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Mujeres diplomáticas: ¿El momento de dirigir la ONU?

«Cuando las mujeres participan en la construcción de la paz, la paz dura más.»  Kofi Annan

Tras más de ochenta años de historia, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) nunca ha sido dirigida por una mujer. Este hecho no es anecdótico: refleja un déficit estructural en la diplomacia multilateral y una resistencia persistente a reconocer que el liderazgo femenino puede aportar nuevas perspectivas en un sistema desgastado. Hoy, tres destacadas diplomáticas latinoamericanas Michelle Bachelet (Chile), Rebeca Grynspan (Costa Rica) y María Fernanda Espinosa (Ecuador) han levantado la voz en Ginebra para afirmar que ha llegado el momento de romper ese techo de cristal.

Su propuesta trasciende la mera reivindicación de género. No se trata de ocupar un cargo por cuota simbólica, sino de transformar una institución debilitada por la falta de financiamiento, la pérdida de confianza global y la incapacidad de responder con eficacia a las crisis contemporáneas. La ONU, que nació como garante de la paz y promotora del desarrollo tras la Segunda Guerra Mundial, hoy enfrenta un escenario de credibilidad erosionada: conflictos que se multiplican sin mediación efectiva, un sistema de veto que paraliza decisiones cruciales y una ciudadanía que se pregunta dónde está la ONU cuando más se la necesita.

Las candidatas latinoamericanas representan más que trayectorias individuales: encarnan la posibilidad de un cambio cultural profundo en la diplomacia internacional. Bachelet aporta la experiencia de haber sido alta comisionada de derechos humanos y presidenta de Chile; Grynspan, la capacidad de negociación demostrada en acuerdos internacionales como el del Mar Negro; y Espinosa, la legitimidad de haber presidido la Asamblea General de la ONU. Todas ellas coinciden en que el liderazgo femenino no es un capricho, sino una necesidad histórica para revitalizar el multilateralismo.

La crítica es clara: mantener a la ONU bajo la dirección exclusiva de hombres perpetúa un modelo de poder que ha demostrado sus límites. La inclusión de una mujer en la secretaría general sería un gesto simbólico de justicia, pero sobre todo un acto político de renovación que podría devolver confianza a la ciudadanía global.

La ONU no puede seguir siendo un club de hombres; su legitimidad depende de abrir paso a un liderazgo femenino capaz de devolver esperanza al mundo.

Credenciales y propuestas: un liderazgo femenino para la ONU

Las tres diplomáticas latinoamericanas que hoy aspiran a dirigir la ONU representan trayectorias sólidas y credenciales que trascienden la retórica. Michelle Bachelet, expresidenta de Chile y primera directora de ONU Mujeres, ha sido también Alta Comisionada para los Derechos Humanos, cargo desde el cual defendió con firmeza la independencia política y la centralidad de los derechos humanos en la agenda internacional. Su propuesta se centra en un liderazgo con voz clara y sin concesiones frente a la injusticia, consciente de que la neutralidad mal entendida convierte al secretario general en un mero espectador de las crisis.

Por su parte, Rebeca Grynspan, actual secretaria general de la UNCTAD, ha demostrado capacidad de negociación en escenarios complejos, como el acuerdo del Mar Negro que evitó una crisis alimentaria global en 2022. Su visión es pragmática: recuperar la credibilidad de la ONU como mediadora independiente mediante alianzas estratégicas y un multilateralismo renovado que involucre a actores externos. Su frase “No quiero que nadie pregunte nunca más dónde está la ONU” sintetiza la urgencia de devolver relevancia a una institución que hoy parece ausente en los conflictos más graves.

Finalmente, María Fernanda Espinosa, expresidenta de la Asamblea General de la ONU, subraya la necesidad de una dirección femenina enérgica, “neutral pero no indiferente”. Su experiencia parlamentaria internacional le otorga legitimidad para insistir en que el secretario general debe tener “los pies en el terreno”, es decir, presencia activa en los contextos de crisis y no limitarse a discursos diplomáticos.

El reto de la credibilidad

La ONU atraviesa una crisis de confianza sin precedentes. Los conflictos en Gaza, Ucrania, Sudán e Irán han evidenciado que otros actores Estados Unidos, Qatar, Pakistán han asumido roles de mediación que deberían corresponder al organismo internacional. Esta pérdida de protagonismo erosiona la legitimidad de la ONU y cuestiona su capacidad de ser árbitro imparcial en un orden global cada vez más fragmentado.

Bachelet advierte que un secretario general sin fuerza se convierte en “un comentador de lo que sucede”, mientras Espinosa insiste en que el liderazgo debe ser tangible y cercano a las realidades del terreno. Las tres candidatas coinciden en que el puesto no debe ser ocupado por una mujer solo por cumplir una cuota simbólica, sino por la más capacitada para reconstruir la confianza en el multilateralismo.

El debate sobre quién debe dirigir la ONU no es únicamente un asunto de género, sino de credibilidad institucional. La ausencia de mujeres en la secretaría general durante ocho décadas refleja un déficit democrático, pero la verdadera urgencia es devolver a la ONU su papel de mediadora global. La elección de una mujer con credenciales sólidas sería un gesto histórico, pero sobre todo un acto político de renovación que podría marcar el inicio de una nueva etapa en la diplomacia internacional.

Diplomacia y género: un cambio necesario

La crítica central es evidente: la ausencia de mujeres en la dirección de la ONU refleja un déficit democrático y simbólico en la diplomacia multilateral. La presencia femenina no es solo cuestión de representación, sino de redefinir la diplomacia con enfoques inclusivos, preventivos y cercanos a la ciudadanía. La organización GWL Voices y la Fundación de las Naciones Unidas han impulsado este debate, subrayando que la legitimidad de la ONU depende de recuperar la confianza de los pueblos, no solo de los Estados.

El proceso de elección

El proceso de elección del próximo secretario general de la ONU es más que un trámite institucional: es un espejo de las tensiones de poder que atraviesan el sistema multilateral. El Consejo de Seguridad iniciará deliberaciones en julio, y el candidato necesitará al menos nueve votos de los quince miembros, además de evitar el veto de las cinco potencias con asiento permanente (Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido). Este mecanismo, concebido para garantizar consensos, se ha convertido en un instrumento que perpetúa la hegemonía de unos pocos y limita la posibilidad de un liderazgo verdaderamente independiente. Posteriormente, la Asamblea General ratificará el nombramiento, pero su papel es más simbólico que decisivo, pues la verdadera elección se define en ese reducido círculo de poder.

La rotación geográfica otorga prioridad a América Latina y el Caribe, lo que coloca a las tres diplomáticas Michelle Bachelet, Rebeca Grynspan y María Fernanda Espinosa en una posición estratégica. Sin embargo, la historia demuestra que la geopolítica y los intereses de las potencias suelen imponerse sobre la lógica de la rotación, lo que convierte esta oportunidad en un desafío político de gran magnitud.

La ONU frente a un momento histórico

La ONU atraviesa un momento decisivo. La elección de una mujer al frente no resolverá por sí sola la crisis de credibilidad que enfrenta la organización, pero sería un gesto histórico de renovación y un mensaje poderoso: que la diplomacia global puede ser liderada con firmeza, empatía y visión transformadora. La crítica es clara: mientras la ONU siga atrapada en vetos y cálculos de poder, su legitimidad continuará erosionándose. La presencia de una mujer con credenciales sólidas no es solo un acto de justicia simbólica, sino una oportunidad para reconstruir la confianza ciudadana en el multilateralismo.

Como señaló María Fernanda Espinosa: “El mundo está en llamas; es hora de que la ONU tenga un liderazgo capaz de traer esperanza, y esa esperanza puede tener voz de mujer.”

La elección del próximo secretario general definirá si la ONU sigue siendo rehén de los vetos o si se atreve a abrir paso a un liderazgo transformador con rostro femenino.

«La diplomacia sin mujeres es una diplomacia incompleta.»  Madeleine Albright

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com

La Vejez en Riesgo: La Violencia que el Mundo Calla

«El respeto a los derechos humanos no admite edad.»  Eleanor Roosevelt

La violencia contra las personas mayores es una herida abierta que nuestras sociedades prefieren ocultar. No se trata de un problema marginal ni de una cuestión privada: es una crisis ética global que revela la fragilidad de nuestra solidaridad intergeneracional.

Cada 15 de junio, el mundo recuerda el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez. Sin embargo, más allá de los discursos oficiales, millones de adultos mayores siguen siendo víctimas de abusos físicos, psicológicos, financieros y sociales. El silencio que rodea esta problemática es tan grave como la violencia misma: invisibiliza el sufrimiento y perpetúa la impunidad.

