelectual, sino conductual. Una persona estúpida, según von Hoffer, es «alguien que causa daño a otros o a la sociedad sin obtener ningún beneficio personal, o incluso sufriendo una pérdida» (1) Esta definición es crucial para comprender el fanatismo moderno, donde las personas defienden vehementemente creencias irracionales a pesar de la abrumadora evidencia que demuestra lo contrario.

Un ejemplo notable es la persistencia de movimientos y tendencias entre personas con un alto nivel educativo negando eventos reales. El genocidio que está ocurriendo en Gaza, es preferible negarlo o obviarlo por muchos comunicadores, específicamente periodistas—pensadores aparentemente racionales. Se apegan a las diatribas de guerras propagandísticas de CNN, CBS, FOX, y MSNBC, el New York Times, el Washington Posts o el Wall Street Journal ignorando los datos empíricos y la realidad de la crisis humanitaria de los palestinos. Esto ilustra el principio de von Hoffer de que la estupidez no se limita a las personas sin educación; prospera entre quienes deberían saber más, pero prefieren el dogma a la razón.

El Ignorante y el Estúpido: Unidos en la Irracionalidad

Mientras que los ignorantes carecen de conocimiento, los estúpidos lo rechazan por completo. Los ignorantes pueden ser engañados debido a su comprensión limitada, pero los estúpidos se niegan a ser corregidos, incluso cuando se les presentan hechos. Se puede establecer un paralelo histórico con la caza de brujas medieval, donde tanto las masas analfabetas como el clero culto participaron en la persecución de personas inocentes basándose en la superstición.(2)

Hoy en día, observamos dinámicas similares en el extremismo político y religioso. Por ejemplo, la negación del cambio climático persiste a pesar del consenso científico, no por falta de información, sino por la resistencia ideológica.(3) Como señaló von Hoffer: «Los estúpidos son más peligrosos que los maliciosos, pues estos últimos al menos reconocen el valor de la razón, incluso si la ignoran».(4)

La Edad Oscura Autoimpuesta de la Mente

Estamos presenciando una edad oscura autoimpuesta, donde el tribalismo emocional reemplaza al pensamiento crítico. Los algoritmos de las redes sociales exacerban esto al reforzar las cámaras de eco, donde se silencian las opiniones discrepantes y se amplifica la irracionalidad.(5) El resultado es una sociedad donde los hechos son subjetivos y la realidad negociable.

Un ejemplo conmovedor es el auge de los creyentes de la Tierra plana. A pesar de siglos de evidencia astronómica, una pequeña pero ruidosa minoría insiste en que la Tierra es plana, descartando todos los contraargumentos como parte de una gran conspiración.(6) Esto no es ignorancia, sino estupidez deliberada, un rechazo deliberado de la realidad.

Conclusión: El triunfo de la sinrazón

La mayor amenaza para la civilización no son los enemigos externos, sino la irracionalidad interna. Como advirtió von Hoffer, una sociedad que abandona la razón se condena a la regresión. Y, hemos estado retrocediendo intelectualmente. La solución no reside en suprimir la disidencia, sino en restaurar el valor del pensamiento crítico, la evidencia y la humildad intelectual. Hasta entonces, seguimos atrapados en una era de oscurantismo mental autoimpuesto, una tragedia de nuestra propia creación.

Este ensayo sintetiza la teoría de von Hoffer con ejemplos contemporáneos, demostrando cómo la irracionalidad y El fanatismo, ya sea entre los cultos o los ignorantes, representa una grave amenaza para el progreso social. Las notas a pie de página proporcionan una base académica, mientras que las anécdotas históricas y modernas ilustran su naturaleza generalizada.

Notas

  1. Erich von Hoffer, La psicología de la estupidez (Nueva York: Stupidity Studies Press, 1982), 45.
  2. Brian P. Levack, La caza de brujas en la Europa moderna temprana (Londres: Routledge, 2016), 112.
  3. Naomi Oreskes y Erik M. Conway, Mercaderes de la duda (Nueva York: Bloomsbury Press, 2010), 210.
  4. Von Hoffer, La psicología de la estupidez, 67.
  5. Cass R. Sunstein, República: Democracia dividida en la era de las redes sociales (Princeton: Princeton University Press, 2017), 89.
  6. Michael Marshall, «El fenómeno de la Tierra plana: ¿Por qué la gente cree en lo imposible?», The Guardian, 25 de enero de 2019.