Los datos son alarmantes: uno de cada seis adultos mayores ha sufrido algún tipo de abuso, y en instituciones de cuidado más de la mitad del personal reconoce haber ejercido maltrato. Estas cifras deberían escandalizar a cualquier sociedad que se precie de respetar los derechos humanos. Pero la indiferencia persiste, alimentada por la discriminación por edad y por sistemas de salud y asistencia social debilitados.

La violencia contra los mayores no ocurre en el vacío. Se nutre de prejuicios, de la obsesión por la juventud y la productividad, y de políticas públicas que relegan la vejez a un segundo plano. El resultado es devastador: depresión, pérdida de autonomía, institucionalización forzada e incluso muerte prematura.

El impacto trasciende lo individual. Las familias cargan con el peso emocional y financiero, mientras los Estados enfrentan sistemas de salud y asistencia social cada vez más presionados. El maltrato hacia los adultos mayores, por tanto, no es un asunto privado: es una amenaza para la cohesión social y la sostenibilidad de los sistemas de bienestar.

La comunidad internacional ha comenzado a reaccionar. La ONU y la OMS han instado a los Estados a tipificar el maltrato como delito y a fortalecer los mecanismos de prevención. El Plan de Envejecimiento y Salud 2016 propone un enfoque integral que combina cuidados de calidad, capacitación y entornos seguros. Pero estas iniciativas solo tendrán impacto si los gobiernos las asumen como prioridad y si las sociedades rompen el silencio que perpetúa la impunidad.

La forma en que tratamos a nuestros mayores define el tipo de humanidad que queremos construir. No podemos permitir que la última etapa de la vida se viva en silencio y dolor. Urge un compromiso global que coloque a la vejez en el centro de las agendas de derechos humanos, reconociendo que proteger a los mayores es proteger la memoria, la experiencia y la dignidad de nuestras comunidades.

«La justicia social comienza en el respeto a quienes nos precedieron.»  Paulo Freire

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana Chilpancingo de los Bravo, Estado de Guerrero E-mail: periodistaaaguilar@gmail.com

México 2026: Mundial de fútbol entre luces y ausencias

“La injusticia en cualquier parte es una amenaza a la justicia en todas partes.” Martin Luther King Jr.

La inauguración bajo protesta

El 11 de junio de 2026, la Ciudad de México se convirtió en escenario de un contraste que difícilmente puede ignorarse. Mientras el Estadio Ciudad de México (antes Azteca) abría sus puertas para la inauguración del Mundial de Fútbol, cientos de madres buscadoras marchaban sobre la Calzada de Tlalpan con un reclamo que atraviesa fronteras: más de 133,000 personas desaparecidas en todo el país.

El cerco policial, con vallas metálicas y operativos antimotines, impidió que las familias llegaran al recinto. El mensaje oficial fue claro: garantizar la seguridad del espectáculo. Pero el mensaje social fue aún más contundente: la fiesta deportiva no puede construirse sobre el silencio de las víctimas.

El contraste entre espectáculo y crisis

  • -Imagen oficial: El gobierno insiste en proyectar un país seguro y hospitalario.
  • -Realidad social: Los colectivos denuncian carpetas ministeriales estancadas, fosas clandestinas y una impunidad que se multiplica.
  • -Estrategia de visibilización: Pancartas en inglés, altares improvisados y fichas de búsqueda pegadas en muros para que el reclamo llegue a la prensa internacional.

Voces críticas y alertas institucionales

Académicos de la UNAM advierten que el Mundial acelera procesos de gentrificación y desplazamiento urbano, mientras la Conferencia del Episcopado Mexicano alerta sobre riesgos de trata y explotación sexual durante el torneo. La Iglesia ha ofrecido acompañamiento jurídico y psicológico, pero también ha señalado que el evento no puede convertirse en cortina de humo frente a la violencia estructural.

Las sedes y sus sombras

En la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, los gobiernos locales presumen mejoras en seguridad y embellecimiento urbano. Sin embargo, los datos oficiales revelan otra cara:

  • CDMX: lidera en robo a transeúnte y transporte público.
  • Jalisco: encabeza cifras de abuso sexual infantil, con Puerto Vallarta y Guadalajara como focos rojos.
  • Nuevo León: primer lugar en producción y segundo en tráfico de narcóticos.

La pregunta es inevitable: ¿Qué tipo de visitantes atrae el Mundial y a qué tipo de violencia silenciosa se les abre la puerta?

Entre negocio y esperanza

El Mundial 2026, con 48 selecciones y 104 partidos (solo 13 en México), deslumbra a gobiernos y patrocinadores con la promesa de derrama económica. Sin embargo, mientras las campañas de marketing saturan el espacio público, las organizaciones sociales recuerdan que la dignidad humana no puede ser relegada.

La Arquidiócesis de México, a través de su Comisión de Protección a Menores, publicó un desplegado incómodo: alerta sobre riesgos de trata, abuso sexual y violencia. Frente a ello, ofrece acompañamiento jurídico y psicológico, pero también plantea un dilema: ¿Será capaz la Iglesia de abrir sus templos y corazones a la diversidad cultural y a la alegría compartida, más allá de la alarma?

El Mundial no es solo negocio ni sombra del miedo. También puede ser oportunidad de convivencia, alegría y experiencias edificantes. Pero esa posibilidad exige instituciones que primereen, tomen la iniciativa, acompañen y se involucren como insiste el papa Francisco para vivir la fe y la ciudadanía con “alegría contagiosa” y creatividad.

El silbatazo inicial debería encontrarnos más humanos: preocupados en defender la dignidad de todos, pero también abiertos al servicio y a la esperanza. Porque el verdadero partido que México enfrenta en 2026 no se juega en la cancha, sino en las calles, en las fosas, en los tribunales y en la memoria colectiva.

El Mundial puede llenar estadios, pero la verdadera victoria será cuando México logre llenar de justicia y memoria los vacíos que hoy duelen en sus calles

“La justicia es el pan del pueblo, y cuando falta el pan, la justicia se convierte en derecho de las moscas.” Eduardo Galeano

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com

Veladoras contra los reflectores: Madres buscadoras frente al Mundial 2026

La imagen que estremeció la inauguración

La noche del 10 de junio de 2026, a pocas horas de que el Estadio Ciudad de México recibiera al mundo para la inauguración del Mundial, más de 400 madres buscadoras caminaron con veladoras y fotografías de sus desaparecidos. La movilización, bautizada como “Iluminemos la búsqueda”, partió desde Registro Federal y avanzó por la Calzada de Tlalpan hasta encontrarse con un muro de camiones y policías antimotines.

En ese momento, una madre vestida de blanco, Vicky Ponce, se arrodilló en el asfalto y suplicó llorando: “Yo soy una madre desesperada que busca a mi hijo. Tengan compasión, déjennos entrar. Estas manos han sacado debajo de la tierra lo que ustedes no se imaginan.”

Su gesto, registrado en video y fotografías, se convirtió en símbolo de la tensión entre la vitrina internacional del Mundial y la crisis humanitaria que atraviesa México.

El choque entre protesta y seguridad

  • -Encapsulamiento: La SSC desplegó un cerco con escudos y cascos, impidiendo el paso hacia el estadio.
  • -Negociación fallida: El secretario de Gobierno, César Cravioto, intentó abrir diálogo, pero fue recibido con gritos y empujones. El subsecretario Fadlala Akabani resultó herido en el forcejeo.
  • -Narrativa oficial: Cravioto aseguró que “grupos ajenos” se infiltraron para generar violencia, separando a las madres buscadoras de otros manifestantes.

La consigna que interpela al Mundial

Las playeras intervenidas con rostros de desaparecidos llevaban una pregunta que resonó en la avenida: “La pelota vuelve a casa… ¿Y tú cuándo?” Un recordatorio de que, mientras el balón regresa a México, miles de familias siguen esperando el regreso de sus seres queridos.

La voz internacional

Amnistía Internacional condenó el operativo y recordó que el Estado mexicano tiene la obligación de garantizar el derecho a la protesta pacífica. Subrayó que las madres buscadoras ejercen una forma legítima de defensa de los derechos humanos y que su labor debe ser protegida, no obstaculizada.

La organización insistió en que, aunque la atención pública se concentre en el Mundial, las autoridades deben abrir canales de diálogo y asegurar condiciones para que las familias sigan visibilizando la crisis de desapariciones.

La súplica que desnudó las fracturas de México

La súplica de Vicky Ponce no fue únicamente un acto de dolor personal, sino un gesto que condensó la tragedia colectiva de un país entero. Arrodillada frente a un muro de policías antimotines, con las manos extendidas y la voz quebrada, su clamor se convirtió en un espejo incómodo: mientras el mundo se prepara para celebrar goles y victorias, México sigue contando ausencias, excavando fosas y acumulando expedientes que rara vez llegan a la justicia.