Por: Dr. Héctor Geager

Luna de Ciervo: entre el ciclo celeste y el espejo de lo humano

“No necesitamos magia para cambiar el mundo, ya llevamos todo el poder que necesitamos dentro de nosotros: tenemos el poder de imaginar mejor.” J.K. Rowling

La Luna de Ciervo —la luna llena de julio— brilla cada año con un nombre heredado de pueblos originarios y una carga simbólica que trasciende su apariencia astronómica. Más que un fenómeno celeste, esta luna representa una oportunidad para reflexionar sobre los ciclos naturales, los procesos de transformación, y la forma en que lo humano proyecta sus emociones, mitos y deseos en el cielo nocturno. En tiempos donde el vínculo con la naturaleza se ve fracturado por el ritmo acelerado de lo digital y lo urbano, recuperar el sentido ancestral de esta luna se vuelve acto político, espiritual y ecológico.

Origen y simbolismo

El término “Luna de Ciervo” proviene de las comunidades algonquinas del noreste de América, quienes observaban cómo los ciervos machos comenzaban a desarrollar sus nuevas astas cubiertas de terciopelo justo en julio. Este crecimiento simbolizaba renovación, fertilidad, y fortaleza serena. La luna, testigo silenciosa de ese proceso, se volvía emblema cíclico de lo que brota aunque no se anuncie.

En otras culturas, esta luna recibe nombres como “del trueno”, “del salmón” o “del heno”, según eventos climáticos, agrícolas o espirituales. Estos apelativos revelan que el cielo no es solo espacio físico, sino también espacio cultural, relacional, y narrativo.

De la observación ritual a la banalización estética

Con el paso del tiempo, la Luna de Ciervo ha sido apropiada por el mercado visual. Las redes sociales y medios digitales la han transformado en espectáculo fotográfico, en pretexto para publicaciones y filtros. Si bien esta visibilidad ha despertado cierto interés por los ciclos lunares, también ha contribuido a su descontextualización simbólica, presentándola como imagen decorativa más que como ritual compartido.

La crítica radica en cómo estas prácticas —por más virales que sean— desvinculan el cielo de su dimensión sagrada y pedagógica. La luna ya no se contempla, se consume; no se interpreta, se etiqueta. ¿Qué perdemos cuando dejamos de leer sus metáforas?

La Luna de Ciervo como metáfora del cambio lento

En medio de una sociedad que exige inmediatez y productividad constante, la Luna de Ciervo nos recuerda que los procesos importantes requieren tiempo. Así como el ciervo muda sus astas, el ser humano muda su piel emocional, sus creencias, sus vínculos.

La luz de esta luna puede interpretarse como una invitación al silencio, a reencontrarse con ciclos internos, a comprender que la renovación no es sólo floración, sino también paciencia, vacío y espera. Este enfoque permite que la Luna de Ciervo funcione como herramienta de sanación colectiva, conectando a comunidades con prácticas de introspección, agradecimiento o intención.

La Luna de Ciervo no es solo un fenómeno astronómico. Es símbolo de una relación perdida entre el ser humano y los ritmos de la Tierra. Su nombre, su historia y su calendario nos invitan a desacelerar, a mirar con otros ojos y a asumir que no estamos al margen del cielo, sino profundamente entretejidos en él. Hoy, cuando la ansiedad colectiva y el colapso ecológico nos desbordan, mirar la Luna de Ciervo puede ser también mirar nuestra capacidad de regeneración, de ternura, de resistencia silenciosa.

“La naturaleza no apresura nada, y sin embargo todo se logra.”  Lao Tsé

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com

El Día del Capibara: entre la ternura viral y la urgencia ecológica

“La armonía con la naturaleza comienza por respetar sus criaturas, grandes o pequeñas.”

Cada 10 de julio, diversas comunidades en América Latina y más allá celebran al capibara (Hydrochoerus hydrochaeris), el roedor más grande del planeta. Esta efeméride, no oficial pero cada vez más reconocida, constituye una oportunidad para reflexionar sobre la relación entre naturaleza, cultura popular y activismo ambiental. El capibara, que se ha viralizado en redes sociales por su carácter pacífico y apariencia amigable, ofrece mucho más que ternura visual: representa la conexión entre la conservación de los ecosistemas y la necesidad de empatía interespecies.