El Mundial 2026 ha colocado al país en el centro de la atención internacional, pero también ha expuesto sus fracturas más profundas. La fiesta deportiva, diseñada para proyectar modernidad y hospitalidad, se ve atravesada por la realidad de más de 133,000 desaparecidos, por la violencia que no cesa y por la impunidad que se multiplica. La pregunta que debería interpelar a la sociedad no es quién levantará la copa, sino si México será capaz de levantar la dignidad de quienes buscan a los ausentes.

La imagen de una madre arrodillada frente al escudo policial es más que un símbolo: es un recordatorio de que la seguridad oficial se mide en protocolos y cercos, mientras la seguridad humana se mide en vidas que faltan. Es también una denuncia contra el silencio institucional y la indiferencia social. Porque cada gol celebrado en el estadio contrasta con un nombre escrito en una ficha de búsqueda; cada cántico de victoria se superpone al llanto de quienes excavan con sus propias manos.

El Mundial, con su despliegue de luces, marketing y propaganda, no puede ocultar que México sigue siendo un país fracturado. La súplica de Vicky Ponce nos obliga a mirar más allá de la cancha: a reconocer que la verdadera victoria no está en el marcador, sino en la capacidad de un Estado y de una sociedad para responder a la deuda de justicia que se acumula día tras día.

 “Si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor.” Desmond Tutu

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E mail periodistaaaguilar@gmail.com

México: Día de la Libertad de Expresión en medio de violencia y desigualdad

“La libertad de expresión es la base de toda libertad.” Benjamin Constant

Una conmemoración con sombras

Cada 7 de junio, México celebra el Día de la Libertad de Expresión, instaurado en 1951 por el presidente Miguel Alemán Valdés y reforzado en 1976 con la creación del Premio Nacional de Periodismo. La fecha busca reconocer uno de los pilares de toda sociedad democrática: la posibilidad de manifestar ideas, expresar opiniones y acceder a información sin censura.

Sin embargo, detrás de los discursos oficiales y las ceremonias, la realidad mexicana revela un panorama alarmante. La libertad de expresión, protegida por los artículos 6 y 7 de la Constitución y por el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se encuentra atrapada entre la violencia, la censura indirecta y la desigualdad estructural.

México, territorio hostil para la prensa

De acuerdo con Reporteros Sin Fronteras (RSF), México ocupa el lugar 122 de 180 en el Índice Mundial de Libertad de Prensa 2026. Aunque avanzó dos posiciones respecto al año anterior, este movimiento refleja más el deterioro global que una mejora interna.

El país sigue marcado por:

  • Violencia contra periodistas: nueve asesinatos en 2025 y más de 150 homicidios desde 2010.
  • Agresiones sistemáticas: 451 ataques documentados en 2025, una agresión cada 20 horas.
  • Hostigamiento judicial: creciente uso de demandas y procesos legales como mecanismos de presión.

El caso reciente de la periodista Roxana Guzmán, secuestrada en Veracruz, simboliza la vulnerabilidad extrema en la que se ejerce el oficio.

Nuevos riesgos: vigilancia y opacidad

El informe anual de Artículo 19 advierte que las amenazas ya no se limitan a la violencia física. Se suman:

  • Vigilancia digital: ampliación de facultades gubernamentales para acceder a datos personales.
  • Opacidad institucional: obstáculos crecientes para acceder a información pública.
  • Censura indirecta: debilitamiento de los sistemas de transparencia y rendición de cuentas.

Estos fenómenos erosionan el derecho ciudadano a estar informado y consolidan un entorno de control político disfrazado de legalidad.

Mujeres periodistas: doble vulnerabilidad y triple jornada

La crisis golpea con mayor fuerza a las mujeres periodistas, quienes enfrentan una doble vulnerabilidad: la violencia general contra la prensa y la discriminación estructural.

  • Solo el 28% del gremio está integrado por mujeres.
  • Muchas son jefas de familia que deben combinar el ejercicio periodístico con responsabilidades de cuidado y trabajo doméstico no remunerado.
  • La brecha salarial y la informalidad laboral las obligan a desempeñarse en múltiples espacios para sostener sus hogares.

La violencia de género en el periodismo mexicano refleja las desigualdades persistentes en la sociedad y la invisibilización de las aportaciones femeninas al debate público.

El Día de la Libertad de Expresión en México no puede limitarse a una efeméride simbólica. Es un recordatorio de que el periodismo se ejerce en condiciones de riesgo, desigualdad y hostilidad institucional.

La libertad de expresión es más que un derecho de los periodistas: es una garantía para toda la sociedad. Sin ella, se debilita la democracia, se erosiona la rendición de cuentas y se perpetúa la impunidad.

Hoy, México enfrenta el reto de transformar esta conmemoración en un compromiso político y ético:

  • Proteger a quienes informan desde las trincheras.
  • Reconocer la voz de las mujeres periodistas.
  • Garantizar la pluralidad informativa como reflejo de la diversidad social.
  • Frenar la vigilancia y la censura que socavan la transparencia.

Solo así, la palabra libre podrá ser motor de justicia y democracia. De lo contrario, México corre el riesgo de consolidarse como un país donde informar es un acto heroico y donde la libertad de expresión se convierte en una consigna vacía frente a la violencia y la impunidad.

“La prensa libre debe ser no solo un derecho, sino un deber de toda sociedad que aspire a la justicia.”  Eduardo Galeano

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com

Estamos asistiendo al nacimiento de un imperialismo algorítmico

Por Andrea Duffour

Ignacio Ramonet es una referencia imprescindible para quienes buscan descifrar los mecanismos del poder, una figura clave para comprender las fuerzas que moldean nuestro mundo.

Doctor en semiología, exdirector de « Le Monde diplomatique », autor de « La tiranía de la comunicación »(1999) y de una veintena de libros más, es uno de los grandes analistas de los medios y de lo que él mismo denominó la “censura liberal”. Ha dedicado su vida a desenmascarar el “pensamiento único” y a analizar la evolución de los medios, desde la imprenta hasta la actual industrialización del razonamiento mediante la inteligencia artificial.

Pero más allá de la teoría, Ramonet es un hombre de terreno y de historia. Su relación privilegiada con las grandes figuras de la izquierda latinoamericana es única. Especialmente con Fidel Castro —autor junto a él de « Fidel Castro. Biografía a dos voces » (2006), fruto de más de cien horas de conversaciones con Fidel—, pero también con Hugo Chávez (« Hugo Chávez: Mi primera vida », 2013) y con Nicolás Maduro, a quien entrevistó en diez ocasiones de forma exclusiva, difundidas por teleSUR, incluida la última, realizada apenas 48 horas antes del secuestro, el 3 de enero de 2026, del Presidente venezolano.

AD: Ignacio, su posición es única: usted no solamente es un analista, sino también un testigo de la historia. Sus profundos vínculos con estos líderes han abierto ventanas inéditas sobre las revoluciones latinoamericanas. Vista la situación actual, los procesos revolucionarios en Cuba y Venezuela parecen estar más presionados que nunca.

Según su análisis, ¿cuáles son hoy las principales fuerzas de resistencia bolivariana y cubana? ¿Y cuál es la importancia de su alianza dentro del bloque BRICS+, del G77+China o de la colaboración fraternal de estos dos países con el Eje de la Resistencia, ¿con Irán a la cabeza? ¿Ve usted en esta alianza la aparición de un verdadero “Eje de la Resistencia mundial” capaz de romper definitivamente la hegemonía del Imperio y preparar el camino hacia un mundo multipolar que respete el derecho internacional y la soberanía de los pueblos?

  1. RAMONET: «Creo, ante todo, que hay que evitar las simplificaciones ideológicas. El mundo actual es mucho más complejo que durante la Guerra Fría. Ya no estamos en una oposición binaria entre dos bloques perfectamente estructurados. Hemos entrado en una fase de transición histórica: el paso de un mundo unipolar dominado por Estados Unidos a un mundo multipolar, todavía inestable y conflictivo. Ese es, a mi juicio, el fenómeno central.
  2.  

En este contexto, Cuba y Venezuela representan dos experiencias históricas de soberanía que siguen resistiendo una presión enorme. Desde hace más de sesenta años, Cuba sufre un bloqueo económico extremadamente duro, probablemente el más largo de la historia contemporánea. Venezuela, por su parte, lleva años enfrentándose a un régimen de sanciones, presiones financieras, diplomáticas y mediáticas sin precedentes. Y, sin embargo, ni uno ni otro han desaparecido. Eso ya constituye, en sí mismo, un hecho político de gran importancia.

Su principal fuerza de resistencia no reside únicamente en las alianzas internacionales. Reside, ante todo, en la existencia de un Estado, de una memoria histórica y de una cultura política de resistencia. En Cuba, la idea de soberanía nacional está profundamente arraigada desde 1895 y José Martí, y desde la revolución de 1959. En Venezuela, pese al impacto del 3 de enero de 2026, el legado bolivariano y chavista sigue organizando a una parte importante de la sociedad en torno a la defensa de la independencia nacional.