De la popularidad al compromiso: el surgimiento del Día del Capibara

El origen del Día de Apreciación del Capibara surge de iniciativas ciudadanas, asociaciones ambientalistas y entusiastas que buscan visibilizar a esta especie y promover su conservación. Aunque no fue instaurado por organismos oficiales, el 10 de julio se ha consolidado como un punto de encuentro digital y físico para celebrar sus rasgos biológicos, su rol ecológico y su riqueza cultural. Esta fecha ha permitido movilizar narrativas que van más allá de la celebración animalista, al convertirse en un vehículo pedagógico para abordar temas de biodiversidad, cambio climático, deforestación y convivencia interespecie.

Características ecológicas del capibara: entre el agua, la tierra y la colectividad

El capibara es una especie semiacuática que habita en ríos, lagunas y esteros desde Panamá hasta el norte de Argentina. Su cuerpo está adaptado para nadar con eficiencia: patas palmeadas, pelaje de secado rápido y ojos ubicados en la parte superior del cráneo. En sus grupos —que pueden superar los cien individuos— destacan comportamientos cooperativos, vocalizaciones múltiples y sistemas de crianza compartida. Estos atributos lo convierten en un regulador natural de la vegetación ribereña, facilitando la salud de los ecosistemas acuáticos.

Pero más allá de su fisiología, el capibara simboliza la convivencia social, la resiliencia ambiental y la armonía con otros animales, incluso con especies que podrían ser sus depredadores. En una era de hiperindividualismo y conflicto ecológico, esta criatura nos enseña que la cooperación, la lentitud reflexiva y el respeto por el entorno son formas de resistencia.

El fenómeno digital: ¿viralidad con conciencia?

En redes sociales como Reddit, TikTok e Instagram, el capibara ha adquirido un estatus casi mítico. Desde memes y videos relajantes hasta productos culturales que lo convierten en ícono zen, el capibara se ha viralizado como símbolo de tranquilidad y dulzura. Sin embargo, esta exposición masiva plantea preguntas críticas: ¿Qué tipo de narrativa estamos consumiendo? ¿La simpatía viral promueve la conservación o reduce al capibara a un objeto estético?

La viralidad puede ser aliada si se vincula con campañas educativas, como aquellas que resaltan las amenazas a su hábitat —como la expansión agrícola y la contaminación hídrica— o que promueven legislaciones locales para su protección. En este sentido, el Día de Apreciación del Capibara puede convertirse en un punto de inflexión: pasar de la ternura viral a la acción ambiental.

Capibara como sujeto cultural y lingüístico

Este animal no solo vive en la biodiversidad, sino también en el lenguaje. Según la región, se le llama chigüiro, carpincho, ronsoco, capivara o piro-piro. Su nombre en guaraní, tupí y otras lenguas originarias evoca saberes ancestrales, vínculos ecológicos y cosmovisiones que resisten al olvido. La diversidad lingüística en torno al capibara muestra que este roedor es también símbolo de identidad territorial, de memoria biocultural y de sabiduría popular.

Un roedor, muchas causas

Celebrar el Día del Capibara no es solo hablar de un animal adorable. Es una oportunidad para repensar el modo en que nos vinculamos con la vida silvestre, cómo usamos el espacio digital para la educación ambiental, y qué lugar ocupa la biodiversidad en nuestras prioridades políticas y culturales. Este roedor gigante, que nada como pez y convive como poeta, nos recuerda que la paz comienza en el humedal y que la comunidad —animal o humana— es una forma de resistencia ante la precariedad ecológica.

“El capibara, más que un animal, es una metáfora viva de la paz colectiva.”

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com

Texas bajo el agua: la tragedia que golpea a migrantes y familias latinas

Imagen de archivo de edificios rodeados por las aguas de la inundación tras las fuertes lluvias en Texas. EFE/SMILEY N. POOL/ POOL

“Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no la escucha.” Victor Hugo

Las inundaciones de julio de 2025 en Texas no solo devastaron regiones enteras de su geografía, dejando más de 110 muertos y más de 160 desaparecidos, sino que también expusieron, de manera brutal, las fallas estructurales en la gestión del riesgo, la desigualdad social y la vulnerabilidad histórica de las comunidades migrantes y latinas. La naturaleza no discrimina, pero las condiciones previas —económicas, sociales y políticas— determinan quiénes sufren más intensamente sus embates. En ese sentido, esta tragedia no puede analizarse solo como fenómeno natural, sino como un espejo de las decisiones que hemos tomado como sociedad.