Además, es evidente que el contexto internacional ha cambiado. Hace veinte o treinta años, Washington podía actuar en un marco casi unipolar. Hoy, la aparición de los BRICS+, el peso creciente de China, el regreso estratégico de Rusia, la emergencia de India y Sudáfrica, el papel regional de Irán y la afirmación del Sur Global están modificando profundamente las relaciones de fuerza. He dicho a menudo que los BRICS representan un giro histórico hacia la “desoccidentalización” del mundo.

Eso no significa que ya exista un “Eje mundial de la Resistencia” homogéneo o perfectamente coordinado. Los intereses de China, India, Irán, Rusia, Brasil o los países latinoamericanos no son idénticos. Pero sí existe una convergencia creciente en torno a algunos principios fundamentales: el rechazo de las sanciones unilaterales, la defensa de la soberanía nacional, la contestación de la extraterritorialidad del derecho estadounidense, la voluntad de construir mecanismos financieros autónomos y la aspiración a un orden internacional menos occidental o céntrico.

Irán desempeña efectivamente un papel importante en esta recomposición, porque ha adquirido una experiencia histórica de resistencia frente a las sanciones, los ataques -incluso militares- y los intentos de aislamiento. Cuba también posee esa experiencia. Y Venezuela ha aprendido, a través del sufrimiento, a desarrollar mecanismos de supervivencia económica y geopolítica.

Pero desconfío de una visión casi mesiánica o romántica de estas alianzas. Ningún país está exento de contradicciones internas, errores o dificultades. La cuestión no es santificar a tal o cual gobierno. La cuestión fundamental es saber si el mundo de mañana estará regido por una sola hiperpotencia imponiendo sus normas al resto del planeta, o por un equilibrio pluralista entre varios polos de civilización.

A mi juicio, la cuestión esencial hoy es el respeto del derecho internacional, de la soberanía de los pueblos y el rechazo de las políticas de dominación. Muchos países del Sur Global se reconocen ya en esta aspiración. Eso es lo que explica el debilitamiento progresivo de la hegemonía occidental tradicional y la aparición, todavía inacabada, de un mundo multipolar.»

AD : En un encuentro titulado “El papel de los medios en las guerras”, analizamos durante dos días esta “guerra híbrida” en la que el campo de batalla se ha desplazado hacia nuestras mentes, y la conclusión fue, fuentes en mano, que la prensa corporativa europea actúa a menudo como una simple caja de resonancia de los intereses de la OTAN y que vivimos en el continente peor informado. Primero se envía a los periodistas y después a los soldados: la batalla semántica que debemos librar cada día es la condición de nuestra supervivencia política y, simplemente, de nuestra supervivencia. La indiferencia, la pasividad o el silencio frente a la asfixia de los pueblos, así como frente a la colonización de nuestras conciencias, es un lujo que ya no podemos permitirnos.

A la luz de las conclusiones de estos diez expertos, ¿estamos ante una simple censura o ante una verdadera “construcción de la realidad” destinada a justificar intervenciones militares ilegales, como la que sufrió Caracas el pasado 3 de enero o el reciente ataque contra Irán, un país que no ha atacado a otro Estado en 250 años?

I RAMONET: «Creo que hay que distinguir varios niveles. Por supuesto, la censura sigue existiendo. Incluso existe más de lo que se cree, aunque a menudo bajo formas sofisticadas: invisibilidad de ciertas informaciones, jerarquización sesgada de la actualidad, marginación de voces disidentes, demonización de determinados Estados o dirigentes. Pero lo que observamos hoy va mucho más allá de la censura clásica.

Hemos entrado en una fase de “construcción industrial de la realidad”. Es decir, cierto número de grandes medios dominantes ya no se limitan a informar sobre los conflictos: fabrican el marco mental en el que esos conflictos serán percibidos por la opinión pública. He explicado muchas veces que el sistema mediático contemporáneo ya no distingue claramente entre información, comunicación y propaganda.

En las democracias occidentales, no se trata generalmente de una propaganda autoritaria impuesta verticalmente, como en tiempos de las dictaduras clásicas. El mecanismo es más sutil. Funciona mediante conformismo ideológico, circulación de las mismas fuentes, de los mismos expertos, de las mismas agencias y de las mismas categorías morales y geopolíticas. Eso produce una homogeneización del relato mediático.

Tomemos las guerras recientes. Desde la primera Guerra del Golfo sabemos que los conflictos modernos son también guerras mediáticas. Las imágenes, las emociones, los relatos humanitarios y las palabras utilizadas —“dictador”, “régimen”, “intervención humanitaria”, “ataques preventivos”, “daños colaterales”, “comunidad internacional”— desempeñan un papel central en la fabricación del consentimiento.

Hoy, con las redes sociales, la inteligencia artificial, las tecnologías de vigilancia y las técnicas de segmentación psicológica, esta batalla se ha desplazado todavía más profundamente hacia las conciencias. Hace poco hablé de una voluntad de “hackear al individuo” mediante una combinación de guerra psicológica, guerra cognitiva y guerra informativa.

En este contexto, muchos grandes medios europeos actúan efectivamente como actores integrados en el dispositivo geopolítico occidental. No necesariamente porque exista en todas partes una consigna explícita procedente de los gobiernos o de la OTAN, sino porque hay una convergencia estructural de intereses, visiones del mundo, referencias culturales y dependencia de los mismos centros de poder económico y estratégico.

Lo vimos con Irak en 2003. Lo vimos con Libia en 2011. Y lo vemos hoy en el tratamiento diferenciado de las guerras (Ucrania, Gaza, Irán) según los actores implicados. Algunas víctimas se vuelven visibles y otras invisibles. Algunas violaciones del derecho internacional se denuncian con fuerza y otras se relativizan o se silencian. Esa asimetría produce una percepción deformada de la realidad.

Por eso creo que ya no vivimos solamente en una sociedad de censura, sino en una sociedad de saturación informativa en la que la principal dificultad consiste en distinguir lo verdadero de lo falso, la información de la comunicación estratégica, el periodismo del relato de guerra. El sistema mediático dominante permite a veces la coexistencia simultánea de la verdad y de la mentira.

La paradoja contemporánea es enorme: nunca habíamos tenido acceso a tanta información y, sin embargo, una parte de los ciudadanos nunca había estado tan desorientada.

Por eso el pluralismo mediático, el espíritu crítico, la educación en medios y la existencia de plataformas independientes se han convertido hoy en cuestiones democráticas fundamentales. Porque en las guerras híbridas modernas, controlar el relato equivale muchas veces a preparar la aceptación de la intervención política, económica o militar.»

AD: Usted afirma que la IA va a transformar la sociedad como lo hizo Internet, pero con una fuerza multiplicada. Más allá del periodismo, usted alerta también sobre la autonomización de los sistemas de armamento. ¿Cuál es el peligro para naciones soberanas como Venezuela o Cuba frente a una IA utilizada como arma de guerra híbrida? Esta IA que es utilizada por los centros de poder occidentales para automatizar la desinformación… usted habla de una “verdad industrial” …

Para países sometidos a bloqueos, ¿cuáles son los peligros de esta tecnología? ¿Cómo pueden estas naciones construir su propia soberanía digital para no ser borradas del relato mundial por algoritmos diseñados en el Norte? ¿Se está volviendo técnicamente imposible difundir un relato alternativo?

I RAMONET: «Sí, creo que la inteligencia artificial va a transformar nuestras sociedades con una fuerza probablemente superior a la de Internet. Internet, a partir de 1989, revolucionó el acceso a la información y la circulación del conocimiento. La IA, en cambio, afecta ya a la propia producción de la realidad: producción de textos, imágenes, decisiones, diagnósticos, comportamientos y, pronto, potencialmente, de decisiones militares autónomas.

Nos encontramos en un momento comparable a la aparición de la imprenta (1440) o de la electricidad (1879), pero a una velocidad infinitamente más rápida. Y, como siempre en la historia, las primeras potencias que dominan una tecnología mayor intentan utilizarla para consolidar su dominación geopolítica.

El principal peligro para países como Cuba o Venezuela no es solamente militar. Es cognitivo. Es decir, el desafío central pasa ahora por el control de las percepciones, de los relatos, de las emociones y de los imaginarios colectivos. He explicado muchas veces, y lo repito, que el objetivo contemporáneo es “hackear al individuo”, apropiarse de su cerebro mediante una combinación de guerra psicológica, vigilancia digital y guerra informativa.

La IA permite precisamente eso a escala industrial. Permite automatizar la propaganda, personalizar los mensajes, producir millones de contenidos adaptados a cada público, manipular tendencias en las redes sociales, fabricar vídeos falsos, testimonios falsos y falsos consensos. Entramos en una época en la que la frontera entre verdad y fabricación se vuelve extremadamente frágil. He hablado de un sistema mediático donde coexisten simultáneamente verdad y mentira.

Para las naciones sometidas a sanciones o bloqueos, el riesgo es enorme. Porque la dependencia digital puede convertirse en una nueva forma de dependencia colonial. Si las plataformas, las infraestructuras cloud, los motores de búsqueda, los sistemas de IA, los satélites, los software estratégicos y las redes sociales están controlados desde unos pocos centros de poder situados principalmente en Estados Unidos, entonces esos centros disponen de un poder considerable para invisibilizar ciertos relatos, reducir el alcance de determinadas voces o imponer sus propias narrativas del mundo.

En otras palabras, la batalla por la soberanía ya no se libra solamente en el terreno militar o económico. También se juega en el campo cognitivo, en los datos, los algoritmos, las infraestructuras digitales y los sistemas de inteligencia artificial.

Creo que estamos asistiendo al nacimiento de un verdadero “imperialismo algorítmico”. Los algoritmos no son neutros. Reflejan los intereses, los valores, las prioridades culturales y geopolíticas de las potencias que los diseñan. Cuando un país no controla ni sus datos, ni sus redes, ni sus herramientas digitales, corre el riesgo de perder progresivamente también el control de su representación en el mundo.

Eso no significa, sin embargo, que el relato alternativo sea técnicamente imposible. Al contrario, las nuevas tecnologías abren también espacios de contrainformación y de comunicación autónoma que antes no existían. Internet y las redes sociales han permitido a pequeños actores dirigirse directamente a audiencias globales. Pero esa posibilidad se vuelve cada vez más asimétrica, porque las grandes plataformas filtran hoy masivamente la visibilidad a través de sistemas automatizados opacos.

La verdadera cuestión pasa entonces por la independencia cognitiva y la soberanía digital. Países como Cuba, Venezuela, pero también muchos Estados del Sur Global, tendrán que desarrollar sus propias infraestructuras digitales, sus capacidades de ciberseguridad, sus centros de datos, sus modelos de IA, sus plataformas educativas y sus redes de comunicación independientes. De lo contrario, seguirán siendo estructuralmente dependientes de las arquitecturas tecnológicas dominantes.

Hay que comprender que la IA no es solamente una innovación técnica. Ya es un instrumento considerable de poder geopolítico.

Y existe además otro gran peligro: la progresiva autonomización de los sistemas de armamento. Estamos viendo aparecer drones capaces de seleccionar objetivos, sistemas de vigilancia predictiva, tecnologías de reconocimiento facial masivo y dispositivos militares semiautónomos. Eso plantea una cuestión fundamental: ¿quién controlará mañana las decisiones letales? ¿Los seres humanos o los sistemas algorítmicos?

Nos enfrentamos a una mutación histórica que puede reforzar las libertades y la cooperación humana o inaugurar una nueva forma de dominación tecnológica global. Por eso el debate sobre la IA no puede dejarse únicamente en manos de ingenieros o multinacionales de Silicon Valley. Es un debate democrático, filosófico y geopolítico de primer orden.»

AD: Ignacio, usted ha estado muchas veces en el centro de la acción. Más recientemente, su entrevista exclusiva con Nicolás Maduro el 31 de diciembre de 2025 —realizada apenas cuarenta y ocho horas antes de su secuestro ilegal— sigue siendo un documento histórico de enorme importancia.

¿Podría compartir algunas anécdotas personales sobre la serenidad de Fidel y la resiliencia de Chávez y Maduro que el público desconoce?

I RAMONET: «Lo que siempre me impresionó de Fidel Castro, Hugo Chávez y Nicolás Maduro, pese a sus profundas diferencias de personalidad, fue su extraordinaria capacidad de resistencia psicológica frente a la adversidad.

Fidel, por ejemplo, poseía una serenidad casi desconcertante en los momentos de crisis. Mucha gente imagina a un hombre constantemente tenso, obsesionado con el poder. Sin embargo, en la intimidad de las largas conversaciones que mantuvimos para nuestro libro de entrevistas, lo que más me impresionaba era su dominio del tiempo y su calma intelectual. Podía hablar durante horas de un problema geopolítico extremadamente grave con una precisión histórica notable y, de repente, interesarse por un detalle agrícola, una innovación científica o un recuerdo personal de la infancia gallega de su padre.

Recuerdo que un día, mientras Cuba atravesaba una etapa económica muy difícil, le pregunté si nunca se desanimaba. Me respondió, casi tranquilamente: “En una revolución, si se pierde la capacidad de esperar, entonces ya se ha perdido”. Esa frase se me quedó grabada.

Fidel tenía además una sorprendente capacidad de escucha. Contrariamente a la imagen caricaturesca del dirigente autoritario que habla sin parar, hacía muchísimas preguntas. Quería comprender cómo evolucionaba Europa, cómo funcionaban los medios, cómo cambiaban las sociedades. Su curiosidad intelectual era inmensa.

Chávez, en cambio, era diferente. En él predominaba la energía emocional. Tenía una relación casi orgánica con el pueblo. Siempre me impresionó su memoria de la gente común: recordaba a un campesino encontrado años antes, a un militar conocido en un cuartel o a una mujer que se le había acercado en un barrio popular.

Pero lo que el público conoce menos es su resiliencia personal. Después del golpe de Estado de abril de 2002, Chávez comprendió que viviría bajo amenaza permanente. Y, sin embargo, no vivía con miedo. Tenía una capacidad casi increíble para recuperar el entusiasmo incluso después de los momentos más dramáticos. Lo vi físicamente agotado, bajo una presión inmensa y, aun así, continuar trabajando durante horas manteniendo una forma de humor cálido.

Había en Chávez una dimensión profundamente afectiva y humana que a menudo escapa a los análisis estrictamente políticos. Reía mucho. Cantaba. Contaba anécdotas populares. Y al mismo tiempo era plenamente consciente de la violencia geopolítica que rodeaba a Venezuela.

En cuanto a Nicolás Maduro, mucha gente en Europa tiene una percepción muy simplificada de él. Sin embargo, posee una cualidad política esencial: una gran resistencia nerviosa. En estos últimos años ha enfrentado sanciones económicas masivas, intentos de aislamiento diplomático, operaciones de desestabilización, amenazas de muerte, varios episodios insurreccionales, amenazas militares explícitas y una presión mediática internacional constante. Pocos dirigentes habrían resistido en tales condiciones.

Durante nuestra entrevista del 31 de diciembre de 2025, lo que precisamente me impresionó fue su aparente tranquilidad en un contexto extremadamente tenso. Grabamos esa conversación recorriendo Caracas en su coche personal, que conducía él mismo, sin ningún dispositivo de seguridad visible. En la parte trasera estaban Cilia Flores, su esposa, y Freddy Ñáñez, entonces ministro de Comunicación. El ambiente era sorprendentemente tranquilo, casi familiar, pese a que el país vivía bajo una fuerte presión militar estadounidense.

Recuerdo especialmente un momento en el que, fuera de cámara, hablamos de la posibilidad de una gran escalada. Maduro no respondió ni con dramatismo ni con retórica guerrera. Simplemente dijo algo así como: “Nuestro deber es mantener la sangre fría”. Esa capacidad de conservar una forma de calma interior en circunstancias extremas me recordó ciertos rasgos de Fidel.

En el fondo, más allá de los debates ideológicos, lo que une a estos tres hombres es quizá una convicción común: la idea de que la soberanía nacional no es una abstracción teórica, sino una lucha permanente, costosa y a veces trágica. Y esa convicción les dio una resistencia política poco común.»

AD: Cuba no se percibe solamente como una nación liberada —desde Céspedes hasta José Martí y Fidel—, sino también como una fuerza liberadora. Su internacionalismo y su diplomacia revolucionaria son legendarios y una semana de conferencias no bastaría para resumirlos. Basta recordar su apoyo histórico a Palestina desde 1947 hasta hoy; luego, su ayuda militar y humanitaria en Argelia contra los colonos franceses; o el nacimiento de la Tricontinental en 1966, con 500 delegados reunidos en La Habana; o incluso la heroica “Operación Carlota” en Angola, donde Cuba movilizó 337.000 militares y 50.000 cooperantes. Cuba ha realizado más de 600.000 misiones en 164 países y ha atendido a 2.000 millones de personas, incluidos 18.000 niños de Chernóbil, mientras ese país —Ucrania, marioneta de Estados Unidos— acababa de votar contra Cuba. “Los niños no tienen la culpa”, dicen simplemente los cubanos.

¡El pueblo más solidario del mundo, que ha salvado cientos de millones de vidas, es castigado con el bloqueo más largo de la historia!

Ignacio, ¿qué podemos devolverle a esta pequeña isla que tanto ha ofrecido al mundo?