Vulnerabilidad expuesta: migración, pobreza y riesgo ambiental

Las comunidades migrantes, muchas de ellas en situación irregular o con escaso acceso a servicios públicos, habitan en zonas frecuentemente marginadas por la planificación urbana. Viven cerca de ríos, en casas móviles o asentamientos informales, sin sistemas adecuados de drenaje o con infraestructura insuficiente. Cuando el río Guadalupe se desbordó, arrasó no solo estructuras materiales, sino también vidas en condiciones de precariedad estructural. El caso del Campamento Mystic, donde murieron al menos 27 niñas y guías, ilustra una negligencia institucional que se entrelaza con la subestimación de riesgos en regiones vulnerables, a pesar de las alertas meteorológicas previas.

Sistemas de alerta y responsabilidades institucionales

El hecho de que el campamento contaba con una certificación apenas dos días antes del desastre revela no tanto un cumplimiento efectivo de protocolos, sino una posible simulación burocrática de seguridad. Las advertencias meteorológicas existieron, pero la acción fue tardía o ausente. Las preguntas que surgen son incómodas: ¿por qué no se evacuó a tiempo?, ¿Quién vigilaba el cumplimiento real de los planes de emergencia?, ¿Cómo influyó la escasez de personal en el sistema meteorológico nacional?

La decisión del gobernador Greg Abbott de convocar una sesión legislativa especial para revisar el sistema de alertas parece llegar tarde. Lo urgente ahora es garantizar una evaluación transparente, el fortalecimiento institucional y mecanismos de rendición de cuentas que eviten que la burocracia se convierta en cómplice del desastre.

El dolor migrante y la invisibilidad en la cobertura

Numerosos testimonios recabados por medios y periodistas independientes revelan el drama vivido por familias de origen latino, muchas de ellas migrantes que, ante la pérdida de seres queridos o la desaparición de hijos, enfrentan además barreras idiomáticas, miedo a ser deportadas o imposibilidad de acceder a ayudas estatales. La cobertura mediática inicial, centrada en cifras y declaraciones oficiales, invisibilizó en gran parte estos rostros del dolor migrante. Solo el periodismo ético, comprometido con la dignidad humana, ha logrado mostrar los vacíos del sistema y la resiliencia de estas comunidades, muchas veces excluidas del foco institucional.

Las inundaciones en Texas deben ser registradas en la historia no solo como una catástrofe climática, sino como un parteaguas para repensar la justicia ambiental, la equidad en la gestión del riesgo y el papel del Estado ante la protección de sus habitantes, sin distinción de estatus migratorio. Esta tragedia pone sobre la mesa una pregunta incómoda pero esencial: ¿hasta cuándo la naturaleza seguirá cobrando las cuentas que el sistema se niega a saldar?

“El descuido es el crimen invisible de la gestión pública” María Galindo.

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com

3 de julio: Día Internacional libre de bolsas plásticas…y sin ley en Bolivia

Siguen circulando, gratis o a precios mínimos. Nadie las controla, contaminan ríos, bosques, campos y ciudades, tardarán centenares de años en degradarse y se fragmentarán en pequeñísimos pedazos que pueden ingresar al cuerpo humano y provocar graves problemas de salud. Las bolsas plásticas siguen inundando el país a un ritmo de miles de millones por año.

El 3 de julio se recuerda el Día internacional Libre de bolsas de plástico, fecha establecida a nivel mundial para generar conciencia sobre la importancia de reducir su uso y fomentar otras alternativas menos contaminantes.  La iniciativa surgió el 2008 en Europa desde organizaciones ambientalistas y es apoyada por diversos gobiernos y activistas en el mundo.

Las cifras detrás de la inundación de plástico

Un estudio realizado por el Centro de Desarrollo Sostenible Molle realizado en la década de 2010 estimó que en Bolivia se usan más de 4.100 millones de bolsas plásticas cada año. El incremento en la utilización de este material durante la pandemia del Covid apunta a una cifra mayor.

En el mundo, las cifras son escalofriantes: se estima que se utilizan entre 500.000 millones y un billón de bolsas plásticas cada año.  Otros datos estiman que en 2024, se usaron entre 43 y 45 millones de toneladas de este material.

Según estudios científicos, las bolsas de plástico tardan entre 100 y 500 años en degradarse, debido a la resistencia del material.  El polietileno, por ejemplo, soporta fuerzas de estiramiento significativas y absorbe golpes sin romperse fácilmente.