I RAMONET: «Es cierto que la historia internacional de Cuba es excepcional, especialmente si se tienen en cuenta las dimensiones modestas de la isla y las enormes dificultades a las que se enfrenta desde 1959. Pocos países del Sur han ejercido una influencia moral, política y humanitaria tan importante durante el último medio siglo.

Cuando se habla del internacionalismo cubano, no hay que reducirlo a un simple eslogan ideológico. Se tradujo concretamente en compromisos muy costosos. Cuba envió médicos, maestros, ingenieros y, en ocasiones, soldados a decenas de países. Su papel en las luchas de liberación en África —especialmente en Angola y en la lucha contra el apartheid sudafricano— fue reconocido incluso por Nelson Mandela.

En el ámbito médico, la acción cubana también es notable. Brigadas de médicos cubanos intervinieron en catástrofes naturales, epidemias y crisis sanitarias en varios continentes. Durante la pandemia de Covid-19, mientras muchos países ricos se replegaban sobre sí mismos, Cuba envió equipos médicos al extranjero pese a sus propias dificultades económicas.

Y existe efectivamente esa continuidad histórica que usted menciona: desde José Martí hasta Fidel Castro, la idea de que la independencia de Cuba solo tiene sentido ligada a una concepción universal de la dignidad humana, del anticolonialismo y de la solidaridad internacional.

La paradoja es evidente: un país que ha dado tanto al mundo sigue sufriendo el régimen de sanciones económicas más largo de la historia contemporánea. Ese bloqueo tiene consecuencias humanas muy concretas: dificultades de abastecimiento, restricciones financieras, obstáculos tecnológicos, escasez de medicamentos y trabas al desarrollo. Y eso dura desde hace más de seis décadas.

Entonces, ¿qué puede devolvérsele a Cuba? Creo, ante todo, que hay que salir de las visiones folclóricas o románticas. Cuba no necesita una caridad paternalista. Cuba pide, sobre todo, respeto a su soberanía y el fin de las medidas coercitivas ilegales que castigan colectivamente a toda una población.

El primer acto concreto de solidaridad sería, por tanto, exigir el levantamiento del bloqueo, condenado cada año de forma casi unánime por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Después, es esencial preservar la verdad histórica. Muchas generaciones jóvenes desconocen hoy el papel desempeñado por Cuba en las luchas de descolonización, en la alfabetización, en la medicina internacional o en las luchas contra el apartheid. Y el silenciamiento de la memoria también es una forma de dominación.

Pero, más allá incluso del caso cubano, la cuestión fundamental quizá sea esta: ¿qué tipo de mundo queremos? ¿Un mundo basado únicamente en la competencia, las sanciones, la lógica mercantil y las relaciones de fuerza? ¿O un mundo en el que la solidaridad internacional conserve un valor político y moral?

Cuba, con todas sus contradicciones, sus dificultades y sus límites, sigue planteando esa pregunta al resto del mundo.

Y creo que esa es también la razón por la que esta isla conserva una fuerza simbólica tan grande. Porque, más allá de la geopolítica, sigue representando para muchos pueblos la idea de que una pequeña nación puede defender su dignidad frente a potencias inmensamente superiores.»

AD: Para terminar, si tuviera que quedarse con una lección humana de sus cien horas de conversaciones con Fidel para iluminar a los militantes de hoy, ¿cuál sería? ¿Qué es lo que, en su carácter y en sus ideas, le da esperanza para las luchas futuras?

I RAMONET: «Creo que la principal lección humana que me dejó Fidel Castro es la de la perseverancia histórica. Fidel tenía una conciencia muy profunda del largo plazo. A diferencia de nuestra época, dominada por la inmediatez, las redes sociales y la obsesión por el resultado instantáneo, él pensaba siempre en términos de décadas, e incluso de generaciones.

Durante nuestras largas conversaciones, lo que más me impresionó no fue solamente su memoria prodigiosa o su inmensa cultura política. Fue, sobre todo, su convicción casi inquebrantable de que la historia permanece abierta, de que ninguna dominación es eterna y de que un pueblo consciente puede modificar el curso de los acontecimientos, incluso en condiciones extremadamente desfavorables.

Fidel había conocido el fracaso, la cárcel, el exilio, la guerra, los atentados, el derrumbe del bloque soviético y las crisis económicas más duras. Y, sin embargo, conservaba intacta su capacidad de pensar el futuro. Eso es muy raro en un dirigente político. Muchos gobiernan en la urgencia; él reflexionaba constantemente sobre las consecuencias históricas de las decisiones presentes.

Recuerdo que, durante una conversación nocturna, mientras hablábamos de las enormes dificultades atravesadas por Cuba tras la desaparición de la Unión Soviética, me dijo algo que me marcó profundamente: “Los pueblos pueden soportar muchos sacrificios cuando sienten que están defendiendo su dignidad”. Esa idea aparecía constantemente en él: la dignidad como fuerza política.

Pero también había en Fidel una inmensa curiosidad intelectual. Hasta el final leía muchísimo, se interesaba por la ciencia, la ecología, la geopolítica y las transformaciones tecnológicas. No creía que una revolución pudiera sobrevivir únicamente mediante la repetición de consignas. Pensaba que era necesario comprender el mundo permanentemente porque el mundo cambia sin cesar.

Creo que esa es una lección esencial para los militantes de hoy. Las luchas contemporáneas ya no se parecen a las del siglo XX. Nos enfrentamos a nuevas formas de dominación: financiera, mediática, tecnológica, algorítmica y cognitiva. Por eso, las formas clásicas de militancia también deben reinventarse.

Lo que me da esperanza, en el fondo, no es la idea de que un modelo histórico pueda reproducirse mecánicamente. La historia nunca se repite exactamente. Lo que me da esperanza es ver que, en todas partes del mundo —en América Latina, África, Asia, pero también en Europa—, las nuevas generaciones siguen planteando preguntas fundamentales sobre las desigualdades, la soberanía, la justicia social, las discriminaciones, la paz, el medio ambiente y la dignidad humana.

Fidel creía profundamente en la capacidad de los seres humanos para desarrollar una conciencia crítica. Y creo que esa idea sigue siendo plenamente actual. En una época saturada por la manipulación mediática, el consumo permanente y la fragmentación de las sociedades, defender el pensamiento crítico ya constituye una forma de resistencia.

En el fondo, quizá la mayor lección de Fidel fuera esta: nunca aceptar la idea de que el orden del mundo es definitivo.

Mientras mujeres y hombres sigan imaginando alternativas, la historia seguirá abierta.»

AD: Muchísimas gracias, Ignacio, por esta entrevista excepcional, por su tiempo y por la profundidad histórica y humana de sus análisis.

ANDREA DUFFOUR

* Entrevista realizada tras la conferencia de Ignacio Ramonet «Cuba y Venezuela, historia y perspectivas», en la Universidad de Friburgo, el 30 de abril de 2026, organizada por la Asociación Suiza-Cuba en colaboración con el Departamento de Historia Contemporánea, PdT/PoP y Observ’actuTV. Este intercambio privilegiado fue posible gracias a los lazos de confianza de larga data con el autor, quien aceptó amablemente conceder este tiempo a pesar de su apretada agenda. ** Coloquio celebrado los días 15 y 16 de octubre de 2022 en Soleura (Suiza), organizado por el GIPRI, Alba Suiza y la Asociación Suiza-Cuba, con el apoyo de la Schweizerische Friedensbewegung. Participaron, por orden de intervención: Alan MacLeod (MintPressNews, Reino Unido), Christian Müller (globalbridge, Suiza), Maurice Lemoine (Mémoire des luttes, Francia), André Scheer (ex-junge Welt, Alemania), Jacques Baud (exoficial de inteligencia suizo), Gabriel Galice (presidente del GIPRI), Gilles-Emmanuel Jacquet (analista del GIPRI), Karin Leukefeld (corresponsal en Oriente Medio), Lisa Daniell (Women’s Press Collective, EE.UU.) y Thierry Deronne (Terra TV, Venezuela). Moderación: Natalie Benelli (Alba Suiza y ASC). (Los Medios al Servicio de los Guerras, también en francés

La Fundación Comunitaria Sealtiel celebró por todo lo alto el Día de las Madres Envejecientes

San Cristóbal, República Dominicana. – En un ambiente colmado de alegría, gratitud y amor, la Fundación Comunitaria Sealtiel celebró con gran éxito la cuarta edición consecutiva de su tradicional homenaje dedicado a las Madres Envejecientes, una actividad que se ha convertido en uno de los eventos comunitarios más significativos y esperados de la provincia de San Cristóbal.

Más de 200 madres adultas mayores fueron agasajadas durante una jornada inolvidable, diseñada especialmente para reconocer el valor, la entrega y el legado de mujeres que dedicaron gran parte de sus vidas al servicio de sus familias, comunidades y de la sociedad dominicana.

El encuentro estuvo lleno de momentos emotivos, música en vivo, almuerzo especial, rifas, regalos, reconocimientos y múltiples sorpresas que hicieron sentir a cada madre homenajeada el cariño y el respeto que merecen. La actividad reafirmó la importancia de honrar a quienes representan la experiencia, la sabiduría, la fortaleza y los valores que sustentan el núcleo familiar.

La presidenta de la Fundación Comunitaria Sealtiel, la Lic. Yani Reyes, expresó su profunda satisfacción por el éxito alcanzado y agradeció a todos los colaboradores, patrocinadores, líderes comunitarios, autoridades, empresarios, voluntarios y amigos de la institución que hicieron posible la realización de este importante evento.

“Este es un acto muy especial y profundamente humano. Está dedicado a mujeres que han entregado lo mejor de sus vidas a sus hijos, nietos y a la sociedad. Nuestra gratitud es inmensa hacia cada persona que aporta para que esta celebración sea una realidad año tras año. Gracias a todos por creer en esta causa y por ayudarnos a llevar alegría a nuestras madres envejecientes”, manifestó Reyes.

Durante su intervención, la líder comunitaria destacó el papel fundamental que desempeñan las madres y abuelas dentro de la sociedad, señalando que constituyen pilares esenciales en la formación de valores, la transmisión de conocimientos y el fortalecimiento de los vínculos familiares.

“Las abuelas son seres extraordinarios. Son fuente de amor incondicional, consejos sabios y apoyo permanente para sus familias. A ellas les debemos respeto, admiración y reconocimiento. Hoy celebramos sus vidas y agradecemos todo lo que han hecho por nosotros”, expresó.

La actividad también sirvió como un espacio de reflexión y reconocimiento para todas las madres: aquellas que están presentes acompañando a sus familias; las que trabajan incansablemente para garantizar un mejor futuro para sus hijos; las que han partido físicamente dejando una huella imborrable en los corazones de sus seres queridos; y aquellas mujeres que, aun sin haber dado a luz, han sabido amar, educar, proteger y guiar como auténticas madres.

En un emotivo mensaje dirigido a la comunidad, Yani Reyes exhortó a la sociedad a valorar más profundamente la figura materna y a fortalecer los principios de respeto, amor y dignidad hacia las mujeres.

“Quiero aprovechar esta fecha para invitar a todos los seres humanos a reflexionar sobre el papel de su madre en sus vidas. Vivimos en una sociedad que muchas veces olvida el inmenso valor humano, moral y espiritual que representa una madre. Su dimensión es infinita. Este Día de las Madres debe servirnos para renovar nuestro compromiso con el respeto, la dignidad, la protección y la valoración de cada mujer que ha dedicado su vida al bienestar de los demás”, afirmó Lic. Yani Reyes.

La Fundación Comunitaria Sealtiel reafirmó su compromiso de continuar impulsando programas y actividades orientadas al bienestar, la inclusión social y el reconocimiento de la población envejeciente de la provincia de San Cristóbal, promoviendo espacios de integración y apoyo para quienes han contribuido significativamente al desarrollo de sus comunidades.

Al concluir la celebración, la Lic. Yani Reyes dedicó unas emotivas palabras a su madre y a todas las madres dominicanas: “Feliz Día de las Madres para todas, y de manera muy especial para la mía. Quiero decirte, madre, que sin ti yo no estaría aquí. Gracias a Dios por permitirme compartir tu presencia y caminar a tu lado. Eres una bendición en mi vida y el ejemplo que inspira a cada uno de mis pasos”.

La Fundación Comunitaria Sealtiel continúa sembrando esperanza, solidaridad y amor en favor de los sectores más vulnerables, demostrando que el reconocimiento y la gratitud hacia quienes nos dieron la vida constituyen valores esenciales para construir una sociedad más humana, justa y sensible.

Por: Dirección de Prensa y Comunicación Fundación Sealtiel

INVITACION SOLEMNE A LA MISA EN MEMORIA DE MARÍA DOLORES TORRES ULLOA

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“El amor de una madre no muere, solo se transforma en luz eterna que guía nuestros pasos”

Nueva York – Junio de 2026. El Board de Directores, Directivos, Miembros y afiliados del Congreso Hispanoamericano de Prensa (CHP) y del Congreso Mundial de Prensa (CMP), junto a su presidente fundador y CEO, Dr. Amín Cruz, tienen el honor de invitar a todos los periodistas, comunicadores, locutores, líderes comunitarios, representantes de instituciones y al público en general a participar en la solemne misa por el eterno descanso externo del alma de la distinguida señora María Dolores Torres Ulloa, quien partió a la Casa del Padre la semana pasada.

La señora María Dolores Torres Ulloa fue una mujer ejemplar, madre amorosa, guía de su familia y fuente permanente de valores humanos y espirituales. Su legado de amor, sacrificio, fortaleza y entrega continúa vivo en quienes tuvieron el privilegio de conocerla, especialmente en su hija, la reconocida periodista Lic. Fresa Torres, destacada profesional de la comunicación y miembro apreciada de nuestro congreso y de nuestra comunidad periodística.

El Congreso Hispanoamericano de Prensa y el Congreso Mundial de Prensa extienden su más profundo sentimiento de solidaridad, respeto y acompañamiento a la periodista Fresa Torres, a sus familiares y seres queridos en este momento de dolor y reflexión cristiana.

Asimismo, hacemos un llamado fraterno a los miembros del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), ACROARTE, ADOMPRETUR, ACDNY, el Círculo de Locutores Dominicanos de Nueva York, el Colegio de Locutores Dominicanos de Nueva York, así como a representantes de organizaciones comunitarias, culturales y sociales asistir a esta misa en la Iglesia San Judas Tadeo, Av. Nagles y calle 205 St., Alto Manhattan.

De igual manera, invitamos a dirigentes y miembros de las diferentes fuerzas políticas dominicanas, entre ellas Fuerza del Pueblo (FP), Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Partido Revolucionario Moderno (PRM), Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), Alianza País y otras entidades hermanas, a acompañar a nuestra colega y amiga en esta celebración eucarística de fe y esperanza.

Esta misa constituye un acto de recogimiento espiritual, solidaridad humana y gratitud, mediante el cual honraremos la memoria de una madre extraordinaria cuya vida estuvo marcada por el servicio, la bondad y el amor incondicional. Será también una oportunidad para elevar nuestras oraciones por su descanso eterno y para agradecer a Dios el invaluable legado que dejó a su familia y a la sociedad.

Datos de la Celebración Eucarística

Fecha: Jueves 4 de junio

Hora: 6:30 p.m.

Lugar: Iglesia St. Judas Tadeo

Dirección: 3829 10th Avenue, esquina 205 Street, New York, NY 10034

Durante este encuentro espiritual, familiares, amigos, colegas y miembros de la comunidad podrán unirse en oración para celebrar la vida de una mujer cuya existencia fue ejemplo de dignidad, fe y amor familiar.

“El amor de una madre nunca desaparece; se transforma en luz eterna que guía nuestros pasos y permanece para siempre en nuestros corazones.”, Congreso Hispanoamericano de Prensa.

El Congreso Hispanoamericano de Prensa y el Congreso Mundial de Prensa reafirman su compromiso con los valores humanos, familiares y espirituales que fortalecen a nuestra comunidad periodística internacional (Diáspora), extendiendo un abrazo fraterno y solidario a la familia Torres Ulloa en estos momentos de profunda tristeza, con la certeza de que la fe, la esperanza y el amor de Dios les brindarán consuelo y fortaleza.

Paz a su alma, EPD.

Congreso Hispanoamericano de Prensa (CHP) Congreso Mundial de Prensa (CMP)

La Inteligencia Artificial y su Huella Invisible: El costo ambiental de la revolución digital

“La humanidad tiene la capacidad de hacer de este mundo un lugar mejor, pero también la responsabilidad de no destruirlo en nombre del progreso.”  Ban Ki-moon

Un informe que sacude conciencias

El Instituto de la Universidad de la ONU para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud (UNU-INWEH) acaba de publicar un estudio que desnuda la cara oculta de la inteligencia artificial. Bajo el título “Coste ambiental del uso energético de la IA: huellas de carbono, agua y suelo”, el documento advierte que la infraestructura digital que sostiene a los chatbots, generadores de imágenes y sistemas de vídeo sintético podría convertirse en una pesadilla ambiental para los países más vulnerables.

Hasta ahora, el debate público se había centrado en la huella de carbono. Sin embargo, el informe revela que cada consulta, cada imagen y cada vídeo dejan también una huella hídrica y territorial invisible, ignorada sistemáticamente en los cálculos oficiales.