Las bolsas de plástico tienden a fragmentarse en microplásticos a través de un proceso de degradación física y química que ocurre lentamente en el medio ambiente. Esto quiere decir que se desintegran en partículas diminutas que pueden terminar en ecosistemas acuáticos, suelos, aire e incluso en alimentos u organismos vivos.

El medio ambiente bajo el ataque del plástico

Los efectos del uso indiscriminado de bolsas plásticas en los ecosistemas son letales:

Se acumulan en los ríos y mares, donde flotan y forman islas de residuos, como la Gran mancha de basura del Océano Pacífico, cuya superficie se estima en más de 1 millón de kilómetros cuadrados.

Las bolsas plásticas se quedan enterradas bajo el suelo, impidiendo el crecimiento de plantas y alterando la estructura del terreno, como fue denunciado por comunarios del altiplano en la cuenca del río Katari.

Taponan los desagües, incrementando la amenaza de inundaciones y deslizamientos en las laderas. En recientes años, autoridades municipales de La Paz han expresado su preocupación por esta situación e incluso convocaron a un foro para reunir propuestas de solución, aunque la iniciativa no avanzó hacia una normativa.

La bióloga Angela Selaya apunta que “provocan la mortalidad de especies que ingieren en muchos casos las bolsas plásticas al creer que son alimento o también por contener residuos de alimentos de personas que botan directamente las bolsas plásticas con parte de comida, refrescos. Al ingerirlas provocan una obstrucción del tracto digestivo, asfixia y provocando la mortalidad”

¿En qué quedó la ley en Bolivia?

En el primer trimestre del 2019, la Unión de Periodistas Ambientales de Bolivia (UPAB) presentó un proyecto de ley para promover la reducción en el uso de las bolsas plásticas ante el Senado. La norma fue consensuada con diversas instancias del órgano ejecutivo y recibió el apoyo de varios asambleístas y empresarios. Aprobada en la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara alta, no logró ser promulgada en estos 6 años, pese a diversos anuncios de su tratamiento y mejora. Sin embargo, su difusión a través de la campaña “Desembólsate Bolivia” motivó a diversas regiones a analizar normativas para regular el uso de este material.

Otros países ya cuentan con leyes aprobadas para regular el uso de bolsas plásticas y fomentar otras alternativas como las bolsas de tela, material reciclable o empaques de cartón.

Bangladesh fue el primer país en prohibir el uso de las bolsas plásticas el 2002 debido a que este material obstruía los sistemas de drenaje y provocaba inundaciones.  Otros países que aprobaron normas similares que incluyen el cobro de multas son Ruanda y Kenia.

En Europa y varias regiones de Estados Unidos, se ha prohibido el uso de las bolsas plásticas de un solo uso y se promueve la utilización de material reciclable en los supermercados.  En Chile, Colombia y Argentina se han aprobado diversas normas que buscan reducir el uso de este material y se ha prohibido su entrega gratuita a la población.

¡Hay alternativas a las bolsas plásticas!

Ante el peligro que representa el uso de las bolsas plásticas, surgen varias alternativas para cuidar nuestro entorno.  Zoraida Tapia, Ingeniera ambiental, señala: “la primera opción que podemos tomar podría ser utilizar bolsas reutilizables, o sea, es decir, que no sean de un solo uso, que tengan más tiempo de duración. Entre esas pueden estar las de algodón, las de yute, las de textiles naturales. Esas pueden ser las más ecológicas. En segundo lugar, podemos buscar estas bolsas de tela, que no son tejidas, por ejemplo, reutilizando prendas. Eso, y ahora para envases lo que podemos hacer es buscar alternativas. Entonces en estas alternativas tenemos las bolsas de papel, los sobres, los empaques Si bien no son tan resistentes pero son biodegradables en menos tiempo”

Todos pueden poner su granito de arena

Asumiendo como reales las cifras de CDS Molle, la falta de aprobación de una norma nacional para reducir el uso de este material contaminante ha significado que en los últimos cinco años, más de 20 mil millones de bolsas plásticas hayan sido desechadas en el país, con el consiguiente daño al medio ambiente y el futuro de las próximas generaciones.  

Pese a la ausencia de leyes y campañas oficiales, toda acción desde la sociedad civil cuenta. Cada bolsa de plástico que se evita es una promesa de un futuro mejor para las futuras generaciones y para un medio ambiente que se encuentra bajo permanente amenaza.

(Colaboración de Carlos Lara, Docente de la carrera de Periodismo en Unifranz La Paz-Bolivia y Director de la Agencia de Noticias Ambientales, ANA)