Cifras que alarman

  • Consumo eléctrico: Para 2030, los centros de datos consumirán 945 teravatios-hora, casi el triple del gasto anual combinado de Pakistán, Bangladés y Nigeria.
  • Huella hídrica: Equivalente a las necesidades básicas de agua de 1.300 millones de personas en África subsahariana.
  • Uso del suelo: Más de 14.500 km², el doble del área metropolitana de Yakarta.

El error de medir solo el carbono

El profesor Kaveh Madani, director de UNU-INWEH, subraya que el informe no busca demonizar la IA, sino advertir que “bajo en carbono” no significa “bajo en agua” ni “bajo en territorio”. Cambiar del carbón a la bioenergía puede reducir la huella de carbono en un 70%, pero multiplica la huella hídrica por treinta y la de suelo por cien.

El peso real: las consultas diarias

El entrenamiento de modelos como GPT-4 acaparó titulares, pero el verdadero impacto está en la inferencia: el procesamiento continuo de las consultas. Entre el 80% y el 90% del consumo energético proviene de esta fase.

  • Solo ChatGPT procesa 2.500 millones de consultas al día.
  • Generar una imagen consume 1.450 veces más energía que clasificar un texto.
  • Un vídeo corto puede equivaler a 200.000 clasificaciones de spam.

La paradoja de la eficiencia

El informe invoca la paradoja de Jevons: cuanto más eficiente se vuelve la IA, más barata y accesible resulta, lo que dispara su uso y anula las ganancias ambientales.

Costes locales de un beneficio global

La expansión de la IA está creando tensiones desiguales:

  • En Irlanda, los centros de datos consumieron el 21% de la electricidad en 2023.
  • En Querétaro, México, la infraestructura digital agota reservas de agua en plena sequía.
  • En Uruguay, un centro de datos se proyectó justo cuando Montevideo enfrentaba la peor crisis hídrica de su historia.

Además, se prevén 2,5 millones de toneladas de residuos electrónicos en 2030, procesados en países con escasas salvaguardas ambientales.

Brecha digital e injusticia ambiental

Solo 32 países albergan centros de datos especializados en IA, y el 90% de esa capacidad se concentra en dos naciones. Más de 150 países quedan fuera de la computación soberana, soportando la extracción de minerales críticos y el procesamiento de residuos, mientras los beneficios se concentran en el Norte Global.

Seis principios para una IA responsable

El informe propone un marco de acción:

  • Transparencia
  • Eficiencia por diseño
  • Equidad y justicia ambiental
  • Responsabilidad del ciclo de vida
  • Cooperación global
  • Uso sostenible

La inteligencia artificial se ha convertido en el símbolo de la revolución tecnológica del siglo XXI, una promesa de progreso que parece imparable. Sin embargo, el informe de la Universidad de la ONU desnuda una verdad incómoda: el desarrollo de la IA no solo se mide en algoritmos y eficiencia, sino en litros de agua, kilómetros de suelo ocupado y toneladas de residuos electrónicos. La narrativa triunfalista de la innovación oculta que, sin una gobernanza sostenible, esta revolución puede transformarse en una carga ambiental insoportable para los más vulnerables.

El reto, por tanto, no es únicamente técnico. No basta con optimizar modelos o reducir emisiones de carbono. El verdadero desafío es político y ético: ¿quién paga el precio de la infraestructura digital y quién recibe sus beneficios? Hoy, las comunidades que aportan minerales críticos, agua y territorio son las mismas que enfrentan sequías, contaminación y despojo, mientras los dividendos estratégicos se concentran en unas pocas naciones ricas.

La paradoja es brutal: la IA promete prosperidad global, pero amenaza con profundizar la injusticia ambiental. Si no se corrige el rumbo, la columna vertebral de la era digital podría convertirse en una espina dorsal de desigualdad, donde el Sur Global carga con los costos y el Norte acumula las ganancias.

El informe es claro: la gobernanza de la IA debe trascender la lógica del mercado y asumir un compromiso con la sostenibilidad planetaria y la equidad social. Integrar la infraestructura digital en la planificación energética, hídrica y territorial no es una opción, es una obligación. Los gobiernos, la industria, los usuarios y los inversores deben reconocer que cada consulta, cada imagen y cada vídeo tienen un precio ambiental que no puede seguir siendo invisibilizado.

En definitiva, la inteligencia artificial solo será recordada como una herramienta de progreso si se construye sobre principios de transparencia, justicia ambiental y cooperación global. De lo contrario, corremos el riesgo de que la revolución digital se convierta en una nueva forma de colonialismo ambiental, donde los más pobres subsidian con sus recursos la prosperidad tecnológica de los más ricos.

“El desarrollo no puede ser llamado progreso si compromete los recursos de las generaciones futuras.”  Harlem Brundtland

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com

Nuestra Gratitud a los Expositores y Asistente al XXIX Congreso de Prensa

“Un corazón agradecido siempre encuentra motivos para sonreír”.

El Congreso Hispanoamericano de Prensa y el Congreso Mundial de Prensa expresan su más profunda y sincera gratitud a todos los expositores, conferencistas, participantes, colaboradores y aliados estratégicos que hicieron posible el extraordinario éxito de esta vigésima novena edición celebrada en la ciudad de Nueva York los días 28, 29 y 30 de mayo de 2026.

Nuestro reconocimiento especial a los distinguidos conferencistas Dr. Ignacio Ramonet, Dr. Fernando Agüero, Dr. Hernán Velandia, Ing. Jesús Eduardo Villarroel, Dr. Luis González, Dra. Jeannette Jacobs, Lic. Alex Urquidi, Dra. Cándida Díaz, Dr. Hector  Geager y el cantautor de la Paz, Lic. Erol Díaz, quienes, con su sabiduría, experiencia y visión, ofrecieron magistrales exposiciones que enriquecieron el debate, promovieron la reflexión crítica y aportaron valiosos conocimientos sobre los grandes desafíos que enfrenta la comunicación en el siglo XXI.

Durante nueves horas de intensas jornadas de análisis, diálogo y reflexión internacional, los participantes tuvieron la oportunidad de compartir ideas, experiencias y propuestas en torno a temas fundamentales como la inteligencia artificial, la ética periodística, la libertad de prensa, la defensa de la verdad, la desinformación, la democracia y el futuro de los medios de comunicación. Cada intervención constituyó un verdadero aporte al fortalecimiento del periodismo responsable y al compromiso con una sociedad mejor informada.

Extendemos nuestro agradecimiento a todas las personalidades, periodistas, académicos, estudiantes, líderes comunitarios y representantes de organizaciones nacionales e internacionales que nos acompañaron presencialmente y a quienes siguieron las actividades a través de nuestras plataformas digitales y redes sociales, especialmente Facebook, YouTube e Instagram. Su participación activa y sus valiosos comentarios evidenciaron el interés y la relevancia de los temas abordados.

Agradecemos de manera especial a quienes se conectaron desde diversos países de América, Europa, Asia y otras regiones del mundo, demostrando que la comunicación y el periodismo continúan siendo puentes fundamentales para la integración, el entendimiento y la cooperación entre los pueblos. Su presencia virtual fortaleció los lazos de confraternidad periodística y reafirmó nuestra misión de construir espacios de encuentro para el intercambio de ideas y conocimientos.

Nuestro reconocimiento también se dirige a los equipos técnicos y de producción, especialmente a Tnlgo. Edwin Greg. Peralta y Julio Izquierdo, cuya dedicación, profesionalismo y compromiso hicieron posible la impecable transmisión y coordinación tecnológica de este encuentro global. Gracias a su esfuerzo, miles de personas pudieron participar y beneficiarse de este importante foro internacional.

Expresamos igualmente nuestra gratitud a los medios de comunicación que difundieron nuestras actividades y contribuyeron a amplificar los mensajes y reflexiones surgidos durante el Congreso. Su respaldo constituye una valiosa contribución a la defensa de la libertad de expresión, la libertad de prensa y el fortalecimiento de sociedades democráticas fundamentadas en el acceso a información veraz y responsable.

Finalmente, hacemos extensivo nuestro agradecimiento al Board Directivo, a la Junta Organizadora, a nuestros aliados institucionales, patrocinadores, colaboradores y voluntarios, quienes con su entrega, compromiso y espíritu de servicio hicieron posible la realización de este importante cónclave internacional. Su trabajo silencioso y constante fue fundamental para alcanzar los objetivos propuestos y continuar fortaleciendo este espacio de referencia para el periodismo iberoamericano y mundial.

Al concluir esta histórica jornada de intercambio académico y profesional, reafirmamos nuestro compromiso con la verdad, la ética, la libertad de prensa, la educación y la formación continua de las nuevas generaciones de comunicadores.

“La gratitud no cambia el pasado, pero sí el futuro”.

Reciban todos nuestra gratitud, respeto y admiración.

Con fraternidad y reconocimiento,

Dr. Amín Cruz

CEO, Presidente y Fundador Congreso Hispanoamericano de Prensa – Congreso Mundial de Prensa